Texto por: Johanna Jara M. y Hugo Hinojosa

Fotografías: Hugo Hinojosa

La tarde noche del pasado viernes 25 de agosto se vivió una jornada potente de rock, con la presentación de Sastre y Apache acompañados esta vez de Illuminati, en lo que es su segunda presentación de «Acta primera», disco debut de la banda y uno de los mejores lanzamientos nacionales de este año.

La cita fue en la clásica Sala Master, la cual, con su aforo reducido, estaba copada por los y las asistentes al show. El inicio se dio con puntualidad con Illuminati, banda fundada a inicios de la década del 2000, donde compartieron escena con bandas como Asamblea internacional del fuego (y de donde provendrá la vinculación para este show), y que se aprestan a volver con un nuevo disco durante este año, luego de décadas de su primer demo. Su set fue breve, pero en constante búsqueda de matices, transitando entre el silencio, el ruido y la agresividad. La propuesta de la banda es clara, y se vio reflejada en temas como «Somos legión» o «RRHH», las cuales eran antecedidas por mínimos interludios sonoros. Hubo tiempo para los agradecimientos para quienes iban llegando, pero también para quienes acompañaban este regreso, concluyendo su espectáculo en medio de las distorsiones de sus instrumentos mientras iban dejando uno a uno el escenario.

Tras una acotada pausa, en la cual sonaron de fondo clásicos de la música italiana, como Nico Fidenco o Rita Pavone. Ya desde un inicio la atmósfera era de intensidad en la sala, y el público manifestaba una callada ansiedad, azuzada por el mensaje inicial que anunciaba que el concierto sería transmitido en vivo y en directo por Radio Universidad de Chile. Así la banda fue entrando a escena, presta a iniciar con los primeros acordes de «100 hermanos, 100 hermanas», track que da partida a «Acta primera» en donde la declamación de Emilio Fabar, marcó la pauta de lo que sería la presentación. De ahí en más el show se movió sin grandes sorpresas, pero dando a entender que están cada vez más afiatados, lo que permite una libertad mayor a la hora de encarar cada una de las canciones del disco, que fue interpretado casi íntegramente.

Este aspecto marcó un poco la diferencia con su presentación en Espacio del ángel, donde se vio un conjunto más contenido en sus habilidades, quizás debido al nervio natural de lanzar y mostrar un disco por primera vez. En cambio, ahora hubo más tiempo para dialogar con el público, e incluso bromear con él, pero también para dejar que la estructura propia de las canciones pudiera complementarse con la naturalidad del en vivo. De tal modo, la agrupación se vio más libre y la vez empoderada y aprovecharon de hacer un mejor alarde de sus capacidades instrumentales. Al mismo tiempo, el público se vio engullido de la energía visceral que transmiten con sus canciones, completando el círculo virtuoso de un concierto en directo.

Como ya se señaló, el show fue acotado, centrándose principalmente en «Acta primera». Ya casi en el cierre, se vivió uno de los mejores momentos de la noche con la interpretación de «El Día Que un Elefante Entró en una Tienda de Loza», extenso tema que acá se vio potenciado por elementos improvisados, que extendieron la canción hasta un clímax enérgico que dejó al público con ganas de más, pero probablemente es la intención de Sastre y apache: invitar a los/as asistentes a su universo sonoro, permitiendo una experiencia no solo musical, sino lírica, y que (creemos) irá creciendo con cada nueva entrega.


Zumbido.cl

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