
Texto y fotografías por: Vanessa Pérez Moreno
A nueve meses de su formación, La Maldita Palermo hace su debut como una nueva orquesta de jóvenes apasionados por el tango, decididos a recuperar la identidad porteña a través de las memorias y sonidos de la época dorada del tango.
En una típica noche de intensa lluvia a finales de agosto en Buenos Aires, el sonido del agua se fusionó con el ambiente nostálgico de la memoria porteña, sin disuadir a los amantes del tango de asistir y formar parte de este inolvidable espectáculo. La Maldita Palermo está formada por diez talentosos músicos de diversas trayectorias, que se unieron esa noche para demostrar su compromiso con el imaginario colectivo argentino y su pasión por reivindicar las tradiciones elegantes y auténticas, libres de artificios. Los presentes encontraron refugio de la lluvia en La Vieja Guarida, un encantador Teatro-Bar situado en el corazón del barrio del Abasto. Este espacio, ubicado en una típica casa chorizo de antaño, se convirtió en el escenario ideal para el debut de La Maldita Palermo.

Apertura en Calma y Folklore
El espectáculo comenzó con Tobías Pérez Cobo, guitarrista de la orquesta, quien cautivó al público con sus composiciones originales y clásicos del folklore latinoamericano. Creando un ambiente cálido y sereno. Tobías mostró el poder evocador de la guitarra en solitario, invitando a la audiencia a centrarse en el presente y despejando la mente del exterior, preparándonos para el espectáculo que vendría.
Con un repertorio de siete canciones, incluyendo «Sons de Carrilhões» de João Teixeira (Pernambuco) y «Enamorada» de Atahualpa Yupanki (a quien considera su ídolo), Tobías destacó tanto los clásicos como sus propias composiciones, como «Entonces», «Dos Ríos» y «Danza de la Paloma». Concluyó de manera armoniosa con la temática de la noche, su canción «Pleno Centro», que invitó al público a sentir el ritmo vibrante del centro de Buenos Aires.

Intermedio de Maestría y Contraste
Continuando con la demostración de habilidades musicales que mantenían al público inmerso en la atmósfera, Chío Allín, pianista de la orquesta, tomó el escenario para presentar sus composiciones originales. Con una sonrisa y sin necesidad de palabras, se sentó al piano y rompió la calma con una agilidad impresionante, contrastando con ritmos enérgicos y maravillosamente desordenados. Sus piezas, como «Cuba Linda» y «Dead by Comet», mostraron la intensidad y versatilidad del instrumento clásico, llevando al público a pedir un bis tras su despedida, lo cual aceptó con una sonrisa y ternura.
Repertorio Atípico y Sin Pausa
Con el escenario vibrando de emoción y bajo el cálido eco de la lluvia, los diez miembros de La Maldita Palermo comenzaron su presentación. Iniciaron con ‘Tinta Verde’ en la versión de Aníbal Troilo y «Pablo» de la escuela de Tata Cedrón, sumergiendo al público en el auténtico espíritu del tango de los años 40. Continuando con «A Orlando Goñi», en la versión de Alfredo Gobbi, la orquesta mostró la riqueza de estilos y escuelas de la época dorada del tango. Al optar por evitar obras más modernas y conocidas, su interpretación de orquesta típica , que incluye tres violines, viola, cello, contrabajo, piano, guitarra y dos bandoneones, destacó por su autenticidad y diversidad. En el transcurso del espectáculo, la orquesta compartió su entusiasmo por incorporar arreglos originales de sus integrantes en el repertorio. Un ejemplo destacado fue «El Once», un arreglo creado por Javier Crespín, el bandoneonista de la orquesta. Sin embargo, la diversidad de su repertorio también incluyó una tanda de milonga más contemporánea, con interpretaciones de «Bahía Blanca» y «Milonguero Viejo» de Di Sarli. Estas piezas, especialmente bailables, lograron integrar otros aspectos fundamentales del imaginario del tango colectivo.

La efusividad de los asistentes resonaba en La Vieja Guarida después de cada canción, alcanzando su clímax al final del espectáculo con «Loca» de Juan D’Arienzo. Esta milonga de la década de los 40’s, es poco frecuente en versiones de orquesta típica, cerrando con éxito el objetivo de rememorar el tango tradicional y despertar emociones sorprendentes en el público.
De esta forma, el debut de la orquesta típica La Maldita Palermo evidenció su compromiso con la revitalización del tango en su forma más pura y accesible. Evitando artificios y complejidades extremas, la orquesta rememoró la esencia auténtica del género: una música arreglada por grandes maestros, pero siempre accesible para todos, incluso para quienes no están familiarizados con el tango.
La Maldita Palermo:
- Mayra Yamil (Fundadora): Viola
- Santiago «Tuli» Ambrogi (Fundador): Contrabajo
- Violines: Romina Amado, Lucía López, Nataly Torrico
- Bandoneones: Javier Crespín, Ailín Buñanek
- Cello: Luz Murúa
- Piano: Chio Allin
- Guitarra: Tobías Pérez Cobo





















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