Texto por: Ricardo Arriagada Gómez

En los ochenta, marcó un hito de culto las películas de George Miller y su alocada visión de un mundo post-apocalíptico que, cada vez era más enferma y violenta sería una influencia importante. A pesar de no haberse dado en los planes que quería, revitalizó su saga en 2015 con la tremenda «Mad Max: Furia en el Camino», al punto de no solo ser aclamada por la crítica y el público, sino de obtener galardones como sus seis Premios Oscar técnicos para dejar en claro que el cine de Acción tiene algo para decir siempre.

Este año y expandiendo este universo preocupante, crea un spin-off que se sitúa de manera cronológica entre la trilogía protagonizada por Mel Gibson, con muchos años desérticos después hasta toparse en una línea temporal que son aproximados 15 años antes de su continuación lanzada en 2015, que tuvo a Tom Hardy y especialmente, el papel de Charlize Theron que en esta ocasión lo toma Anya Taylor-Joy para mostrar su historia.

La premisa es todo el recorrido que tuvo Furiosa (Taylor-Joy) desde su niñez arrebatada del Paraje Verde de las Muchas Madres debido a la captura de motociclistas comandado por el Señor de la Guerra Dementus (Chris Hemsworth), hasta su desarrollo como persona fría y fuerte que, en medio de estas tierras distópicas que incluye la Ciudadela, al control de Immortan Joe (Lachy Hulme) y la búsqueda de su camino junto a Jack (Tom Burke), anhela tener venganza al punto de recuperar parte de su infancia y la vida que fue robada. Entre varios nombres, se encuentran Alyla Browne, Nathan Jones, John Howard, Angus Sampson, Daniel Webber, Charlee Fraser y más sorpresas.

Básicamente el guion no es su fuerte en comparación a lo que uno percibe en el trasfondo post-apocalíptico entre guerras por insumos, decencia moral y otros temas, pero uno puede captar cada raíz problemática que ha llevado a montar estas ciudades entre pesadillas y motores rugientes. Lo bueno que ha hecho el director australiano es no copiarse a sí mismo para llevar la historia de Furiosa en un nivel que sea tan potente como lo que ha formado Mad Max.

Las dificultades de grabar en zonas áridas llevaron a formar un plan B entre mayor uso de CGI y sentenciar comodidad técnica que resulta bien en coordinar sus secuencias de Acción que no dan respiro, y si uno se desconcentra, no encontrará el camino. Es por ello que, lo épico entre las batallas, la rabia contenida y lo que entrega Anya junto con Hemsworth -que hace un papel genial- es lo que hace que valga completamente la pena este spin-off. Era difícil tener el impacto como lo hizo hace casi una década atrás, sin embargo, mucho de su contenido se hará interesante para que nutra aún más esta saga y uno tenga una visión más amplia de la importancia del hogar natural y recuperar la humanidad.

Tal como en sus puntos favorables de lo que ha recolectado entre temas sobre supervivencia, la esperanza de un lugar mejor e incluso con el feminismo, George Miller vuelve en gloria con su nueva película que está contada en capítulos, siendo las últimas tres la que muestran su aspecto más sólido, y que puede disfrutarse en sus distintos formatos en la pantalla grande -obviamente con la recomendación de ser en IMAX– con esta producción llena de sudor, lágrimas y épicas máquinas a distribución de Warner Bros Pictures Chile.


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