
Nombre: Top Gun / Top Gun: Maverick
Dirección: Tony Scott (1986) y Joseph Kosinki (2022)
Género: Acción
Año: 1986 / 2022
País: Estados Unidos
Texto por Clau B. Díaz
Hace exactamente 40 años el mundo fue testigo del lanzamiento de una película que no solo afectó al cine, sino que también a la marina de Estados Unidos (y probablemente a la de otros países). Es que “Top Gun” fue tal fenómeno que miles de jóvenes luego de ver la película iban directamente a enlistarse, incluso la marina estadounidense puso unas improvisadas oficinas afuera de los cines ante la demanda por ingresar. Una de las razones de esta exaltación por la cinta fue, sin duda, la estrella en ascenso, un joven llamado Tom Cruise. Por ello, para homenajear estas cuatro décadas de tal acontecimiento, “Top Gun” y su secuela “Top Gun Maverick”, regresan a la cartelera por semana en formato IMAX, para ver esta cinta como nunca antes habías experimentado. Hablemos, entonces, de por qué estas películas son la quintaescencia del blockbuster.

La trama
“Top Gun” (1986) pareciera ser una solo una película de exaltación estadounidense, especialmente en plena Guerra Fría, mostrar cool al ejército, ayudó de sobremanera a hacer de las Fuerzas armadas un lugar que es más que seguir órdenes, sino que es una institución en la que quienes se enlistan puede ser realmente estrellas de rock. Un físico trabajado, chaquetas de cuero, motos y esos lentes de sol que quedaron para la posteridad asociados a la aviación. Todos querían ser Tom Cruise. Sin embargo, si vamos al fondo de la trama, la película trata de la humildad, del trabajo en equipo, y de cómo la altanería puede, incluso, cobrar vidas. El viaje que hace nuestro protagonista, Pete “Maverick” Mitchell va desde la arrogancia individual hacia aprender a trabajar en equipo. La némesis de Maverick, Tom “Iceman” Kazansky (Val Kilmer) no es un villano por oponerse al protagonista, sino que es la parte racional de él, esa voz que le dice lo que no quiere reconocer. Hay un aprendizaje, una evolución de personaje con la que la audiencia puede reconocerse, de hecho, recuerda a películas como “Rocky”, que salir primero no siempre es lo más importante.
La secuela “Top Gun Maverick” (2022), ambientada 36 años después, se acomoda al siglo XXI, ya no muestra la exaltación por las fuerzas armadas, sino que es la historia de un hombre que debe aprender a perdonarse para poder avanzar. Sigue siendo un piloto intrépido algo irresponsable, pero el pasado es un peso que no puede dejar atrás. Acá la historia se enfoca en Maverick, que, al contrario de la anterior, el contexto de la armada parece ser más un telón de fondo que el eje principal. Es la vieja y ancestral crisis de mediana edad.

La cinematografía y la música
Si hay algo que caracteriza a la franquicia son las escenas de acción. Esas imágenes de los F-14 Tomcat al inicio de las películas ya son un clásico, de tal modo que unos segundos son suficientes para reconocer la película. Las escenas dentro de los aviones, ver las expresiones de los actores, hace que nosotros los espectadores estemos al bode de nuestros asientos. Si hay algo que sabe hacer la franquicia es darnos esa adrenalina que buscamos cuando vamos a ver una película de acción.
Nada de lo anterior sería tan épico sin la música. En la cinta de 1986 el tema principal “Danger Zone” estuvo a cargo de Kenny Loggins (compositor del también clásico tema de Footlose), y la banda sonora la compusieron el pionero de la música electrónica Harold Faltermeyer y el dj Girogio Moroder. De modo que, en este sentido, la música refleja la época: rock, electrónica y aviones, la banda sonora de los jóvenes de los años 80’s del siglo pasado. En nuestro siglo, no podría ser otro que Hans Zimmer, posiblemente el compositor más reconocido actualmente, quien, junto con Lady Gaga, OneRepublic, y el ya nombrado Harold son todo lo que representa nuestros tiempos: rock, pop y nostalgia milenial. Absolutamente épico.
Para terminar, decir que me quedan muchísimas cosas que decir de esta franquicia, pero esta reseña quedaría aún más larga de lo que es. Sin embargo, si a todo lo anterior le agregamos verla en pantalla grande, especialmente IMAX, la experiencia se hace por lo menos alucinante. Así que no me queda más que invitarles a que corran a los cines y volver en el tiempo, hace 40 años, en que, por un momento, todos cruzamos los cielos.





















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