
Nota por: Tomás Bascoli C.
Ante tanto proyecto pusilánime, con poca irreverencia y casi nada de actitud crítica hacia su alrededor, cuanto bien hace mirar a bandas como Bersuit Vergarabat celebrar, vivos, 25 años de uno de sus discos más emblemáticos que los arrojó, no solamente a nuevas sonoridades, sino que a consolidar la postura molesta de una banda como un deber ser. Pues, la protesta hecha canción no se hará por si sola.
Y es que los trasandinos se encuentran en plena gira de aniversario por el disco “Hijos del Culo” (2001), un trabajo que los envió a enfilarse, nuevamente, bajo las órdenes de Gustavo Santaolalla tras la producción de su antecesor, “Libertinaje” (1998). Este último trabajo, el primero con el excelente productor argentino, plantó la semilla contestataria en Bersuit que imprimió en canciones como “Yo Tomo”, “Se Viene” y “Sr. Cobranza”. Ya corría en las venas del multitudinario grupo una furia reaccionaria frente a todo el sistema que los rodeaba, sin perder su característica identidad sonora y lírica con matices propios.
Entonces, el desafío era enorme: revalidar lo ganado por “Libertinaje”. Primero, confirmaron nuevamente el trabajo en producción de Santaolalla, luego, se lanzaron, en parte por él, a construir canciones que los desafió aún más en términos instrumentales. No querían repetir la fórmula de su anterior éxito, pero tampoco podían de dejar de ser fieles a si mismos. Así, se fueron constryenco canciones canciones en asados amistosos, otra influenciada por la fiebre futbolística del Mundial del ‘98 en Francia, varias conexiones con la música uruguaya, algunas creadas en sueños y otras tomando como referencias a la literatura de ciencia ficción. Todo ello formó una multiplicidad de personajes en sus pequeños universos que terminaron por construir el disco.

Así, “La Bolsa”, “Toco y Me Voy”, “Negra Murguera” o “Desconexión Sideral” fueron algunas de las canciones que armaron el disco a partir de este sinfín de elementos que rodeaban la cabeza de los músicos argentinos bajo la atenta mirada de Santaolalla. La portada, una escolar con los ojos desorbitados, y el título del disco fueron la guinda de la torta para una producción que se hizo para incomodar el status quo a partir del relato de personajes que estaban fuera del sistema o que éste último los había dejado atrás. Una oda hacia los abandonados, criaturas mal nacidas que se convierten en protagonistas en la voz de Bersuit Vergarabat, cuidando su identidad, manteniendo la crudeza y llevándonos, de forma lúcida, a estos sujetos.
Tan profundo es “Hijos Del Culo”, que sus 25 años se deben celebrar con la misma energía y relato crítico que han sabido mantener el grupo argentino como una fuerza motora. ¿Lo mejor? Que Chile es una de las paradas para esta conmemoración que tendrá lugar el próximo 24 de julio en el Club Chocolate. Una excelente oportunidad para volver a encontrarse con uno de los discos insignia de la tan querida agrupación trasandina.
Bersuit Vergarabat en Club Chocolate
24 de julio
Produce APULSO




















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