Por: Lucas Araya y Tomás Bascoli

Este viernes 18 de marzo se dio inicio a una nueva versión Lollapalloza Chile anunciando que ¡La música está devuelta!, quizás la más compleja de realizar en los diez años de existencia del festival debido a diversos problemas, entre ellos un cambio definitivo de ubicación y una pandemia a nivel mundial. De todos modos, la alta expectativa y la demandante compra de entradas adelantaba una temprana y gran concurrencia, y así fue. 

A medida que las filas se agolpaban a las afueras del parque Bicentenario de Cerillos y la gente hacía ingreso a partir del medio día, Flor de rap abría los fuegos bajo un sol que quemaba, saltando y cantando al beat del hip hop de barrio en el patio de esta fiesta. Una entusiasta presentación de la cantante y toda su banda. 

Alto momento: instrumentistas y coristas despliegan su talento mientras Flor manejaba las manos en el aire del público.

“Vamos para arriba porque venimos desde abajo” Show inmarchitable, lleno de energía y calidad interpretativa y humana.

En el Escenario Lotus, Deliç apareció como un oasis entre el piso de tierra y el sol que derretía la piel. La cantante de soul y r&b desplegó su potente voz en una  conexión inmediata con el público se fue acoplando a la vibra del show a la hora de mayor temperatura. Una interpretación de “Y volveré” de los Ángeles Negros selló una complicidad entre Delic y la gente que llegó a recibir el debut de Delic en Chile con sabor a un romance que recién comeinza.

Fernando Milagros apareció en un rojo ardiente (del día y vestimenta de la banda) con aire andino en medio de la urbe, ofreciendo un viaje por el sonido de una latinoamérica tradicional y moderna a la vez, con momentos notables como el dueto con Catana en “Antirrevolución” o la interpretación de “El pimiento” de Víctor Jara, en otro de los tributos a la música chilena que tuvo la jornada. Milagros dejó también un mensaje ecológico con la presentación de una nueva composición (“Agua”) para sellar su actuación con “Carnaval”.

De los primeros numeros importantes de rock e indie internacional, aparecía en el escenario VTR la banda británica The Wombats que al son de sus beats hicieron bailar a todos los asistentes que llegaron pocas horas pasadas el mediodía. El ambiente se llenó de fanáticos que esperaban con ansias el debut de la banda en la versión del presente festival, lo que produjo una atmósfera positiva y de las primeras reacciones en masa de los asistentes en torno al ritmo de The Wombats.

Ya a media tarde y con un calor infernal (sin árboles ni sombra a la vista), Marky Ramone desató la fiesta de punk rock de vieja escuela, surfeando entre puños en alto y la gente que ya se agrupaba en masa para cantar y corear un set lleno de clásicos obligados en el repertorio ramonero (desde “Sheena is a punk rocker”, pasando por The KKK took my baby away” hasta “I just wanna have something to do”). Una batería de himnos con pogos que fueron creciendo en intensidad. “Hey, oh, let ‘s go” un grito eterno que sonaría con fuerza por primera vez en la cita del viernes.

Avanzaba la tarde y comenzaba una de las presentaciones con más expectativas de la jornada, los británicos IDLES encabezados por un energético Joe Talbot hacia su debut en tierras nacionales. La excentricidad y potencia de los miembros de la banda fue recibida por un público que cautivó a los propios ingleses por medio de coros y gritos. A pesar de que en algún momento de la presentación la segunda guitarra del grupo sufrió ciertos percances técnicos, las constantes muestras de cariño por parte de Talbot resumidas en “Holas” y “Gracias” terminaron por construir una de las mejores y más sólidas presentaciones del día. Esperemos que vuelvan pronto nuevamente. Nota aparte merece la aparición de Mark Bowen en vestido que se robó gran parte del show.

Saiko se presentó en el escenario Aldea Verde, en lo que fue su debut en el festival, un nuevo hito en la historia de 23 años de la banda. La entrega de la banda liderada por Denisse Malebrán y Luciano Rojas entregó un sólido set, con versiones concisas de sus clásicos y la expresiva voz de su vocalista regalando emoción, intensidad y calidad a medida que el sol limitaba con la tarde. Para celebrar esta primera vez en Lollapalooza, Saiko tuvo a su tecladista original, Coti Aboitiz, como invitado. 

A medida que más gente hacía ingreso al parque, la presentación de la banda funcionaba como una bienvenida tentadora e hipnótica, haciendo que la gente se sumara a la audiencia para celebrar la música nacional. De hecho, la interpretación de “Estrechez de corazón” sirvió como un homenaje a Jorge González y su legado.

