Por: Ricardo Arredondo

Al sonido de «Love Trains» de The O’Jays ingresan decenas de músicos a un escenario de gran capacidad y con espacio para múltiples instrumentistas.

Faltan pocos minutos para las 9 de la noche, el público aún sigue llegando y todo indica que será una velada a casa llena. Esto, que podría parecer un hito para cualquier artista, es prácticamente tan normal como abrir los ojos al despertar cada mañana para el artista de esta noche, el canadiense Michael Bublé. El show se lleva a cabo en el Movistar Arena y la ocasión es su espectáculo llamado «An evening with Michael Bublé» que es parte de la gira de su último trabajo discográfico llamado «Higher».

Siendo las 21:08 está todo listo y dispuesto. Todos los músicos en su lugar. La mesa ya está lista, y el público, con hambre de música. Comienza una cuenta regresiva que no hace más que aumentar la ansiedad.

Suenan los acordes de «Feeling Good», bajan las luces y en lo más alto aparece él. Michael Bublé y su prodigiosa voz. Se mete al público en el bolsillo desde el primer minuto. El canadiense es más que una voz y un gran espectáculo. Él es único. Tiene un carisma que conquista a todos. Sus ganas de hablar en su espanglish (con mucho conocimiento del idioma castellano), de decirle cosas al público y de agradecerles el estar en ese momento en ese lugar hacen que fácilmente se gane el corazón de toda su fanaticada, a veces incluso con frases grandilocuentes que podrían sonar exageradas y sólo con la intención de quedar bien con la audiencia, pero ¿qué importa? En ese momento le creemos. Es parte del juego y de la fantasía a la que nos invita a participar.

En un set mayormente cargado a la reinterpretación de canciones que tienen 50 o más años, haciendo covers de diversos artistas como Nat King Cole, Bee Gees, Dean Martin y Seger Ellis, algunos momentos altos de su presentación fueron canciones como «To Love Somebody», «When You’re Smiling», o la hermosa «Smile», que interpretó solo junto al piano y se convirtió en un momento de intimidad donde pudimos escuchar su voz en plenitud. Intercalando esos antiguos éxitos pudimos escuchar algunas de sus más clásicas canciones de su repertorio personal como «Home», «Haven’t Met You Yet»,«It’s a Beautiful Day» y su último sencillo «Higher».

A la mitad del espectáculo, vivimos otro de los momentos de máxima emoción y cercanía con Michael, cuando se acerca junto a su banda al frente del escenario (que tenía una sección que salía hacia el público) y queda prácticamente rodeado para interpretar un set de canciones de Elvis con éxitos como «One Night», «All Shook Up» y «Can’t Help Falling in Love» que terminó con un público en éxtasis, Michael dándolo todo con su voz y una lluvia de confetti que nos dejó al borde de las lágrimas de emoción.

«Cry Me a River» marcó el final de la primera parte, para luego de un intermedio donde fue presentada su banda, volver a interpretar 3 canciones y finalizar con broche de oro con el clásico «You Were Always On My Mind» de Gwen McCrae y popularizada por Elvis Presley.

Con un show redondo de casi dos horas que pasan volando, Michael Bublé nos deleitó con un espectáculo de primer nivel que ya ha sido visto por más de medio millón de personas alrededor del mundo, y que hoy repetirá en Chile. Tuvieron que pasar 8 años para este reencuentro y valió totalmente la espera. Quedan las últimas entradas disponibles para la función de hoy, y realmente las oportunidades para ver espectáculos de este nivel en Chile son muy pocas. Con una voz privilegiada, una personalidad encantadora, una puesta en escena tremenda y unos músicos de primer nivel, el show de Michael Bublé es uno de los grandes hitos de la agenda musical de este año y un panorama imperdible para todos los amantes de la buena música.

Hoy 16 de noviembre presentará su segundo espectáculo en el Movistar Arena y aún quedan entradas disponibles a través de Puntoticket 


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *