
Nota por: Franco Zurita
El skate punk de los noventa no nació entre las masas. Nació en los estacionamientos, en cassette grabados que se pasaron de mano en mano y en la obsesión de vivir la descarga musical a través de la piel. En este ecosistema rebelde, No Fun At All y Authority Zero representan dos formas distintas de entender este estilo de vida. Desde Suecia, blindados por el invierno, NFAA cargan con la velocidad y la escuela más purista del género, mientras que Jason Devore y compañía corren en la vereda en donde el punk rock tradicional se deforma con clase hacia el ska, el sonido iberoamericano y rítmicos que huelen a costa oeste y asfalto caliente. Sin embargo, estas etiquetas se desarman cuando la aguja toca el surco y el motor interno de cada una comienza a girar.

Cuando los suecos tocaron el tablero hace ya más de tres décadas bautizando su proyecto con la ironía sobre lo aburrido de hacer nada, tomaron la velocidad como parte intrínseca de su precisión. Como si cada compás ardiera en llamas para contrarrestar el frío paisaje nórdico en el cual crecieron. Era punk rock de pulso acelerado para ganarle las horas a la noche polar. Años después, a miles de kilómetros de distancia, una cofradía de jóvenes en Arizona crecerían con este idioma para inyectarle su propia pronunciación.
Dos carreras que se nutren de una misma escena que más que un contraste geográfico, es la fricción de sus energías, una hermandad de corrientes subterráneas. El rigor y la frialdad de los suecos transformando la melancolía en himnos para el circle pit, encontraron un espejo deformado y cálido en la potencia festiva de los estadounidenses. Ambas bandas entendieron, cada una a su manera, que el verdadero hogar del punk va más allá de un código postal.

El próximo 6 de octubre, el pasado y presente de la escena sueca y norteamericana se fundirán en un solo lugar cuando No Fun At All pacte su regreso a Chile en compañía de Authority Zero quienes vuelven a un poco más de un año de su debut en nuestro país. Sala Metrónomo como siempre oficia como lugar predilecto y aún quedan entradas en Passline.
Nos vemos allá
Produce: Monkey.





















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