
Texto por: Catherine Guichard
Fotografías por: Hugo Hinojosa
La noche del 4 de septiembre se transformó en algo especial. Han sido momentos difíciles para muchas personas alrededor del mundo, y una dosis de energía pura, de aquella que proviene directamente de los sonidos de una guitarra, es justamente lo que necesitábamos.
Paul Gilbert regresó a nuestro país en el marco de su gira WROC, que lo encuentra recorriendo diferentes países de Latinoamérica. Tras una extensa trayectoria que incluye su paso por Racer X y Mr. Big, el guitarrista se encuentra actualmente desarrollando su carrera en solitario, demostrando que su relación con la guitarra sigue tan viva y potente como siempre.

Noche de guitarras
Para comenzar la noche, el destacado guitarrista chileno Claudio Cordero fue el encargado de preparar el escenario. Con una trayectoria sólida y varios proyectos exitosos, el talentoso artista nacional deleitó al público con su tecnicismo y sus melodías progresivas. Junto a su banda Plasma, Cordero entregó la energía necesaria para abrir la jornada, combinando precisión y musicalidad en una presentación que rápidamente consiguió la atención de los asistentes. Al terminar, el público pidió un tema más, una señal bastante clara de la buena recepción que tuvo la presentación del artista encargado de abrir la noche.
A las 21:30 en punto, Paul Gilbert salió al escenario acompañado por Jeff Martin, histórico y cercano amigo del guitarrista. Aunque muchos lo recuerdan como el cantante original de su emblemática banda Racer X, Martin también es un experimentado baterista que ha participado en agrupaciones como Badlands, UFO y Michael Schenker. Completan la formación Timmer Blakely en bajo, encargado de sostener toda la base rítmica y el groove que exige el repertorio, y Doug Rappoport en guitarra rítmica y apoyo, aportando potencia a las complejas armonías del espectáculo.

Con su característico sombrero y su carisma inigualable, Gilbert comienza con su “Crazy PG Medley”, un recorrido rápido por distintas etapas de su carrera, pasando por Racer X, Mr. Big y su extensa trayectoria como solista. Desde los primeros segundos queda en evidencia el dominio que posee sobre el instrumento. Sonidos limpios, velocidad y precisión se combinan con una ejecución que, en sus manos, parece mucho más sencilla de lo que realmente es. El público observa con admiración mientras Gilbert recorre parte de su trayectoria, incluyendo temas de sus primeros trabajos como solista y canciones más recientes, como “Every Action Done in Company”, perteneciente a su nuevo álbum “WROC” (2026).
Entre transiciones casi no hay respiro. La energía se mantiene constantemente arriba, con un guitarrista concentradísimo en cada nota, pero que al mismo tiempo disfruta de manera natural el desarrollo de su presentación. Esa combinación resulta particularmente atractiva: Gilbert puede estar ejecutando pasajes de enorme complejidad técnica y, sin embargo, transmitir una sensación de absoluta comodidad. Sus solos improvisados no hacen más que confirmar su talento. Hay una libertad evidente en la manera en que aborda la guitarra, jugando con las melodías y extendiendo determinados pasajes sin que la interpretación pierda dirección.

Entre medio, y haciendo algunas pausas para los inevitables cambios de envidiables guitarras Ibanez, Gilbert despliega además un interesante desfile de covers. “Mother, Father” de Journey, “Thunderbird” de ZZ Top, una partede “Baba O’Riley” de The Who y “Rock and Roll” de Led Zeppelin, entre otros, mantienen una dinámica entretenida y permiten recorrer algunos de los sonidos que también han influenciado su propia forma de entender el instrumento. La selección funciona especialmente bien porque no interrumpe el recorrido del concierto, sino que se integra naturalmente a él. El público, agradecido, sigue atentamente cada interpretación, aunque manteniendo una actitud bastante controlada durante buena parte de la noche.
Ya acercándose al final de la presentación, Gilbert interpreta “Go Not Thither”, sencillo perteneciente a su más reciente producción. Es una manera apropiada de cerrar un recorrido que permitió observar diferentes momentos de su carrera y, al mismo tiempo, escuchar su propuesta actual. El concierto fue, finalmente, una celebración para los seguidores de la guitarra y una nueva oportunidad para comprobar la maestría de Paul Gilbert frente a este instrumento. Su sonido mantiene una identidad reconocible, construida sobre la precisión, la velocidad, la limpieza y, sobre todo, una enorme capacidad para convertir la técnica en música.

Quizás el Teatro Cariola no estuvo completamente lleno y la convocatoria fue más acotada de lo que podría esperarse para un músico de su trayectoria. Sin embargo, quienes llegaron disfrutaron de una presentación sólida, cercana y técnicamente impecable. No fue una noche de grandes explosiones colectivas, sino de admiración tranquila frente a un músico que lleva décadas haciendo hablar a su guitarra.
A veces eso es suficiente. Una buena banda, una guitarra y un escenario para deleitarse con el lenguaje único de la música.
Puedes ver nuestra galería fotográfica de este evento AQUÍ.
Setlist:
01. Crazy PG Medley
02. Let Thy Carriage
03. Spark of Celestial Fire
04. Every action Done in Company
05. Maintain a Sweet and Cheerful Countenance
06. Mother Father
07. Acoustic Solo
08. Thunderbird
09. Last Child
10. If You Soak Bread in the Sauce
11. Orderly and Distinctly
12. Brand New Key
13. Keep Your Feet Firm and Even
14. Jam / Baba O’ Riley
15. Rock and Roll
16. Show Not Yourself Glad (at the Misfortune of Another)
17. Go Not Thither





















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