
Álbum: «lucy miró al mundo y notó que está girando»
Artista: AKRIILA
Género(s): Indietrónica / Indie Rock
Año: 2026
Texto por Pablo Castillo
Hace un par de años recuerdo escuchar el nombre de AKRILLA sin tener mucho impacto en mi, y no es hasta que lanzó su esperado disco debut “Epistolares” (2024) que me di el tiempo de conocer su obra y entender su concepto. Para mi desgracia nunca terminó de cumplir esas altas expectativas, categorizando su trabajo como irrelevante mientras que toda la prensa con bombos y platillos la ponían en un podio de revolución musical. Ya en el presente y con muy bajas expectativas llega “Lucy miró al mundo y notó que está girando” (2026), uno de los mejores discos chilenos que he escuchado durante esta década.
En tan solo dos años, la artista decidió cambiar su propuesta sonora como una vuelta de tuerca dentro de su propia trama, teniendo un chispazo creativo que en consecuencia está ligado a una tremenda ambición que da vida a esta entrega. Ya no es el sonido glitcheado de neoperreo y pop rap que se mimetizaba muy bien dentro de la escena de reggaetón chileno, ahora es un homenaje al sonido etéreo del indie rock ideal para los huérfanos de Sweet Trip, sumergiéndonos también en las texturas de la indietronica que terminan de formar su propia identidad.
Mientras que su disco debut tenía una dirección más marcada hacia lo comercial y la búsqueda del hit, “lucy miró (…)” tiene dentro de sus virtudes la paciencia de poder darle el tiempo a evolucionar sus ideas, expandiendo sus horizontes hacia nuevas sonoridades que refrescan el perfil de la artista. El corazón del disco está compuesto por distintas piezas de indie rock de esta década, tanto la indietronica de underscores, el noise pop de Yeule o la nostalgia atmosférica de Jane Remover -invitada estelar dentro del trabajo- moldean y crean el hilo conductor dentro de todas las canciones del trabajo. Pero la ambición no se estanca solo en esa etiqueta, teniendo también destellos de baggy en “moriría y moriría”, del glitch en “el mundo y yo”, del rock industrial -jamas pense decir eso dentro de un disco de AKRILLA– en “un <3 inestable” y del electropop en la mayoría del tracklist delimitando también su zona de confort.
Pero la vuelta del sonido indietronica / indie rockero de principio de siglo ya no es una tendencia si no que es la razón principal por la que nace este disco, componiendo desde la nostalgia, haciendo referencias a la música que nos vio crecer y homenajearla con un trabajo a la altura de la época, teniendo acá 14 canciones que toman un ritmo brutal en su tracklist y que lo hacen eternamente revisitable. Su accesibilidad y lo fresco de cada uno de sus elementos son gracias a la producción del disco, siendo Heartgaze una vez más el responsable de que cada canción sea un hitazo -excepto santiago de chile, que track más horrible-, logrando un trabajo uniforme que exprime la mejor cara que AKRILLA haya ofrecido al mundo.
Aquí la interpretación se lleva el premio gordo, teniendo un acercamiento mucho más emocional hacia lo lírico para poder profundizar así en la intimidad de la artista, ocupando el autotune no como una herramienta sino como un refugio para ella y convirtiéndolo en un símbolo propio tan identitario como su pelo rojo. Un mundo onírico que sueña con ese amor romántico pero que también es doloroso, correspondido, o no correspondido, conceptos que categorizan a este trabajo en una narrativa juvenil propia también de epistolares (2024), pero esta vez con una carga más ligada hacia la nostalgia y a las relaciones apasionadas que apuntan hacia la trascendencia del trabajo, capturando todo lo significa amar en el gran 2026.
Expresado de manera dolorosa en “un <3 inestable”, como una humillación propia con tal de recibir lo que entregamos en “migajas de amor…” o a través de la inestabilidad emocional en “gemela”. Pareciese que el dolor es la única manera de poder expresar el amor de manera correcta -tanto así que se ve reflejado desde lo físico-, cargando con mucha inseguridad en sus letras y con el miedo constante a la soledad, representado tanto en situaciones imaginarias que viven solo en nuestra realidad como en el imaginario colectivo con lo que relacionamos el romanticismo en la sociedad. Ambos conceptos manifestados desde un extremismo que convergen y se resuelven en el final del disco, simbolizado en lo frágil que es amar y ser amado.
Dar paso a un segundo disco es mucho más difícil que ese primer momento en tu carrera, más cuando arrastras toda una expectativa sobre si eres suficiente o no. AKRILLA demostró tener la ambición suficiente para reinventar su propio mundo y regalarnos uno de los mejores discos de la década en nuestro país. Este es su «Music, Fashion, Film» (2026), este es el punto de inflexión en su carrera y uno de los mejores ejemplos para entender el potencial que hay en nuestro país. Mientras que el mundo parece no detenerse, discos como estos son nuestro cable a tierra.
Canciones esenciales: moriría y moriría – abrázame – migajas de amor – roger – un <3 inestable – partedemipartedeti – suave – el mundo y yo – this room could be heaven – lucy
AKRILLA estará presentando «lucy miró al mundo y notó que está girando» en vivo este 12 de diciembre en la Estación Mapocho. Entradas por Ticketmaster. Produce Lotus




















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