Texto por Franco Zurita

Fotografias por: Luciano Candia

Hay conciertos que se presencian y otros que se sienten en el cuerpo. Casi como una experiencia religiosa, lo de anoche en Teatro La Cúpula fue algo absolutamente fascinante. Un ritual de euforia, sudor y descarga colectiva a cargo de toe, quienes volvieron a nuestro país tras una larga espera de ocho años. En un recinto hirviendo y una masa expectante, los japoneses aterrizaron en suelo local para sumergirnos en su inefable universo y romper esa barrera entre el escenario y el público en medio de dinámicas imposibles, miradas cruzadas y una entrega imperecedera que parecía a ratos, hacer colapsar el escenario.

Con una fina selección de clásicos, Salamanca Selector fue otra vez, el encargado de dar ambiente, en medio del rojizo del atardecer el cual se presentaba como la antesala perfecta para una noche de ensueño. Ya con la multitud emplazada en todo el recinto, la ausencia de luces y los pequeños retazos de “CLOSE TO YOU” adornaron la introducción de toe quienes pisaron el escenario entre la algarabía y la emoción de todos los presentes. Ya profundamente conectados, las cuerdas de “LONELINESS WILL SHINE” abrieron una grieta espacial impactándonos suavemente con algo que poco a poco, comenzaba a tomar su propio peso. El bajo de Satoshi sostenía el piso de Mino y Yamazaki quienes tejían hilos invisibles y quebradizos que llenaban de silencio cada una de las notas mientras los golpes de Takashi, brincaban sobre el aire con una libertad absoluta en compañía de los teclados de Nakamura. La electricidad de “Long Tomorrow” hizo vibrar la madera acústica del teatro regalándonos el primer golpe catártico de la noche. De ahí en más, este relato se convirtió en un vaivén de dinámicas y emociones.

La fulgurante “Kodoku no Hatsumei” siguió este recorrido adornando sutilmente el aire con ese toque íntimo y celestial. Una pieza hipnótica y majestuosa que sostuvo a la masa hechizada en medio de las síncopas que iban construyendo este camino. “Chiaroscuro” hizo de la noche un verdadero trance. Frágil, desgarradora y hasta violenta, la dinámica y soltura de la banda obligó a todo el mundo, a adentrarnos en nuestros pensamientos con el telón musical de toe como fondo. La voz volvió a brillar en “The Last Number” quebrándose entre susurros y la polirritmia de “Esoteric” iluminaron el lugar haciéndonos vibrar el cuerpo hasta el último compás.

Hacia el final, “NOW I SEE THE LIGHT” y “F_A_R” fueron las últimas piezas de la noche. Junto a ello, la densidad pareció desaparecer por completo, sumergidos por completo en la acústica y el eco vibrante de las guitarras quienes fueron dibujando el páramo musical hasta enredar nuestras gargantas y quitar ese último suspiro que nos quedaba como recuerdo.

Tras unos minutos de ausencia y la temblorosa emoción de los presentes, toe volvió para volver a respirar juntos una última vez. La cadencia hipnótica de “Two Moons” caminó lento entre las cabezas de la gente preparando la estampida eléctrica de “After Image”, pero “Goodbye” fue la encargada no solo de cerrar el show sino también todas las heridas. La exquisitez de sus melodías, fue acompañada por los miles de voces presentes siendo el soporte que le permitió a la banda desarmarse por completo y con ellos, todas las expectativas que teníamos sobre esta noche.

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