Texto por Pablo Castillo

Fotografías por Hugo Hinojosa

Cerrando el ciclo de tocatas del nuevo rock en el mes de abril, la banda nacional Anttonias apostó por su primer gran show en la Sala SCD Plaza Egaña como forma de cerrar su monumental paso por Lollapalooza y su meteórico ascenso durante el último año. Con un teatro lleno a la espera de una de las bandas que más ha dado qué hablar dentro de la nueva escena, presentando en esta íntima instancia su disco debut y algunos adelantos del futuro del quinteto.

Desde las lejanías de Santiago por allá en Padre Hurtado hasta uno de los escenarios con más prestigio en nuestro país, un hito dentro de su corta carrera pero que los termina de consolidar como una joven promesa para la música. La oscuridad dio el arranque a la cita, uno por uno fueron entrando en escena con una ronda de aplausos y tirando pinta como siempre, vistosos y con mucho sentido de la moda combinando todos el negro de las chaquetas de cuero. 

Diego, Oscar, Felipe y Agustin con una química excelente comenzaron con una muestra instrumental y atmosférica al más estilo “Untitled” de Interpol que levantó un potencial distinto al que tenía asociado a la banda, con un reverb que golpeaba las maderas de la sala y que se ahogaban dentro de la encerrada caja de la batería. Aún marcados por esa intensa introducción, entró la Toña, robándose todas las miradas y aplausos como la estrella de la noche, ahora con el quinteto sobre el escenario podíamos marcar el inicio oficial.

Su esporadico ascenso ha arrastrado un amor incondicional por la prensa, cosa que también ha despertado un rencor sin sentido en el público poco objetivo, pero la banda, con más corazón que odio, nos dio una interpretación libre de juicio que terminó de encajar esas piezas sueltas que ha generado el internet. Antonia con una presencia de frontman muy imponente, pidiendo perdón por el mal estado de su voz pero aun así logrando una interpretación más que excelente, sacando ese lado más roquero en canciones como “Almendra” o pidiendo ayuda al público para cantar el coro de “Mariposas” tiñendo de rojo el escenario.

El lugar dio la oportunidad de generar un espacio seguro para la banda, quienes sonreían al público mientras localizaban tanto amigos como familiares, ante esta intimidad, la banda preparó algo más que un show, dandose unos segundos entre canciones para poder compartir como lograron llegar hasta aquí. Anécdotas, tallas y un amor genuino por la música eran las palabras que expresaban tanto Oscar como Antonia antes de cada una de las canciones, interpretando algunos adelantos de su futuro disco en seguida de grandes éxitos como “Dulces Corazones”.

Las visuales se hicieron protagonistas en un break de 5 minutos donde mostraron una especie de cortometraje que nos adentraba en la estética de la banda, un viaje onírico y de ensueño que preparaba el segundo set del show. Una luz apuntando el medio del escenario y la inclusión de un piano nos regalo el momento más íntimo del concierto, la Toña y Hector como invitado especial del show dejando a todo el recinto con las emociones a flor de pecho. Pero esa energía no murió en el lento, con una breve introducción seguida del agradecimiento de la banda por el apañe del público comenzó la icónica línea de bajo de Love Will Tear Us Apart de Joy Division, introducción que dio paso a “Atado a tu Sentimiento”, levantando a toda la Sala SCD en el clímax de la la noche.

“Adicciones, coronas y flores” sonando fuerte apuntando hacia el final del show, su último single “Deja Vu” con esa energía de radio chilena en los 90, “Cuerpo Eterno” jugando con la química de la banda y “Alma Animal” para cerrar el primer encuentro de la banda santiaguina en la Sala SCD. Verlos en vivo es una manera fácil de pensar fuera de la caja, no obedecer a tontas tendencias, y disfrutar de música nacional que necesita apoyo, porque talento hay de sobra.


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *