Texto por: Ricardo Arriagada Gómez

Fotografías por: Claudio Escalona

Si hay algo para resumir lo hecho en Club Chocolate el domingo 12 de abril es “conexión unánime”, principalmente porque la primera vez de Greentea Peng será memorable para quienes asistieron ante un show que se mantuvo en gran nivel de inicio a final, sin problemas y todos disfrutando. Qué mejor.

Antes de ello, la vibra estaba acorde gracias a Hiru, artista que encajaba correctamente con la artista principal y con poco hizo harto, junto con su voz y vínculo con el público, con el apoyo de Pablo Triste en programación y percusión eléctrica. Presentando canciones de su disco solista “La Esencia” (2025) como “Anch’io” o “Camino ninja”, junto con su último estreno “La Hija”, además de una hermosa versión del bolero “Dos Gardenias” de Isolina Carrillo. Cumplió con todo: ser una gran apertura con sus seguidores y posiblemente, tener a nuevos fans que gustaron de la presentación.

Habitualmente los conciertos parten a las 21:00, pero éste estaba concretado para partir quince minutos antes con tal de servir para el viaje de vuelta y fue así. Siendo las 21:45 y con el recinto en su capacidad máxima, los músicos que acompañan a la cantante entran primero para dar la fanfarria sicodélica hasta que Greentea Peng aparezca en escena. Desde la entrada era un ambiente bastante grato, de un sonido impecable y preocupado con los instrumentos y la voz.

Con «Bali Skit», «Spells» o «Top Steppa» por mencionar algunas, marcaron solo vistos buenos en lo sonoro, con la gente disfrutando cada cambio entre su Neo-soul, cosas de dub y hip hop que fluía de manera estupenda. El cariño hacia Peng estaba desde el primer segundo, incluso en algunas pequeñas pausas fue accesible a recoger algunos obsequios del público que le pasó adelante, además de firmar autógrafos sin problemas ni protocolos.

Seguía con puras joyas dentro de su repertorio que consta de dos álbumes, un Mixtape y algunos EP’s, por lo que abarcaba al punto de tener más de 20 canciones presentes. «Stones Throw», «Green», «TARDIS (hardest)» continuaba con esa onda amena, aunque también no dejaba atrás su preocupación social dedicando «Glory» al apoyo de naciones en conflicto y sus libertades, sobre todo Palestina. Hay que hacer mención especial a los músicos que dieron todo para que sea algo dinámico para ser géneros que demanda concentración y alma, los solos de guitarras, los efectos del tornamesa, ese bajo que se escuchaba en alto decibel, junto con la batería y percusiones. Esas canciones no iban a sonar igual si algo caía, por lo que el equipo técnico de Greentea estaba bien estudiado.

Muchas de sus canciones más conocidas se guardaron para las partes finales, desde «Hu Man», «This Sound» y «Whatcha Mean». Algo curioso por mencionar es que estaba encantada del vino tinto chileno con una copa que la acompañaba en varios de sus temas, o incluso un blunt -ustedes saben a qué se refiere- que fue repartido con algunos integrantes. «Mr. Sun (miss da sun)» y el gran final con «Dingaling». Fue así que casi una hora y cincuenta de música concluyendo con esa conexión tan cercana que se agradece.

Greentea Peng se veía feliz, enamorada de la ciudad, enamorada de la gente y ofrecer un concierto fabuloso, atrapante con su propuesta sicodélica con gusto sabroso. Podemos aportar que para el nuevo paso, querrá volver con muchas ganas.


Zumbido.cl

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