
Partieron los motores de la segunda mitad del año, y la música no se queda atrás en musicalizar este frío invierno. En la edición más larga de ”Lo Mejor de:”, presentamos los discos más destacados del mes según el equipo Zumbido, aquí nuestra selección:
Madonna – Confessions II (Dance-Pop)
Tan solo fueron 21 años y muchas vergüenzas discográficas entre medio para volver a escuchar algo digno de Madonna, presentado con bombos y platillos su reencuentro con la música de club en la secuela del último chispazo creativo que tuvo en su carrera. “Confessions II” (2026) no es solo una vuelta al sonido clásico ochentero que impuso en su primeros discos, sino una evolución ambiciosa que mezcla el house en todas sus formas con el dance pop de radio, en un desenfrenado homenaje a la vida nocturna y toda la escena niuyorkina. La pista de baile como un concepto casi espiritual en donde vivos y muertos se reúnen para celebrar toda la historia de la música popular, reafirmando a sus casi 70 años que ella es la indiscutible reina del pop.
⣎⡇ꉺლ༽இ•̛)ྀ◞ ༎ຶ ༽ৣৢ؞ৢ؞ؖ ꉺლ – (̸̢̛̼̞̭͋ͅ)̸͚̰͛̔̾̀̿͒͂v̴̢͚͚͎ȯ̶̞̮͖̑̈́OOOOOOooo☼⃝☼⃝◉࿃ूੂ࿃ूੂੂ ʅ͡͡ (Microhouse)
Dejemos las cosas claras desde ya: no es un error de tipeo ni del sistema de la página web, todo símbolo raro que aparece no tiene algún título o significado, pero sí hay que tener en cuenta algo muy grande. El músico británico Kieran Hebden, más conocido como Four Tet, desde ya más de dos décadas es una destacada personalidad en el mundo de la electrónica por su consistencia y mente inquieta. De la nada, saca música bajo su nombre sin previo aviso o con antelación, y en algunos casos bajo alias bastante peculiares, siendo el caso más discutido en los foros de melómanos este apodo: ⣎⡇ꉺლ༽இ•̛)ྀ◞ ༎ຶ ༽ৣৢ؞ৢ؞ؖ ꉺლ. ¿Qué cresta dice? No sabemos, pero simplemente es Four Tet. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
Jack White – Frozen Charlotte (Blues Rock)
Por más que uno prefiere guardarse o tomarse tiempos de descansos para volver con energía, el caso de Jack White es grandioso, puesto a que ha seguido dándole a la música en vivo y en estudio. En 2024 sorprendió al mundo con el lanzamiento de “No Name” y su particular forma de promoción que salió a flote a base de correr la voz. Dos años después y sin pasar nuevamente por Latinoamérica, ya tenemos un nuevo disco publicado. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
Kelela – New Avatar (R&B Alternativo)
Kelela lleva un poco más de una década de carrera y se ha transformado en una de las artistas más grandes referentes del R&B alternativo sin duda alguna, por darle en el clavo esa mezcla de compasión, sensualidad y solidez. A pesar de tener pausas largas entre cada era, como sucedió el cambio entre el debut “Take me Apart” (2017) y “Raven” (2023), solo fueron tres años de espera para un tercer LP. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
The Rolling Stones – Foreign Tongues (Pop Rock)
Un poco más de una hora de puro rock and roll al estilo de The Rolling Stones. Así de sencillo puede ser descrito la última placa de la legendaria banda británica que lleva por nombre “Foreign Tongues”, un cúmulo de 14 canciones que fueron producidas y grabadas en tiempo récord en Londres, ciudad que se cuela por cada una de las aristas de los temas interpretados por, ahora, la triada de músicos conformada por el cantante Mick Jagger, el héroe de la guitarra Keith Richards y su segundo al mando Ronnie Wood, a quienes se les une Steve Jordan en batería y Darryl Jones tras el bajo, para culminar en un disco dinámico e irremediablemente rollingstoneano. Reseña completa por Tomás Bascoli aquí.
Hesse Kassel – Morir Saltando (Post-Rock)
Qué momento estamos viviendo, y más cuando en una época social de la inmediatez y juicios apurados o apuntar con el dedo constantemente, hay cosas que están aportando mucho. Hesse Kassel pasa definitivamente a una nueva era tras interrumpir en la escena local con el muy nombrado debut “La Brea” (2025) para caer directamente en una de las bandas más ruidosas y comentadas en la actual década, más cuando les significó un Premio Pulsar a Mejor Artista Nuevo. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
Loathe – A Stranger Than You (Metal Alternativo)
Tras seis años de silencio más no de actividad, Loathe regresó tras una metamorfosis madurada al fuego lento, para reescribir una nueva página en el metal contemporáneo con “A Stranger To You” y lejos de recluirse en la comodidad de replicar aquel sonido claustrofóbico que los consagró, el cuarteto de Liverpool disolvió sus fronteras para entregar una obra tan expansiva como arriesgada. El álbum funciona como un organismo vivo, un lienzo visceral que se rinde ante texturas crepusculares, destellos electrónicos y una calidez desconcertante. Reseña completa por Franco Zurita aquí.
Yard Act – You’re Gonna Need a Little Music (Post-Punk Revival)
Si hay una banda que ha sabido capturar el pulso de la época, ha sido Yard Act. Desde “The Overload” (2022), el cuarteto inglés encontró una voz propia dentro del saturado renacimiento del post-punk británico, no tanto por reinventar el género, sino por comprender que la verdadera tensión contemporánea ya no reside en el ruido de las guitarras, sino en la sobrecarga de información, la ansiedad cotidiana y la teatralidad de la vida digital. Yard Act eligió la observación. James Smith se convirtió en un cronista antes que en un rock star, más interesado en desnudar las contradicciones del individuo moderno que en ofrecer consignas. Reseña completa por Catherine Guichard aquí.
