
Texto por Lucas Araya
Fotografías por Claudio Escalona
La primera jornada del Fauna Primavera 2025 nos entregó solo puntos altos sobre el escenario en una de las mejores parrillas en la historia del festival. Con shows energéticos, brillantes y estridentes, con momentos llenos de interpretaciones insuperables de canciones inmortales y un público en éxtasis que respondió con su presencia a pesar de las altas temperaturas y cierto caos en las proximidades del parque de Ciudad Empresarial. Un lujo de cartel.
Fother Muckers
Quince minutos después de la apertura de puertas, el nombre local de esta jornada salió a escena, siendo la banda sonora de la media tarde para quienes corrían para lograr una buena ubicación y para quienes los escuchaban desde lejos en la fila que lentamente avanzaba. Con un repertorio sólido y graneado desplegando su cosecha sonora, la cual tuvo su punto más alto con la presencia de Javiera Mena como voz e imagen frontal para interpretar “Otra era” en versión de guitarras eléctricas elevando la energía. Los Fother Muckers cerraron con un final ardiente antes del derretimiento total.
Yo la Tengo
El trío neoyorkino trajo su enjambre de melodías preciosas, ruidos furiosos y el groove experimental regalándonos un set etéreo y lleno de juegos de voces, beats llenos de corazón y alma, todo envuelto en acoples accidentalmente atingentes y la distorsión precisa para entregarse al loop de armonía, crudeza y hermosura. La lluvia seca de calor iridiscente y la música de Yo la tengo, la mezcla perfecta en una sesión de viaje en el tiempo y el espacio para hacer de este mundo algo mejor.
Él Mató a un Policía Motorizado


Con el Super Terror como telón de fondo, Él Mató disparó uno a uno su arsenal de canciones inmortales con un despliegue implacable de energía, ternura y fuerza sónica. Uno a uno, casi sin pausa, los himnos generacionales en perfecta combinación con el sonido actual de la banda. Un combo perfecto entre cerros, edificios y almas cantando a todo pulmón y los primeros remolinos de cuerpos de la jornada. Una bola de fuego hechas haikus de amor eléctrico. Con los platenses, el próximo movimiento siempre es ahora. Set perfecto.
Mogwai


El quinteto escocés emergió como un volcán espacial en calma para luego explotar como una llama extensa de volumen y texturas envolventes e hipnotizantes. Con un público cautivo en masa, el set de Mogwai fue el soundtrack perfecto para una escena exquisita de un monumento de la ciencia ficción del ruido imperecedero y siempre impresionante, cubriendo y abrazando las montañas de tierra y cemento y elevando las almas acariciando el silencio y rompiendo las barreras del sonido con potencia, entrega y una sonrisa gigante de libertad. Palestina como motor crucial y el demonio del equipo de la juventud eterna.
James


Simplemente impresionante. Con un histrionismo total y un magnetismo a prueba de incrédulos, la banda inglesa conquistó a todo el Fauna Primavera con una mezcla de sonoridades, movimientos y entrega. En el ocaso de la tarde, supieron tocar la piel y el corazón de la multitud que ya llegaba a su punto máximo de capacidad, llevando a quienes estaban en las primeras filas al éxtasis del contacto y dando una increíble bienvenida a quienes ingresaban al parque.
Con un set sin respiros, James dejó la vara alta para el resto de la noche.
Stereolab

Con una pared de colores luminosos contra el cielo nocturno, melodías preciosas y canciones deliciosamente encantadoras, Stereolab dio una clase de calidad, elegancia y perfección. Con una mezcla precisa de pop, psicodelia, distorsión y potencia, la banda anlgo-francesa nos llevó en un viaje onírico y sónico, surfeando olas de tonalidades múltiples, fraseos de terciopelo y pasajes elevados llenos de guitarras distorsionadas, un teclado dibujando puertas de la percepción abriéndose y juegos vocales perfectos coronando una jornada impresionante y difícil de superar.

Ver a Laetitia Sadier presentando a la banda y registrando en su celular al público mientras las manos se elevaban en tonalidades púrpuras y rosa es la foto perfecta de la candidez y la comunión con la sensibilidad indie que se entregó en masa al encanto de Stereolab. Una confirmación de su leyenda para much@s y un bello descubrimiento para otr@s. Sin duda, lo mejor de lo mejor.
Weezer

El plato fuerte de la noche irrumpió a las diez en punto como un estallido energético venido del espacio exterior. Cual meteoro potente, Weezer aterrizó en el Fauna como cabezas de cartel de la mano de una celebración extendida, revisando su disco debut (parcialmente, eso sí) y esparciendo los frutos de su cosecha interminable de canciones perfectas, rarezas impecables e himnos impensados para generaciones que jamás se extinguen.

Con un juego increíble de imágenes, luces y visuales, Rives Cuomo y su pandilla se movieron en su nave espacial, saltando décadas, álbumes, singles y temas de culto elegidos con pinzas.
El orden de los factores no importa cuando Weezer son los encargados de liderar el viaje cósmico de la artesanía sónica hecha belleza simple y honesta. El parque gigante de Ciudad Empresarial se transformó en un garage íntimo y cálido, donde tod@s estábamos donde debíamos estar. Pertenecíamos ahí, en ese momento exacto.

El cierre con “Buddy Holy” fue la explosión total de una fiesta que tuvo uno de los mejores carteles en los quince años del festival. Una jornada épica, insuperable y que quedará, de seguro, grabada a fuego en los corazones, oídos y visiones de cada una de las almas que se congregaron a disfrutar, descubrir, escuchar, cantar y ser felices.





















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