
Texto por: Catherine Guichard.
Fotografías: Sebastián García.
Las altas temperaturas en la ciudad no impidieron que Club Blondie se inundara bajo un manto de poleras negras. Se esperaba a la banda suiza en su segunda visita a Chile desde el 2020, en lo que fue un ambiente algo diferente por el contexto social de aquella época. Hoy, más relajado, el público comienza a llegar de a poco con un agradable aire amistoso.

Los teloneros Folkheim salen al escenario proyectando imágenes del pueblo Selknam, imponiéndose con su Folk que evoca sonidos originarios de la zona fusionados con la influencia del Black metal nórdico. Formados en el 2003, hacen un recorrido a lo largo de su carrera, pasando por sus conocidas «Hijos del Salitre» y «Vaai Honga Kaina». El dominio de la banda, sumado a la impresionante melódica voz de los coros, resultó en una especie de misticismo brutal que logró calentar los motores del público, que los elogió merecidamente al final de su presentación.

El reciento terminó de llenarse y a las 21:00 en punto las luces se apagan, para proyectar el nombre de la banda sobre el escenario, lo que provoca un grito a coro. Ales, Drop, Xytras y Vorph aparecen en escena, y este último saludando a los presentes en perfecto español.

La cita de esta noche invitaba a la celebración del 25º aniversario del disco «Passage» (1996), por lo que comienza con «Rain» y un juego de luces y proyección sobre el escenario de unos rayos como evocando una tormenta eléctrica. Hacen su recorrido en orden por el disco, que en cuanto a sonido suena impecable. Vorph muestra un dominio vocal inmutable, coherente a sus 35 años de carrera con la banda. Su hermano Xytras demuestra una energía francamente envidiable, tocando teclado, batería, batería sintetizada, saltando y bailando. Ales en el bajo y Drop en la guitarra se unieron con posterioridad a la agrupación, pero conectan con el espíritu de Samael e interactúan constantemente con los fanáticos. La entrega de estos últimos era total, coreando por completo las letras de principio a fin.



Al terminar de tocar el disco, hacen un pequeño alto, para volver al escenario a interpretar algunos temas emblemáticos de su discografía. Una vez más, todos cantan con los brazos en alto.
“Esta es la última canción, pero quiero que se vuelvan locos”, dice Vorph en español, para cerrar con «Black Supremacy», con una resonancia poderosa y brutal.


Samael se ha posicionado dentro del género Black metal como uno de los grandes, pero también se ha caracterizado por incorporar sonidos nuevos y evolucionar constantemente a lo largo de su discografía. Eso hace que el show sea dinámico y se haga demasiado corto, a pesar de tocar 21 canciones. Otra característica de sus presentaciones en vivo es que, a pesar de la intensidad, no suena saturado, y eso se debe en parte a la vasta experiencia del líder y su hermando que han sabido como encaminar la banda, llevándola a través de especiales pasadizos que parecen de fuera de este mundo.
Setlist:
- Rain
- Shining Kingdom
- Angel’s Decay
- My Saviour
- Jupiterian Vibe
- The Ones Who Came Before
- Liquid Soul Dimension
- Moonskin
- Born Under Saturn
- Chosen Race
- A man in your Head
—–
- Samael
- Luxferre
- Son of Earth
- Until the Caos
- Infra Galaxia
- Reing of Light
- Baphomet’s Throne
- Into the Pentagram
- Slavocracy
- Black Supremacy





















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