Swaggerboyz – Perdiendo Rasgos Adolescentes (Hip Hop Experimental)
En 2024, el dúo de rap argentino Swaggerboyz anunciaban con su segundo LP que la música había muerto, consagrándose en su propio nicho como nuevas promesas musicales pero perpetuando su carrera a una etiqueta que -pensé- nunca iban a poder quitarse. Hoy en 2026 vuelven para tomarse por primera vez en serio su rol dentro de la industria, dejando caer una bomba llamada “Perdiendo Rasgos Adolescentes” (2026). Incursionando un viaje psicodélico en las sonoridades del plugg y del rap experimental, esta nueva entrega pone en papel la verdadera ambición de los trasandinos, creando a través de su auténtico concepto un trabajo que deja de sentirse como una broma de mal gusto y comienza a sonar como una surreal y alucinógena parodia de toda la música actual. Sea glorificando el consumo, perdiéndole el miedo al tabú, experimentando con las pistas al más estilo Tomorrow Never Knows y tirando barras universales que ya son parte del imaginario colectivo de internet, logrando la etiqueta de músicos incomprendidos con mucha justicia.
Charli XCX – Music, Fashion, Film (Indietronica)
Luego de protagonizar su propia producción en el filme The Moment, convertir el color verde en una nueva estética universal, y lanzar “Brat” (2024) para revolucionar la música de club en el verano más recordado de la década, Charli XCX da un paso al costado en la carrera del mainstream para conceptualizar una vez más su vida en “Music, Fashion, Film” (2026). Por más que sea un disco de indie rock, esta última entrega no se siente ajena a la propuesta sonora que ha impuesto Charli durante su carrera, encajando perfectamente en el perfil que ha construido a través de los años y demostrando que la etiqueta de diva pop le queda pequeña.
Canciones cortas pero efectivas que construyen una narrativa muy consciente sobre el papel que juega el arte en nuestras vidas, apelando a la nostalgia de principios del siglo y a la vulnerabilidad lírica del pop, teniendo momentos de introspección con más impacto social que en sus discos anteriores y cerrando con las desesperanzadoras palabras del legendario director David Cronenberg. Mientras que “Brat” (2024) se convirtió en un fenómeno mundial y en un hito para la música pop de la década, “Music, Fashion, Film” (2026) con pocos recursos apunta al pensamiento crítico y a la trascendencia en el mundo del arte. Así es como se hace un disco de indie rock con autotune.
Maria y Los Templos – Fiebre (Jazz-Rock)
El primer paso cuando resulta ser un avance directo de punta a punta, genera muchos comentarios y expectativas que, a veces se satisfacen con los resultados o puede ser una caída en desgracia. No existían pensamientos así al momento de seguir las pistas de a poco con María y los Templos y sus pequeños pasos hacia ya ser una banda de las más interesantes dentro de la escena chilena. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
Feli Colina – La Otra Mejilla (Art Pop)
El universo sonoro de Feli Colina es un rompecabezas, cada proyecto se da el lujo no solo de ser una pieza clave para entender su propuesta, sino de volver a desordenar todo el puzzle para crear nuevos puntos de vista sobre su propia identidad. Tras 3 años de ausencia vuelve con “La Otra Mejilla” (2026), una apuesta rockera y disruptiva que alza las intenciones más experimentales de su repertorio, con una propuesta ecléctica que protagoniza los ritmos feroces del art rock pero con su sensibilidad popera latina que la caracteriza. El disco definitivo de la artista argentina, teniendo su norte más claro que nunca y dándose el lujo de darte 15 canciones inconexas que sólo podrían circular dentro de su propio mundo. La Camila Moreno trasandina.
Nisuyai – Paso de Fauna (Math-Rock)
La esencia independiente que nos gusta hablar y alabar, cada vez se expande en otras corrientes del rock. En el Math rock nacional sí hay un impulso, una inquietud para lo desenfrenado, lo cálido y no quedar atrapado solo en la pantalla del virtuosismo, hay cosas para contar. Desde 2021, Nisuyai ha tenido evoluciones pequeñas, pero ahora es el momento de entrar de lleno. Con su EP homónimo, se nutre mucho del Math pop -o de los elementos poperos ocultos en el Math rock- muy inspirados en la ola japonesa con muchas bandas que buscan lo complejo dentro de un estándar precioso para las masas. Dos años después, acá tenemos el primer disco oficial. Reseña completa por Ricardo Arriagada aquí.
Plumón – Cartas de Lluvia (Slowcore)
“Cartas de Lluvia» (2026) es un extracto del corazón de Matías Krell, integrante de la banda santiaguina Destruyendo Autos pero ahora mejor conocido por su nuevo seudónimo Plumón. Este disco debut en tan solo 30 minutos nos sumerge en las emociones de su cantautor, en un ejercicio de demostración de que la música es efectiva cuando es sincera. Su baja producción crea una atmósfera delicada que empuja al oyente a adentrarse de lleno en el trabajo, balanceándose entre la intimidad de una canción de cuna como también la nostalgia del slowcore más ruidoso. Una máquina de hacer canciones, con grandes versos y memorables coros, pero comprimidos en la simpleza de un dueto de voz y una guitarra de palo, tomando pocos riesgos pero expresando con la frente en alto todos sus sentimientos. Bienvenido MJ Lenderman chileno.




















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