Texto por: Franco Zurita

Fotografías por: Hugo Hinojosa

Uno de los nombres más prominentes de la escena indie pop nacional anticipó la tormenta que azota la región con la celebración de los 10 años de “O Marineros”, el álbum que consolidó tanto su nombre como su particular sonido. Por eso no es extraño su impacto. Una década después, sus canciones siguen habitando ese extraño lugar en donde la melancolía y el deseo conviven y se resuelven libremente. Por lo que más que una simple conmemoración, fue la confirmación de que aquellos himnos, aún mantienen ese pulso emocional que las hizo trascender y marcar la pauta en el escenario local.

Un ambiente íntimo y repleto de fanáticos quienes, en medio de la niebla, aguardaban pacientes el comienzo del show. Luces azules y rojas se tomaron el escenario desdibujando formas y reforzando la atmósfera de celebración. Un espacio suspendido, casi onírico que se iluminó pasado las nueve de la noche cuando Cer, Soledad y la banda que las acompañaba, aparecieron entre el humo para dar comienzo a esta fiesta.

Su recorrido por “O Marineros” fue tan natural como inevitable. “El lado oscuro de tu corazón” abrió la noche con esa delicadeza característica que define este trabajo y por supuesto, con un público siempre cómplice coreando cada una de las frases de este himno. “Espero” siguió acompañando la noche volviendo a formar un coro masivo dentro de Blondie, momentos que se repitieron durante toda la jornada. “Montañas” y “Cae la noche” terminarían de envolver el recinto en esa melancolía luminosa que Marineros ha hecho tan propia y entre agradecimientos y mucho amor, el repertorio avanzó con la calma de aquellas emociones que decantan con el tiempo.

Ya en la segunda parte de esta dulce noche, “Torbellino» y «Fuego» elevaron la intensidad sin romper el delicado equilibrio que la banda sostuvo durante toda la presentación. La energía nunca fue superior a esa fragilidad palpable en la que Marineros nos sumerge y ya en el final, “Lo que siento», sintetizó todo lo que la banda ha construido durante estos diez años: canciones que hablan desde el corazón sin convertirlas en un gesto dramático, encontrando belleza precisamente en aquello que suele permanecer oculto.

Lo de anoche en Blondie dejó la impresión de que “O Marineros” se convirtió en una obra de referencia dentro del indie chileno. Diez años después, sigue encontrando nuevas maneras de resonar porque sus canciones continúan habitando ese territorio íntimo donde las certezas escasean, pero las emociones permanecen intactas. Y mientras exista alguien dispuesto a encontrarse con ellas, seguirán sintiéndose tan vivas como la primera vez.

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