Hacia el final del set, “Cuando miro en tus ojos” llegó como la confirmación de que  amor en libertad y se puede vivir hoy en Chile de forma legal, mientras que ”Las horas” llegó para recordarnos que es necesario sanar las heridas para avanzar.

“Lo que mereces” y un reconocimiento a las madres de Chile cerró un concierto preciso y emotivo.

Alexisonfire debutó en Chile con energía desde el primer minuto. Encendieron el fuego mientras el sol se hundía entre las copas de los pocos árboles a la distancia, aviones oxidándose, grúas y edificios en construcción. Este fue el primer show post encierro de la banda y se notaba. Rompieron sus ansias con un show demoledor y plagado de potencia física y sonora. Alto volumen y descarga vocal para luchar entre la bola de sonido de música urbana y electrónica con la que convivió el show.

Ya caía la tarde en el Parque Bicentenario de Cerrillos y hacia su aparición el músico urbano Jhay Cortez que, acompañado de bailarinas en el escenario, convirtió al Lollapalooza en una verdadera fiesta. La cantidad de temas reconocibles en medio de la voz de Jhay Cortez le permitió generar una presentación llena de participación del público que acompañaba los coros de memoria. Además del uso excelso de efectos de sonido, algunas veces demasiado, y algunas limitaciones vocales, Jhay Cortez se las arregló para producir una real fiesta urbana que se vivió en lo que, en su formato original, estaba presupuestado para un escenario más pequeño de los varios que se encontraban en el parque.

En el escenario Lotus, superpuesto al sonido estruendoso de otras presentaciones de música electrónica, se presentaba la artista nacional Camila Moreno a eso de las 20:30 horas del día viernes. Un show que viene a refrescar a la memoria de los asistentes la solidez de la carrera de la cantante por medio de un espectáculo “bjorkiano” por medio de las vestimentas de los músicos, como por las intervenciones monocromáticas de los juegos de luces que funcionaba como un telón para que la voz onírica y diversa de Camila Moreno entregara pasajes de pop y baladas potentes para aquellos que vieron unas de las presentaciones más completas de la noche.

Caía la noche en el festival y hacia su presentación uno de los platos fuertes del día: Martin Garrix. Con un juego de luces impresionante, y a pesar de ciertos errores en el sonido hacia el público, la masiva cantidad de gente que llegó para presenciar a este joven artista produjo uno de los shows más espectaculares de la jornada. Los constantes fuegos artificiales que coronaban cada canción fueron el broche de oro para una presentación que permitió al publico saltar y bailar con cada beat. Una real fiesta electrónica armó Martin Garrix en el escenario Banco de Chile.

Foo Fighters, el plato fuerte de la noche salió a escena frente a una masa ya de casi setenta mil personas, todas ávidas de un show masivo de rock después de tanto tiempo. Y fue justamente “ Times like these” la que abrió el set para recordarnos que de toda experiencia se puede aprender algo. Disfrutar de la música en vivo y entregarse al 100%, por ejemplo. El mar de gente y pequeñas pantallas iluminadas fueron los cómplices perfectos para una sesión de descarga de rock and roll magistral. El despliegue musical y escénico mantuvo la energía siempre arriba. en una larga noche frenética con momentos de complicidad con los fans eternos de los Foo y las nuevas generaciones que se enfrentaban por primera vez a un concierto de Grohl y los suyos, matizando desbordes de energía con una calma aparente en versiones que añadieron puntos altos a los clásicos de la banda, ampliando el rango y registro musical del repertorio.

También hubo espacio para las citas al repertorio del rock clásico (Foghat, The Who, Ramones, segundo “Hey, oh, let’s go de la noche), cuyo momento más alto fue  una interpretación de “Somebody to love”  de Queen, con Taylor Hawkins en la voz  y Dave Grohl en la batería.

Los homenajes siguieron, esta vez para el creador del festival que nos reunió en esta jornada (y en los últimos 30 años), Perry Farrell para interpretar “Been caught stealing”, con una copa de vino en mano.

Hacia el final, “Best of you” y “Everlong” en una versión rápida y al hueso selló un show alto en entrega, voz a punta de gritos y rock de la mejor escuela.

Mientras los músicos se despedían del público con un abrazo al aire, un gran acople de guitarras eléctricas que se negaban a desvanecerse cayeron como una nave espacial que trasportará las ganas de más música hacia el segundo día de festival.

Continuará…


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