
Texto por: Tomás Bascoli
Fotografías por: David Leyton
15 años ya han pasado desde que el cantante y guitarrista chileno Pedro “Tata” Barahona lanzó “Fotografías” (2011), el disco que, según sus propias palabras, lo sacó de tocar en talleres y salas pequeñas para lanzarlo a una masividad comunitaria que, hoy por hoy, lo tuvo incluso con postulaciones a los pasados Premios Pulsar. Pero, los años no pasan en vano, y Barahona ha elegido volver a producir esta placa, pero en conjunto con LSD, la banda de músicos que lo acompaña en esta nueva reinterpretación y que lo tiene, no solamente relanzando el álbum, sino que también con una serie de conciertos para su celebración.
Bajo ese marco, el Centro Cultural CEINA fue el escenario elegido para revisitar, junto a su banda y su público, el disco completo. Así, el inmueble capitalino se encontraba con las entradas agotadas que se vislumbró en un calmo ingreso del respetable, en su mayoría un público maduro y una que otra familia con retoños en su, quizás, primer concierto en vivo de su vida. Y el Tata tiene esa fama de hacer magia con su música, perfecto para la ocasión.

Con un virtual lleno, el CEINA recibía al Tata con un estruendoso aplauso, tras unos minutos de retraso. El telón del centro se levantaba para mostrar una sobria escenografía con el cantante y guitarrista al medio y rodeado de su séquito de músicos, a los cuales se les unió siempre un vocalista más, un clarinetista, saxofonista, acordeonista u otro ejecutor del instrumento que demandaba la canción, mientras que los músicos de planta rodeaban a Barahona como sombras, mientras el cantante, iluminado de blanco, conjuraba historias con su guitarra de palo, que funcionaba como una especie de cetro mágico.
Así, el show comenzó con el sello característico del Tata entre “Hay Helado A Cien” y “Te Vas De Mi”, entre la algarabía de ese laxo lenguaje de calle y una de las más hermosas canciones del repertorio del músico chileno, la cual encontraba nueva vida gracias al agregado del teclado que elevaba la canción a otro nivel sonoro.
“Hay fotografías que sin lugar a dudas se quedan en la retina”, menciona el cantante chileno antes de seguir con “República” y “Pregón De La Pobreza” que dieron continuidad al show. “Y hay paisajes que empeoran”, respondía el mismo Tata antes de lanzar “No Le Entregues El Poder”, con una clara construcción de canción de protesta.

“Dos Vidas”, “Margarita”, “Vi La Mar” y “Sueño De Abril” fueron los temas siguientes que adquirieron profundidad y texturas nuevas, todo gracias a LSD,(que juego de palabras, ¿no?). Estos músicos enviaban a un viaje las canciones en si mismas, hacia dentro y afuera, como una seguidilla de iteraciones de cada tema ya conocido.
Se marcaba un momento íntimo, dirigido solo por el Tata, su voz y su guitarra con “Este Domingo” y “Tu Voz En Mi Voz”, antes de volver al formato gran banda con “Cuarto Piso” y el cierre de esta primera parte del concierto con “La Mejicana”, un clásico ya de su repertorio. Luego de ello, el Tata aprovechó para comentar que “todo el disco que escucharon hasta ahora, es gracias a esa canción (La Mejicana)” y comenzó a contar, derrochando carisma, la historia detrás de la viralización popular de aquel tema.
A continuación, comenzó una nueva sección del concierto con el repaso de distintas melodías de sus otras placas discográficas. “La música es nuestra religión”, recitaba Barahona antes de iniciar con “Dictamen”, que luego le sucederían “Será Que Hay Duendes”, “Donde Amor”, “Lircay”, “Hallándote”, “Dueña De Casa” y “Tu Dulce Canción”, todas con un sonido pulcro, al igual que todo el concierto. Donde cada canción entrega nuevos matices y espacio a cada instrumento y músico, más allá de ciertos errores de afinación que rápidamente fueron solucionados arriba del escenario.

Siguiendo con su real carisma, Tata Barahona comenzó a contar la historia de su famosa guitarra, la misma que lo acompañó para grabar “Fotografías” (2011) y que la guarda tras varios accidentes pero que, al ser una noche especial, lo acompañó en el CEINA. Tras ello, “María” sonó hermosamente, antes de desplegar su adoración felina con “Hermano Gato”.
La mezcolanza de sonidos ya es algo novedoso con la conjunción de Barahona y LSD, en una combinatoria que entrelaza jazz, funk, blues, folclore y rock que rodea al cantante y le entrega protagonismo como una especie de cantautor moderno, tipo Silvio Rodríguez, dirigiendo todos los conjuros mágicos que desde su guitarra emanan. Algo que se mantuvo durante toda la jornada.
“Detrás De La Pared”, “Siguen” y “Retrato De Chile” siguieron el recorrido sonoro del concierto, del cual aprovechó el músico para “agradecer estos 15 años por el apoyo, lo que más valoramos como trabajadores de la música es el afecto de ustedes, muchas gracias por esta noche”. Tras el encore, ya anunciado con anterioridad y de forma irónica por el vocalista, la fiesta se cerró con “Crápulas” y “Terrible Loco” en una explosión funk que terminaron con una ovación de pie para el cantante y su banda.

15 años no pasan en vano, y por medio de la paciencia musical, Tata Barahona ha sabido aprovechar su presente a través del retorno al álbum que lo llevó a donde está hoy. Pero no es una visita idéntica, sino es revisitar aquellos mágicos paisajes otorgándoles nuevos significados y matices sonoros. Una especie de autoexamen para diagnosticar todo aquello que lo sostiene hoy, ya no solamente con su guitarra, sino que acompañado de músicos que elevan, aún más, la bella y crítica realidad que transmiten sus canciones en un repertorio cada vez más abundante. Finalmente, lo del Tata Barahona es una expresión de magia pura.
Setlist.
- Hay Helado A Cien
- Te Vas De Mi
- República
- Pregón De La Pobreza
- No Le Entregues El Poder
- Dos Vidas
- Margarita
- Vi La Mar
- Sueño De Abril
- Este Domingo
- Tu Voz En Mi Voz
- Cuarto Piso
- La Mejicana
- Dictamen
- Será Que Hay Duendes
- Donde Amor
- Lircay
- Hallándote
- Dueña De Casa
- Tu Dulce Canción
- María
- Canción De Cuna
- Hermano Gato
- Detrás De La Pared
- Siguen
- Retrato De Chile
- Crápulas
- Terrible Loco





















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