
Texto por: Tomás Bascoli
Fotografias por: Luciano Candia
Mitad de año y, al fin, vivimos el debut de shame en nuestro país. El quinteto británico formado por el baterista Charlie Forbes, el bajista Josh Finerty, los guitarristas Sean Coyle-Smith y Eddie Green y el carismático vocalista Charlie Steen aterrizaron en tierras nacionales para derrumbar a punta de una energía incombustible el Club Chocolate en uno de esos conciertos que queda grabado en la memoria, el cuerpo y, obviamente, los reventados tímpanos de quienes asistimos.

Cortando la fresca noche santiaguina, el Club Chocolate fue el escenario elegido para hacer estallar una bomba británica, cuya mecha fue encendida por los nacionales Hesse Kassel. El primer golpe al mentón de la jornada fue a punta de caos sonoro, energía, gritos y los primeros mosh que desplegaron, en una corta pero intensa presentación, la banda chilena. Las piernas y oídos temblaron mientras los músicos nacionales desplegaron su característico sonido cargado de intensidad, quienes serán, posteriormente, alagados por el mismo Charlie Steen comentando que “eran la mejor banda que habían visto hace mucho tiempo.” Qué halago.

Tras ello, y con algo de retraso al inicio del show que generó cierta impaciencia en el virtualmente lleno inmueble santiaguino, el quinteto surlondinense saltó a escena para hacer explotar el Club Chocolate. Su vocalista, con lentes de sol y cerveza en mano, pidió que todas y todos nos acerquemos al escenario y comenzaran a saltar, antes de comenzar con “Axis of Evil”. “Antes de venir acá, tenemos cuatro álbumes y tocaremos algo de ello. ¿Está bien?” preguntaba un carismático Steen antes de lanzar, como una granada, “Concrete” y “Tasteless” que, literalmente, encendió la energía del club entre saltos y gritos que fueron coronados con una arenga del vocalista mencionando que “tenemos solo una noche en Santiago, así que entreguemos todo de nosotros”.
“Cowards Around”, “Nothing Better” y la emocional “Fingers of Steel” siguieron sosteniendo la jornada que ya contemplaba tintes épicos por la energía del quinteto arriba del escenario. El sonido, la postura, la interpretación, todo es explosivo y no deja a nadie indiferente frente a tanto desborde multitudinario.

Con un Charlie Steen sin polera, “Six Pack” llegó para permitir al público agacharse y esperar la reconversión del tema que disparó a todos a participar de uno de los grandes mosh de la noche. Luego, “Alphabet” no dejaba tomar algún respiro mientras su líder y vocalista se erigía como una especie de anti modelo haciendo poses tipo fisicoculturista y con una mirada provocativa, casi oasiánica, gallagheriana me atrevería a decir, sin pedir permiso ni perdón. Muy surlondinense de su parte.
La sentimental “Aderall” fue la primera pausa para descansar algo las piernas y los oídos, pero que rápidamente desplegó energía en su parte final. A esta altura del show, hay algo magnético en el despliegue performático de Steen: mientras relata o te habla durante las canciones, te prepara, templadamente, para la descarga fulminante del explosivo sonoro que dejó instalado detrás tuyo, flanqueados por el cuarteto de músicos a su alrededor.

Así, “Water in the Well” y “Spartak” siguieron el espectáculo, sin dejar músculo sin vibrar a causa de un potente sonido que se desplegó toda la noche. “Snow Day” vino dedicada a Hesse Kassel, que en palabras de Steen fue “una canción que les gustó mucho a ellos mientras tomábamos una piscola antes del show.” Otro de los momentos carismáticos de la jornada.
Ya llegando al final, el vocalista comento que “este ha sido por lejos el mejor show de Sudamérica y ¡viva Palestino!”, en una intervención que generó gritos y aplausos desde el público, a pesar que esta actitud fue permanente durante todo el concierto. “One Rizla” y “Cutthroat” bajaron el telón del show que Steen se encargó de celebrar con un crowd surfing épico ante una masa que seguía entregando corazón y músculo.
En fin, shame debutó en nuestro país entregando uno de esos conciertos que físicamente trae secuelas: los muslos cansados, las rodillas adoloridas, una tinnitus que durará un par de días, el corazón hinchado y la sonrisa ancha al ver y disfrutar una de esas bandas que entrega todo y más arriba del escenario. La famosa movida DIY nos entregó uno de sus principales abanderados que con actitud, potencia y energía sacudió al Club Chocolate que sobrevivió, a duras penas, al glorioso estruendo llamado shame.

Setlist:
- Axis of Evil
- Concrete
- Tasteless
- Cowards Around
- Nothing Better
- Fingers of Steel
- Six Pack
- Alphabet
- Quiet Life
- Lampião
- Born in Luton
- Adderall
- Water in the Well
- Spartak
- Snow Day
- One Rizla
- Cutthroat





















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