
Álbum: «Fiebre»
Artista: María y los Templos
Género(s): Art Rock
Año: 2026
Texto por: Ricardo Arriagada Gómez
El primer paso cuando resulta ser un avance directo de punta a punta, genera muchos comentarios y expectativas que, a veces se satisfacen con los resultados o puede ser una caída en desgracia. No existían pensamientos así al momento de seguir las pistas de a poco con María y los Templos y sus pequeños pasos hacia ya ser una banda de las más interesantes dentro de la escena chilena.
Con el debut “La Prenda” (2023), significó un camino que ha llegados a varios oyentes como en teloneos merecidos -en el caso de Diana Krall o Mac DeMarco-, un interés mayor hacia el jazz nacional, además de una seguidilla de material interesante entre la presentación en vinilo y un concierto grabado. Todo eso no nos iba avisar que, un segundo álbum sería algo muy diferente al primero, sin querer transformándose en otro paso de avance directo.
La propuesta jazz de María Segú, junto a sus compañeros Gaspar Aliaga en batería, Jorge Vargas en bajo y Camilo Aliaga en teclados formada en la ciudad de Valdivia, captó la atención de muchos al no querer ser muy encerrado -que muchas veces dentro del género se transforma en un problema- y buscó sus exploraciones. Ahora, el Art rock toma la delantera con elementos de varía en otro tipo de influencias que descubriremos al avanzar. Primero, con “3_2” que muestra el aspecto visceral en torno a lo que se quiere expresar, y más convence como una especie de cortina que mete miedo, preocupación y, sin embargo, no te suelta.
En adelante se mete con todo, desde la ácida “Los hombres serán fieles a los hombres” que incluye unas percusiones magistrales, los sintetizadores de “Suspensión” de ambiente bohemio que a más de uno le puede recordar a Como Asesinar a Felipes -que, recordemos que ambos artistas colaboraron juntos en “Vigilantes/Visitantes/Habitantes”– utilizando todas las dimensiones para María en su voz más limpia, distorsionada y multiplicada. Es interesante que cada canción es totalmente distinta, pero van en una misma sintonía, sumándome los singles “Dónde se va cuando se acaba” y “La audacia”, el primero que tiene un cruce fabuloso de Jazz pop y hasta Smooth soul que muestra el nivel máximo de la banda, mientras que el segundo que es a dueto con Javiera Electra desgarrador que es parte del alma en este disco que desvela incomodidad en lo que la protagonista ha estado observando en estos años.
En las piezas centrales hay un grupo selecto que se cruza con muchos caminos, desde la identidad folk a través de palmas en “Margaritas” que luego entra una instrumentación y coro impresionante, el mismo resultado en otra faceta se aprecia en “La estrella” con Esmeraldas aportando en encajar las palabras con una ansiosa composición donde el sonido del órgano se hipnotiza como una cobra. “Melancólicas” nos llega a sorprender con un giro neo-sicodélico, mientras cada vez las líricas son más crudas para ser un tema corto, al igual que “Ingeichment” guiándose a la sátira. Suenan tan genial que en vivo serían otra cosa.
En la parte final, si la vara está arriba, acá se dejó la crème de la crème. “Canción para los vivos” es fría y potente, con una entrada folk que pasara a ese cruce jazz-rock que te dan ganas de querer repetirla una y otra vez. “DEL CIELO CAYÓ UNA ENTRELLA BEBÍ SU JUGO” es un recitado que cada vez se deforma, chocando la atmósfera fantasmagórica que te apunta con el dedo cada vez más cerca hasta desaparecer y pasar a la extraordinaria “Rey del fuego” que sería lo más cercano a lo que logró del avant-garde jazz del primer álbum, siendo un track adaptado para este sucesor que apunta a los intereses rockeros, tomando por sorpresa a una pequeña vuelta de su formación original. Y si hablamos de sorpresas, María había anticipado que existiría una colaboración inimaginable o que nos íbamos a caer de la silla, y así fue al descubrir que “El otro lugar que somos” hace un cierre épico con la participación de Pancho Sazo de Congreso, nos dejan en el suelo con la mandíbula rota a puros golpes de realidad.
40 minutos de «Fiebre», una anomalía que lo sentimos y se pudo expulsar a través del arte. María y los Templos toma el segundo paso como un salto de gloria ante un excelente trabajo que postula dentro de los grandes discos chilenos del 2026 y abre a la banda a nuevos horizontales no solo dentro del país.
Canciones esenciales: Suspensión – Dónde se va cuando se acaba – Margaritas – Canción para los vivos – Rey del fuego – El otro lugar que somos
Lista de canciones:
01. 3_2
02. Los hombres serán fieles a los hombres
03. Suspensión (ft. Trinidad Jiménez)
04. Dónde se va cuando se acaba
05. La audacia (ft. Javiera Electra)
06. Margaritas
07. La estrella (ft. Esmeraldas)
08. Melancólicas
09. Ingeichment
10. Canción para los vivos
11. DEL CIELO CAYÓ UNA ENTRELLA BEBÍ SU JUGO
12. Rey del fuego
13. El otro lugar que somos (ft. Pancho Sazo)



















0 Comments