Nota por: Gonzalo Díaz

Hablar de Sepultura y sus pasos por Chile, es hablar de una relación que excede largamente la de una banda extranjera con su público. Desde hace décadas, sus canciones forman parte del ADN de distintas generaciones seguidoras de la banda brasileña. “Arise” (1991), “Chaos A.D” (1993) o incluso “Against” (1998) o “Nation” (2001) fueron incorporándose a la historia personal de quienes encontraron en sus riffs, brutalidad y una particular manera de incorporar elementos brasileños al metal extremo. Por lo mismo, este concierto, con carácter de despedida tendrá inevitablemente un componente emocional. No se trata simplemente de la última fecha de una gira, se trata de la última oportunidad para encontrarse en vivo con una agrupación que, desde Brasil, consiguió transformarse en una institución mundial del metal y demostrar que los sonidos provenientes de Latinoamérica podían ocupar un lugar central dentro de una escena históricamente dominada por Europa y Estados Unidos.

Por otro lado, es verdad, hablar de Sepultura también implica hablar de una de las grandes divisiones que ha atravesado a sus seguidores, en este caso Cavalera o Kisser. La salida de Max Cavalera en 1996 y, posteriormente, la de Igor Cavalera, dejó una fractura que nunca terminó de cerrarse entre quienes consideran que la esencia definitiva de Sepultura quedó asociada a aquella formación y quienes han seguido acompañando la historia posterior de la banda, discusión que probablemente continuará mucho después del último concierto. Pero hay algo que resulta innegable, Andreas Kisser decidió continuar. Desde entonces, junto a distintas formaciones y con Derrick Green al frente desde 1997, Sepultura construyó una segunda etapa que también forma parte de su legado. Puede discutirse cuál es el Sepultura favorito de cada fanático, pero resulta difícil negar que Kisser se convirtió en el principal custodio de ese nombre, llevando la banda por escenarios de todo el mundo y manteniendo vivo un proyecto que ya supera las cuatro décadas. Incluso en esta etapa final, es él quien aparece como una de las grandes figuras de una despedida que inevitablemente también representa el cierre de un capítulo personal y musical. Y quizás ahí se encuentra una de las razones más importantes para asistir a este concierto. No necesariamente para resolver la discusión sobre cuál fue el mejor Sepultura, ni para decidir si la historia debió terminar en “Roots” (1996) o continuar hasta nuestros días, tampoco para comparar eternamente a los actuales integrantes con quienes alguna vez estuvieron en la banda. El 8 de octubre se tratará, sencillamente, de ver a Sepultura por última vez.

La propia dimensión internacional de esta última etapa confirma el carácter especial del momento. La gira “Celebrating Life Through Death” forma parte de la celebración de los 40 años de Sepultura y recorrerá distintos países antes de conducir a la banda hacia su concierto final en Brasil. Chile, entonces, tendrá su propio último capítulo y será junto a Mawiza, una de las propuestas nacionales que ha sabido construir un discurso propio dentro del metal chileno, un encuentro entre distintas generaciones y maneras de entender la música pesada. Después de cuatro décadas, Sepultura ya no necesita demostrar su importancia. Su influencia está instalada, sus discos forman parte de la historia del metal y sus canciones continúan siendo capaces de reunir a públicos que quizás discrepan sobre cuál fue su mejor época, pero que comparten algo mucho más importante, haber sido marcados por su música.

El próximo 8 de octubre, Andreas Kisser y Sepultura volverán a encontrarse con el público chileno, esta vez bajo el lema de que será la última oportunidad. Las entradas se encuentran disponibles bajo sistema Puntoticket.

Produce: Transistor


Zumbido.cl

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