Nota por: Franco Zurita

En los tiempos de hoy, caer en la provocación y el discurso disruptivo podría ser una estrategia de marketing para cualquier artista. Sin embargo, reducir el peso de KNEECAP, el proyecto de Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí a un simple ardid publicitario para escandalizar a los medios es no entender el peso histórico y social que sostiene cada compás de su propuesta. En los barrios de la clase obrera de Belfast, en donde nace el trío la rabia no es algo estético, más bien se hereda y se canaliza a través de una mezcla inconfundible de hip-hop, humor negro y la rabia de generacional hastiada de discursos vacíos.

Pero el núcleo político de su obra no se trata únicamente de consignas panfletarias. En un territorio marcado a fuego por la represión cultural británica, donde la lengua fue históricamente marginada, el uso deliberado y cotidiano del gaélico irlandés se convierte en un acto radical de soberanía quitándole el polvo al idioma académico para meterlo de lleno en el hardcore, demostrando que la supervivencia de una identidad también pasa por reescribir sus códigos.

Musicalmente, ese pulso político encuentra su correlato en una producción áspera en donde su sonido colisiona la crudeza del rap de los noventa con la claustrofobia de un club nocturno, construyendo una atmósfera donde la euforia hedonista convive mano a mano con la conciencia política. No hay división entre la pista de baile y la trinchera: para ellos la fiesta es también una forma de resistencia en contra de la apatía y el control.

Es por esto, que las polémicas no han estado exentas a lo largo de su carrera. Cuando el establishment político y los sectores más rancios de la derecha intentan silenciarlos, no hacen más que exponer los hilos invisibles de un sistema que tolera la música disidente solo cuando está al servicio del poder. KNEECAP incomoda porque no es neutral. Convierte cada tarima en un lugar que nos recuerda que la bota colonial sigue pisando el norte de Irlanda y porque no, todo el mundo, y que ninguna narrativa oficial de «paz institucional» va a borrar los crímenes de su complicidad y de toda su historia.

Este 21 de octubre tenemos una invitación a alterar el orden establecido con el debut de KNEECAP en Chile quienes se tomarán por asalto el Club Chocolate para escupir rabia y verdades sobre este mundo.

Aún quedan entradas en Puntoticket.

Produce: Stgo Fusión.


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