
Hollywood es un nombre tan poderoso que es visto desde décadas como uno de los lugares en que uno sueña con lo mejor de la vida, cuando es en realidad una cara bonita que a sus espaldas existe un lado asqueroso, difícil de comentar y que muchas pretenden evitar. Han aparecido diversas obras que muestran esta forma oscura en distintas profundidades, pero en esta ocasión se juega una contradicción de estas dos caras a manos del director Damien Chazelle con su nuevo film «Babylon», producción de Paramount Pictures y que es distribuidora por Andes Films para estrenarse en salas del país este 19 de enero.
Una muestra de amor hacia el cine pero también un desprecio hacia la industria por su falta de compresión, negligencia y excesos, Chazelle desata su impacto y maniobra en una cinta maximalista que se expresa en este proyecto de alto voltaje que estaba pensando por más de una década, incluso mucho más tiempo que lo que imaginó en su obra maestra «La La Land» (2016), para dejar caer con este trabajo que es muy unido con la locura, la entrega pero también con la depravación y descontrol. Abarcando una epopeya con demasiados momentos graciosos e incómodos en tres horas de duración.
Nos adentramos en diferentes historias, principalmente en la visión de Manuel «Manny» Torres (Diego Calva), un mexicano que anhela en participar dentro de producciones de cine con la suerte en ambos bandos, topándose al mismo tiempo con Nellie LaRoy (Margot Robbie), una anspirante a actriz que logra sus objetivos a toda costa y Jack Conrad (Brad Pitt) un reconocido actor que teniendo todo, poco a poco va desapareciendo el mapa de la gloria. A finales de la década de los 20’s se presenta el cambio hacia la inclusión del sonido en las películas y genera efectos a sus participantes, y que todo lo que hay en California -en medio de avaricia y drogas, pisoteos, racismo o denigración, etc- es tema de alcanzar la fama máxima o caer en el abismo. En el gigantesco reparto se encuentran nombres como Jovan Adepo, Li Jun Li, Jean Smart, Max Minghella, Samara Weaving, con apariciones especiales de Flea (bajista de Red Hot Chili Peppers), Tobey Maguire, Katherine Waterston y los directores Spike Jonze y Olivia Wilde.

A primera impresión, es alucinante el aprovechamiento completo del diseño de producción, uso de colores y el movimiento de cámara en los travellings, pero las actuaciones son lo que complementan el gran nivel presente (sobre todo Robbie y sus cientos de expresiones) y que en su contenido se notan algunas referencias a otra obras, como lo realizado por Tarantino en «Once Upon a Time… in Hollywood» (2019) no solo con sus protagonistas sino por el hecho de mostrar esas sombras detrás de las estrellas; la velocidad y lujo de Baz Luhrmann en su remake de «El Gran Gatsby» (2013) o la precisa muestra de Drama y Comedia en grandes manejos de escena como en «Boogie Nights» (1997) de Paul Thomas Anderson… la película une todo eso, pero en una fibra tan acumulada de ideas grotescas y divertidas que encanta pese a que a la vez te deja marcando ocupado. El pecado que presenta -no solo con su evidente extensa duración que no toda persona aguanta- es el posible agotamiento del espectador en la transición del fracaso después de toda una primera parte de pura parafernalia, bajando parte de su explosión visual.
«Babylon» es una apuesta inquietante para comentar por horas (especialmente con las observaciones sobre la exageración), pero es parte de lo que el director intenta mostrarnos que es cosa diaria, y todo resultado puede ser catastrófico o triunfante, que el auge y el infierno están puestos en una misma puerta, una entrada llamada Hollywood y que presenta la dualidad más extrema a nuestros ojos. Un film que por su soltura y desafío, es necesaria verla en pantalla grande.





















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