Hay discos que dejan de pertenecerle solo a quienes los grabaron para convertirse en patrimonio de un país. “Pateando Piedras”, el segundo álbum de estudio de Los Prisioneros, es uno de esos casos: 40 años después de su lanzamiento, sigue sonando en radios, micros y celebraciones familiares, y hoy la banda y sus fanáticos tienen sobradas razones para celebrar. La conmemoración de este aniversario arranca este 15 de septiembre con una batería de actividades pensadas, precisamente, para que el legado de Los Prisioneros no quede solo en el recuerdo, sino que vuelva a ocupar los espacios cotidianos de Santiago.

Surgidos desde San Miguel a comienzos de los años 80, Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia construyeron una identidad musical que trascendió los escenarios para convertirse en la voz de una generación. Con una mirada crítica, directa y muchas veces irreverente, canciones como “El baile de los que sobran”, “Muevan las industrias”, “Quieren Dinero” “¿Por qué no se van?” retrataron la vida cotidiana, las diferencias sociales y las tensiones de un Chile en plena transformación política y social. Décadas después, esas mismas canciones siguen siendo descubiertas por nuevas generaciones que no vivieron la época en que fueron escritas, pero que igual las cantan de memoria.

El primer gran hito de la conmemoración será un concierto de Miguel Tapia, baterista y miembro fundador de la banda, en el Teatro Caupolicán este martes 15 de septiembre, donde interpretará “Pateando Piedras” de manera íntegra junto a otros grandes éxitos de la banda, en una jornada pensada para recordar en vivo las canciones que marcaron a toda una generación. A esto se suma la exposición “Pateando Piedras: 40 años de historia” en la Sala City Lab del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), que estará abierta entre el 13 y el 17 de septiembre con entrada liberada, e invita al público a recorrer objetos y recuerdos vinculados al álbum —entre ellos, la guitarra con la que se grabó el icónico rasgueo de “El baile de los que sobran”.

Pero quizás el gesto más simbólico de esta celebración es el que llevará a Los Prisioneros de vuelta al día a día de miles de santiaguinos: desde este 15 y hasta el 23 de septiembre, las estaciones San Miguel, El Llano, Los Héroes y Franklin de la Línea 2 del Metro de Santiago —todas ellas parte del territorio que vio nacer a la banda— lucirán un circuito de comunicación dedicado íntegramente al aniversario, además de una intervención especial en los carteles de estación operativa de los cuatro recintos. Es una forma de hacer que el legado de Los Prisioneros no quede encerrado en un museo ni en la nostalgia, sino que conviva con el ajetreo diario de quienes usan el Metro para ir al trabajo, al colegio o a la universidad: una manera muy 2026 de mantener viva una historia que empezó hace cuatro décadas.

A 40 años de “Pateando Piedras”, el legado de Los Prisioneros demuestra que un álbum puede convertirse en mucho más que música: puede ser memoria, identidad y parte de la historia de un país. Y esa es, probablemente, la razón por la que sus canciones siguen encontrando nuevos oyentes generación tras generación: porque lo que Los Prisioneros dijeron alguna vez sobre Chile sigue dialogando con quienes los escuchan hoy, ya sea en el Caupolicán, en una sala del GAM o simplemente esperando el próximo tren en el Metro de Santiago.


Zumbido.cl

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