Texto por Pablo Castillo

Fotografías por Joselyn Heyden

La única solución para revivir la caña del 18, es con una dosis de buena música. Bototos puestos, ropa entera de negro y preparados para movernos de un lado a otro, porque la Sala RBX albergó la fiesta del post-punk a mano del trio italiano Soviet Soviet, a 6 años de su debut en nuestro pais volvieron para la revancha contra su publico, uno que entrego calor por cada nota en el bajo, por cada efecto en la guitarra y por cada batacazo a la caja.

El trío sobre el escenario, viajando a altas intensidades por los sonidos de la vieja escuela del post-punk, guiados por Andrea Giometti quien lideraba el barco a través de la simpleza de una línea de bajo o de su voz que se perdía entre capas y capas de ruido. Alessandro Costantini en la guitarra parecía sacado de una banda noventera de shoegaze, mirando siempre a sus pies dispuesto a sentenciar cada canción con el sello atmosférico que se apoderó del concierto, y Alessandro Ferri en batería quien ensambla este amalgama en un sonido unificado de primer nivel.

Una discografía acotada es siempre acompañada de un show acotado, pero nunca ausente de la magia que convierte a los italianos en uno de los mayores exponentes del revival europeo del género, repasando superficialmente su disco debut Fate (2013) pero tocando casi en su totalidad el poderoso Endless (2016) atrapandonos con una interpretación en vivo que llevaba al extremo las capas de sonidos y el reverb, perdiendo las voces entre el ruido de una imparable batería y convirtiéndolos a momentos en un tributo a My Bloody Valentine en el mejor sentido de la palabra.

El frío de su música acompañado a la oscuridad entre canciones apoderándose de RBX como rito para potenciar el inicio de cada canción, así fortaleciendo un setlist que coronaba no solo con la hipnotizante línea de bajo de Rainbow y los atrapantes coros de Remember Now, sino con la sorpresa de 2 nuevas canciones y el anuncio de un nuevo disco que llegará durante el próximo año. Un nuevo sonido atrevido que protagoniza la crudeza por encima de lo melódico que acostumbra el trío, buscándose a sí mismo nuevamente en el shoegaze pero con un acabado más feroz, donde la batería latigaba al público, el bajo reventaba amplificadores y la guitarra perdía su rumbo retomando el camino hacia nuestros oídos.

Luces rojas que los apuntaba por las espaldas, y la intensidad del trío sobre el escenario rompiendo con la monotonía de sus canciones, con un público que adoraba cada posible expresión de la banda y escuchando a mi lado alguien decir “temazo” por cada track del setlist. No lesson y los aplausos al unísono con la batería cerrando la segunda visita de los italianos con una pérdida de energía que dio por muerto uno de los cabezales del amplificador, pausando la fiesta, tocando un poco de New Order como broma y retomando con más fuerza para cerrar con la brutalidad de Pantomime, alzando nuestra energía por última vez, saltando y coreando dando por fin el show, pero no sin antes Giometti con su nulo español agradeciendo por el apañe.

Soviet Soviet supo en una hora cómo convertir la monotonía del post-punk en una experiencia sónica de primer nivel, sonido poderoso que no me cabe en la cabeza que venga desde la simpleza de un trío. Atrapandonos en la oscuridad del primer acorde, la banda italiana ya nos tiene contando los días para su regreso, siendo por esta noche dueños de RBX y de su público chileno.

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