
Texto por: Vanessa Pérez
Fotografías por: David Leyton
El pasado 29 de mayo, el dúo colombiano Monsieur Periné llegó al Teatro Coliseo con su característico folk jazz y esencia latina, llenando la noche de colores, calidez y ritmos festivos. Entre tintes caribeños, melodías vibrantes y una puesta en escena llena de energía, Catalina García y Santiago Prieto guiaron a un público que no dejó de bailar ni cantar. Acompañados por una banda de instrumentistas impecables, las canciones tomaron una nueva dimensión gracias a interpretaciones precisas, apasionadas y llenas de matices.
La fiesta comenzó desde temprano con favoritas como “Tu M’As Promis” y “Mundo Paralelo”, que rápidamente levantaron a los asistentes. Vestidos con colores cálidos y rodeados por luces rojas, rosadas, naranjas y moradas, los músicos transformaron el escenario en una postal de una noche tropical colombiana.

“¡Qué chimba estar aquí en Santiago! Es un sueño para nosotros desde Colombia. Gracias por abrirles las puertas a toda mi gente colombiana en su país. Es un honor poder estar en este escenario”, expresó Catalina visiblemente emocionada antes de dar paso a momentos más románticos con canciones como “Cámara Lenta” y “Mucho Con Demasiao”.
La presencia de Catalina dominaba el escenario. Su sensualidad, carisma y energía parecían expandirse con sus movimientos, mientras la conexión con Santiago y el resto de la banda envolvía todo el recinto. Temas como “Sabor a Mí” y “Suin Romanticón” demostraron una sincronía perfecta entre músicos y público, con coreografías lideradas por Catalina que sumaban aún más vida a cada interpretación. Pero Monsieur Periné no solo construyó una fiesta; también creó espacios para la reflexión y la emoción. Uno de los momentos más especiales llegó cuando Catalina presentó “Mi Libertad”: “Quiero dedicarle esta canción a todas las mujeres que están acá. Esta canción nació como una plegaria de reconocimiento, una semilla para recordar mi camino de regreso a mí misma”.

Sus palabras dieron paso a uno de los instantes más conmovedores del concierto. Con Catalina sola en escena, la canción comenzó casi como un susurro. Poco a poco, los demás músicos fueron incorporándose hasta construir un poderoso himno de libertad, resistencia y amor, provocando una ovación que recorrió todo el teatro.
Los mensajes continuaron a lo largo de la noche. Durante “Jardín del Paraíso”, Catalina apareció envuelta en una bandera colombiana mientras compartía una reflexión sobre la importancia de preservar la cultura y las raíces. “A nosotros nos llena de orgullo invitarlos a compartir que nuestra cultura está viva, que se respira canto, tambor y baile así como se respira vida. Y hay que protegerla, mi gente”. La interpretación se convirtió en un homenaje a la tierra que nos forma, nos abraza y nos acompaña sin importar las fronteras.

Y cuando parecía que la noche ya había entregado todas sus sorpresas, llegó uno de los momentos más emotivos: una pedida de matrimonio sobre el escenario. Una pareja chilena fue invitada frente al público para vivir ese instante mientras sonaba “Bailar Contigo”, compartiendo una emoción que todo el teatro celebró junto a ellos.
Sin embargo, si algo caracteriza a Monsieur Periné es su capacidad para equilibrar emoción y celebración. A medida que el concierto avanzaba hacia su tramo final, la energía volvió a elevarse con fuerza. Los vientos, las coreografías, el megáfono de Catalina y la guitarra de Santiago impulsaron una verdadera explosión de ritmo con canciones como “Aguaráchate”, “Hora Loca” y “Azúcar”, que mantuvieron a todo el público bailando. Entre estallidos de salsa, jazz, sonidos urbanos y folk latino, llegó uno de los momentos más esperados de la noche: “Nuestra Canción”. El Teatro Coliseo se transformó en un coro de canto y baile divertido y emocionante.

La respuesta del público hizo inevitable el encore. Y como última sorpresa, una mujer vestida de hada apareció sobre el escenario mientras la voz de Catalina parecía provenir de otro lugar. Segundos después, la cantante surgió entre el público para interpretar una nueva versión de “Bailar Contigo”, caminando entre los asistentes y compartiendo la canción junto a ellos. Fue el cierre perfecto para una noche que celebró la música, la cultura, el amor y la conexión humana. Una despedida íntima acompañada de sonrisas luminosas de todos los presentes.





















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