Nota por: Lucas Araya

El segundo larga duración de Nina Suárez nos invita a recorrer distintas estaciones en su viaje personal en el cual los sonidos ásperos de una guitarra cruda se funden con su voz de terciopelo urbano e imágenes íntimas, familiares y universales. Una forma de abrir un mundo propio compartido sin miedo de esconder esa parte secreta que, a veces, no queremos ver.

Un redoble que quiebra el silencio para que luego la banda inicie el viaje en su propia velocidad. Así arranca “El lado oscuro”, un disco que encuentra a Nina Suárez en un punto preciso de honestidad y reflexión de una vida llena de música, ruta y tocatas en vivo casi sin parar. Con “La salvación”, las ráfagas de sinceridad van dando las pistas precisas de lo que Nina nos quiere contar. Cuando dice “esta noche voy a destruirlo todo” nos queda que las intenciones de estallidos pueden cambiar de una forma inesperada y llevarnos por un rumbo inesperado y salvador.

Los matices sónicos van y vienen a través de las canciones, uniendo experimentaciones en la guitarra, acoples y sonidos monstruosamente bellos con melodías vocales que abrazan y nos guían por paisajes en tonos púrpuras y marrones donde la ciudad, la pampa, el campo, los cielos y las nubes forman un todo donde el cansancio y el desánimo de un día pesado son el centro de “Domingo de lluvia”, un camino directo a “Roto por dentro” y las ansias de calma frente a un espejo sincero, un aire que recorre cada declaración a través de las canciones en formato trío.

Hay una potencia expresiva en las composiciones de Nina Suárez que toman una forma eléctrica aumentada por el trío, en el cual la bata y el bajo galopan junto a una guitarra versátil, clara y distorsionada, dándole una energía y una entrega vital a todo el contenido de “El lado oscuro”. Solo basta dejar que “Querido chico” corra libre para entender la explosión que luego decanta en “Los buenos días”, una introspección melancólica y suave que funciona como una pregunta que todo el mundo se ha hecho alguna vez, rozando así una lírica tan tanguera como existencial.

Con “Tiburón”, la fuerza y el fuego retoman el vuelo y disparan una descarga sónica que juega sobre imágenes marinas, humanas y nocturnas que estallan en el momento justo. La pausa que trae “Los barcos” vuelve a traer lo imposible e inevitable a la mesa con sabor a resaca y arrepentimiento inútil. Un círculo que parece no tener fin donde otros parecen gozar lo que brilla a lo lejos.

De aquí en adelante, el álbum se mueve entre atmósferas densas para abrazar la soledad, la desidia, el desgano y las ansias de salir del pozo. Así “basta ya” y “Cuando salga de casa” abren un agujero en el muro de los días y reverberan con la fuerza emocional y sonora exacta para saltar lentamente hacia “La última noche” y derretirse como lava opaca, una invitación a imaginar un mundo distinto donde el fin no tiene fin y que la quimera es posible, a pesar de la distancia, el silencio y las despedidas insípidas. Un arcoíris negro y sutil que saluda “Amores nuevos” desde el suelo, masticando la derrota, mirando el techo que parece aplastar la esperanza en medio del desamor y el lamento. Un sentimiento universal de adolescentes sin edad.

La recta final de “El lado oscuro” va construyendo un nuevo puente con las seis cuerdas mientras una mole se hace carne para arropar las inquietudes de un futuro incierto y un camino abierto hacia la nada o el todo triunfante. Es aquí en que todos los elementos de Nina Suárez y su trío se combinan creando un tornado perfecto de frases e imágenes que dan vueltas al ritmo de un huracán electrificado que arrasa con todo a paso lento y certero. Dormir es también soñar cuando todo está a punto de estallar y caer dando saltos brillantes en “El lado oscuro”. Un cierre directo y transparente de un diario de vida, un álbum de fotos y una partitura desarmada y vuelta a rearmar de la mano de Nina Suárez, representando los nuevos aires de la escena independiente argentina.

Totalmente recomendable para escuchar en bucle en invierno, verano, otoño o primavera. Aquí, allá, en todas partes. Siempre habrá un lado oscuro conviviendo con una pequeña luz en nuestro interior. Para descubrirla es bueno escuchar a Nina Suárez.

Nina Suárez + Los Refrescos

Sábado 20 de junio

Bar de René

Entradas disponibles en PortalTickets.


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