
Texto por: Catherine Guichard
Fotografías: Rubén Gárate / Chargola Prod
Si bien la noche del 5 de junio estuvo marcada por el descenso en las temperaturas en la capital, también estuvo marcada por el fuego que reavivó a cientos de fanáticos del heavy metal clásico, que se congregaron en Sala RBX para recibir a una de las agrupaciones más emblemáticas de la new wave of british heavy metal: Tygers of Pan Tang. En el marco de su gira latinoamericana, la banda británica volvió a demostrar por qué, tras casi cinco décadas de trayectoria, continúa ocupando un lugar privilegiado dentro de la historia del género.

Comienza la jornada con fuego
Antes de la llegada de los invitados principales, la noche estuvo a cargo de dos exponentes nacionales que supieron preparar el terreno con energía y convicción.
Los primeros en subir al escenario fueron Virgil’s Codex, proyecto de reciente formación que, pese a su corta existencia, exhibió una propuesta sorprendentemente cohesionada, gracias a la trayectoria de los miembros. Inspirados en la mitología y en los sonidos más tradicionales del heavy metal, los músicos desplegaron una presentación marcada por la pasión y química entre sus integrantes. Existe una clara dedicación especial a la composición de temas, que se refleja en la presentación en vivo, en sus riffs potentes y en una hermosa armonía vocal que evoca la esencia de las grandes bandas clásicas del género, pero sin perder una identidad propia. Promete un futuro auspicioso dentro de la escena metal nacional.

Posteriormente fue el turno de Burning Path, agrupación que elevó la intensidad de la jornada. Con un enfoque metal clásico y una ejecución técnica simplemente impecable, el conjunto dejó en evidencia la experiencia acumulada por sus integrantes. Su presentación también estuvo inevitablemente ligada al legado de Lucifer’s Hammer, una de las bandas más importantes del metal chileno reciente, cuya historia quedó marcada por el sensible fallecimiento de su guitarrista, Andrés Adasme. Lejos de permanecer anclados en la nostalgia, Burning Path se presenta como una continuación natural de ese espíritu creativo, demostrando una potencia escénica que sigue conquistando audiencias en vivo gracias a su esmerado trabajo en lo musical.

Los tigres de la experiencia
A las 21:30 horas, con puntualidad británica, las luces se apagaron y los integrantes de Tygers of Pan Tang hicieron su aparición entre la ovación de un público que llevaba años esperando este encuentro.
Desde los primeros acordes de “Euthanasia”, quedó claro que la banda atraviesa uno de esos momentos en los que la experiencia se transforma en virtud absoluta. Cada músico ocupó su espacio con precisión, construyendo una sinergia que solo puede alcanzarse tras décadas experiencia en vivo.
La interpretación de Jacopo Meille resultó sobresaliente. Su registro vocal conserva una fuerza admirable, capaz de alternar potencia, melodía y agudos con una naturalidad que desafía el paso del tiempo. Su presencia se convirtió en uno de los pilares del espectáculo, conectando constantemente con una audiencia que respondió con entusiasmo a cada canción.

Por su parte, observar al guitarrista Robb Weir sobre el escenario fue asistir a una verdadera lección de historia del heavy metal. El único miembro fundador vigente continúa desempeñándose con una elegancia y precisión admirables, liderando cada composición mediante riffs y sonidos que han sobrevivido intactas al desgaste de las décadas. Su ejecución no solo refleja maestría técnica, sino también una profunda comprensión emocional de las canciones que ayudó a convertir en clásicos.
La cercanía que ofrece Sala RBX favoreció una conexión casi orgánica entre banda y público. No existieron barreras visibles entre ambos mundos, ya que cada coro fue respondido con entusiasmo y cada solo de guitarra recibió el reconocimiento inmediato de los asistentes. La atmósfera resultó íntima, cálida y genuina, permitiendo que la experiencia trascendiera el simple concierto para convertirse en una celebración colectiva del heavy metal tradicional.

Temas como “Hellbound”, “Love Don’t Stay” y “Suzie Smiled” fueron consolidando el tramo final de una presentación cargada de nostalgia. Lejos de transformarse en un ejercicio de memoria, el repertorio evidenció la extraordinaria capacidad de Tygers of Pan Tang para mantenerse relevante dentro de una escena que constantemente se renueva.
La agrupación británica demuestra que la permanencia no depende únicamente de la longevidad, sino de la capacidad de preservar una identidad artística sólida sin renunciar a la evolución. A pesar de los múltiples cambios de formación y de los casi cincuenta años transcurridos desde su fundación en 1978, la banda continúa creando nueva música y defendiendo su legado con una convicción admirable.
Lo vivido en Sala RBX fue el encuentro entre generaciones unidas por la pasión hacia un género inmortal y la confirmación de que algunas llamas, por más que transcurran las décadas, simplemente se niegan a extinguirse.
Setlist
01. Euthanasia
02. Gangland
03. Keeping Me Alive
04. Back for Good
05. Take It
06. Electrifyed
07. Only the Brave
08. Paris by Air
09. White Lines
10. Slave to Freedom
11. Love Potion No. 9 (The Clovers cover)
12. Hellbound
13. Love Don’t Stay
14. Suzie Smiled





















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