Texto por Cristian Martínez

La noche del 11 de abril, la Casa Huemul fue abrazada por la calidez de Oliver Hartmann y Chris Bay, quienes con su proyecto Strings 2 Souls demostraron que basta con dos guitarras y sus voces para construir una experiencia inolvidable.

La velada comenzó con el talento nacional Nasson, quien presentó parte de su disco «Scars» (2022). Con su potente voz, logró envolver al público desde el inicio. Luego, sumó una segunda guitarra al escenario, elevando la intensidad de su presentación con «Renegade» de HammerFall, «Tears of the Dragon» de Bruce Dickinson y cerrando con «Black Diamond» de Stratovarius. En conjunto, ofrecieron un momento cargado de energía que preparó el camino para el acto principal.

El show de Strings 2 Souls comenzó con «Don’t Want Back Down», parte de la carrera solista de Oliver Hartmann, y continuó con «Radio Starlight» de Chris Bay. Juntos fueron pintando un lienzo a lo largo de la noche, recorriendo las canciones de sus coloridas trayectorias al ritmo de sus guitarras.

La noche mantuvo un tono íntimo, donde los artistas aprovecharon los espacios entre canciones para compartir anécdotas, conectar con el público y también dar respiro a sus voces. La primera visita de Chris Bay a Chile cumplió con las expectativas, especialmente tras los comentarios de Oliver Hartmann, quien destacó la energía única del público chileno, algo que ya había experimentado en visitas anteriores al país.

Como era de esperar, varios seguidores de Avantasia se hicieron presentes. Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el dúo interpretó «Avantasia», tema del álbum «The Metal Opera» (2001), proyecto liderado por Tobias Sammet y en el que Oliver Hartmann ha aportado su talento. El público, visiblemente emocionado, coreó cada palabra, demostrando la fuerte conexión generada con esta pieza.

El cierre de este primer bloque llegó con «Metal Is for Everyone» de Freedom Call, acompañado por palabras de Chris Bay, quien destacó al metal como un género que trasciende diferencias, convirtiéndose no solo en música, sino en un verdadero estilo de vida. Así, el dúo finalizó lo que podría considerarse el primer bloque de la noche.

El segundo bloque de Strings 2 Souls repasó algunos de los grandes clásicos de la música. Entre ellos, «We’re Not Gonna Take It» de Twisted Sister, donde el ya tradicional coro del público —“huevos con aceite y limón”— sorprendió al dúo. Este particular coro se ha convertido en un sello del público hispanohablante para este himno del álbum «Stay Hungry» (1984).

Otro clásico que pasó por las cuerdas del dúo fue «Highway to Hell» de AC/DC, sumando aún más energía a una noche que se acercaba a su cierre. Pero el ambiente daría un giro más emotivo con «The Winner Takes It All» de ABBA, una canción que aborda el lado más amargo de las relaciones, donde uno gana y el otro lo pierde todo. Tras una breve salida del escenario, el encore fue recibido con entusiasmo por los asistentes, quienes no dudaron en pedir una última canción.

El cierre definitivo llegó con «Nothing Else Matters» de Metallica, interpretada con la sensibilidad que caracterizó toda la presentación. Así, Oliver Hartmann y Chris Bay dieron término a una noche marcada por la cercanía, donde sus voces y guitarras desnudaron lo mejor de sus trayectorias en su paso por el país.


Zumbido.cl

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