
Álbum: «ACT III»
Artista: Kasabian
Fecha de lanzamiento: 04 de septiembre de 2026
Género (s): Dance Alternativo / Pop Sicodélico
Texto por Catherine Guichard
Después de años marcados por cambios importantes en su formación y por la necesidad de reconstruir su identidad, la agrupación británica llega a “ACT III”, su noveno álbum de estudio, con una seguridad que parece provenir precisamente de haber dejado atrás la necesidad de demostrar constantemente quienes son.
Publicado el 4 de septiembre a través de Columbia Records, el álbum reúne 13 canciones en poco más de 32 minutos: diez composiciones principales y tres breves interludios que funcionan como conexiones dentro del recorrido. El resultado es un trabajo compacto, inquieto y deliberadamente directo, donde conviven rock, psicodelia, electrónica, disco y pop sin que Kasabian pierda ese particular sentido del ritmo que ha sido una de sus principales señas de identidad.
El propio título resulta revelador. Para Serge Pizzorno, “ACT III” representa el tercer capítulo de esta encarnación de Kasabian y la culminación de un período de transformación que comenzó con su llegada al frente vocal de la banda. Más que mirar hacia atrás con nostalgia, el disco parece asumir el pasado como material de construcción. Hay ecos de diferentes épocas del grupo, pero filtrados por una composición que se siente más libre y menos preocupada por reproducir una fórmula determinada”
El comienzo es casi cinematográfico. “quiet on set please” funciona como una pequeña obertura electrónica que prepara el terreno antes de desembocar en “SOULMATE”. La transición resulta efectiva: de una atmósfera contenida pasamos a una canción que recupera guitarras, groove y ese carácter insolente que ha acompañado a Kasabian desde sus primeros trabajos. Es una entrada que deja claro que, aunque el escenario haya cambiado, la banda no pretende renunciar a sus raíces. “Hippie Sunshine” lleva esa fórmula hacia un territorio más psicodélico y expansivo. El tema, que además fue el primer adelanto del álbum, funciona como una muestra bastante precisa de lo que propone “ACT III”: melodías inmediatas, una producción cargada de movimiento y una energía pensada tanto para los audífonos como para el escenario. La canción parece diseñada para generar esa sensación de euforia colectiva que Serge Pizzorno ha identificado como una parte fundamental de la experiencia Kasabian.
“SUPERPOWERS” mantiene la velocidad, mientras “GREAT PRETENDER” apuesta decididamente por el formato de himno. Aquí aparece uno de los mayores aciertos del álbum. Kasabian entiende que una canción puede ser sencilla sin necesariamente ser simple. Los arreglos están construidos alrededor de hooks reconocibles y una estructura que busca conectar rápidamente con quien escucha. “NОTHING BETTER THAN THIS” continúa por esa vía, aunque con una dimensión algo más luminosa. Su fortaleza es que se nota una canción accesible. Y quizá ahí reside una de las características más interesantes del disco: incluso cuando incorpora elementos electrónicos o psicodélicos, Kasabian nunca pierde de vista la canción.
Los interludios “mind palace 2m7” y “npc 3m12” cumplen una función importante dentro del álbum. En lugar de aparecer como simples adornos, ayudan a fragmentar el recorrido y entregarle una sensación más cinematográfica. Esa idea alcanza uno de sus puntos más interesantes en “THE GURU AND THE CRYPTO TIME MACHINE”, cuyo propio título parece anticipar el espíritu juguetón y ligeramente absurdo que atraviesa parte del disco. El cierre llega con “SAY YOU (CLOSER)”, una composición de aire más cálido que funciona como despedida sin necesidad de recurrir a una gran explosión final. Es una elección coherente para un álbum que, pese a su título, no transmite la sensación de estar cerrando una historia. Todo lo contrario.
Kasabian ya no parece estar intentando convencer a nadie de que puede continuar sin su antigua formación. Después de tres discos en cuatro años (“The Alchemist’s Euphoria” (2022), “Happenings” (2024) y ahora “ACT III”), la banda ha tenido tiempo suficiente para transformar una situación compleja en una identidad artística propia. El álbum no pretende convertirse en una obra conceptual de grandes proporciones. Su propuesta es más concreta, recuperar la diversión, la energía y el espíritu experimental que han caracterizado a Kasabian, condensándolos en canciones breves, dinámicas y construidas para funcionar en vivo.
El álbum no es, entonces, el capítulo final. Es la confirmación de que Kasabian encontró una nueva forma de avanzar. Después de todo lo ocurrido, la banda finalmente parece estar tocando no para demostrar que sobrevivió, sino simplemente porque todavía tiene algo que decir, y haciendo oda a la diversión.





















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