
Texto por: Pablo Castillo
Fotografias por: Luciano Candia
Un invasivo frío atacaba la noche en Santiago, acompañados de una neblina que tenía congelado todo el paisaje a las afueras del Parque O´Higgins, pero dentro de la Cúpula se estaba gestionando algo muy bonito, un refugio por las bajas temperaturas claro, pero también un refugio para toda una fanaticada que en tan solo minutos hicieron desaparecer todas las entradas en una fecha que lleva meses sold out. Candelabro, los nuevos representantes de la música chilena y su noche histórica en el mayor concierto de su carrera.

Caras conocidas, familiares, amigos. La Cúpula se convirtió en una celebración a la nueva música chilena que previabaminutos antes del show con canciones de Los Prisioneros, Los Jaivas y Nando Garcia. Y con mucha puntualidad las luces se apagaron a las ocho y media para dar comienzo a la cita, con Nahuel entrando con una campana anunciando el primer acto, ”La Celebración”, posteriormente todos entraron en escena y una ovación inmediata comenzó para el septeto santiaguino con la interpretación de “Las Copas”, primer track de Deseo, Carne y Voluntad (2025).

Aun con mucho misticismo por la propuesta que tenían sobre el escenario, Matias Avila saludo a su público y lanzó un “pasenlo bien” para dar paso a “Domingo de Ramos”, con un público en la cancha que dio toda su energía. Un mar de gente saltando mientras gritaban esperanzados “desalambrar”, prendiendo las luces para verle la cara a los protagonistas de la noche y pensando que quizás la Cúpula ya se había quedado chica para la banda. Cerrando con un “Viva Chile” que tiño el recinto con los colores de la bandera de nuestro país. Primer acto terminando con “Haz de mi”, metiéndonos de lleno en el sonido indie rockero y en el mundo teatral de Candelabro, con un público que siguió coreando la canción después de terminarla.
Segundo acto, “La Confesión”. Y desde este punto en adelante, interpretando el disco en orden canción por canción, con esto en mente podiamos saber que venía “Prisión de Carne”, ubicando un ventanal dentro del escenario donde el Matí cantaba a través del vidrio y con un telón que reflejó de manera teatral la figura de la Javi con una luz detrás, todo mientras sonaba una canción de 7 minutos de jazz, una locura. Y es que esto es Chile, porque en nuestro adn vive la vanguardia, teniendo a Los Jaivas al frente de 50 mil personas tocando una obra progresiva de 12 minutos o a Candelabro tocando jazz progresivo frente a una Cúpuladonde no cabía ni un alma más.“Tumba” inyectando el sonido contemporáneo de la banda y “Ángel” como la tierna musicalización de la oración cristiana.

Juicio, el tercer acto orientado al sonido más explosivo de la banda, comenzando con “Liebre” en donde Luis, el arquitecto de la sonoridad oscura del septeto, se lució con el recitado que da final a la canción, un spoken word que tenía al recinto con los pelos de punta en los 7 minutos que dura.“Pecado” como el eje central del disco y la locura entre la cancha haciendo pogo al ritmo del ska, cerrando con Matias Avila declamando y delirando sobre un altar, convirtiendo esta celebración en una misa con objetivo de quitarle las tradiciones chilenas a la ultraderecha. “Tierra Maldita” con su clímax épico y “Deseo, Carne y Voluntad” con una interpretación muy íntima para adentrarnos en el pasaje final de esta biblia.

Cuarto y último acto, asunción. El tramo final del disco toma el sonido del post rock y lo vuelve chileno, con mucha emoción, esperanza y un cambio real, bajo esta filosofía sonora llegó “Fracaso”, un inevitable himno que nos tuvo con la voz quebrada, esperando que estos tiempos oscuros pasen rápido. “3 Flores Blancas” donde María se volvió protagonista para cantar, con mucha ternura haciendo suya la canción. Y “Cáliz” como el falso cierre del disco, su proyecto más ambicioso hasta la fecha, una épica suite de 9 minutos que marcó el final de esta etapa para la banda en una noche histórica que los consagra como una banda generacional. Pero sin antes unos créditos, con “José” sonando mientras Matias apareció dentro del público para cantar junto a su familia, paseando por la cancha y cerrando el lanzamiento en vivo de Deseo, Carne y Voluntad (2025).

Pero la fiesta debe continuar y porque queda Candelabro pa’ rato, regalandonos un encore interpretando lo mejor de su primer disco Ahora o Nunca (2023), con la seguidilla de “Refugio I” y “Refugio II” alzando nuevamente la energía de la cancha de la Cúpula y armando un pogo en el final de esta, obligándolos a tocar “Dedo Chico” y “Señales” que no estaban en el setlist original. Y ya con casi 2 horas de show, el Mati preguntó cuánto tiempo tenían para poder seguir tocando, trayéndonos de vuelta a las tocatas en el Manduca o en Rojas Magallanes para que todos puedan alcanzar el metro, quitando una brecha entre la banda y el público que los vuelve definitivamente más humanos. Cerrando con “Piano a Piano” y “Madre” una noche histórica para la música chilena.
Candelabro ya no es una promesa para el futuro del rock, son la banda de nuestra generación, en 30 años más recordaremos la década de los 20 con todo el movimiento que revivió la música de carácter nacional y tendremos en mente tanto a este septeto como a todas las bandas que hoy en dia estan regalandonos la mejor música que ha salido dentro de este país. Ver una Cúpula así de llena para una banda chilena emergente es solo el comienzo, paso a paso cimentando el camino para un esperanzador futuro en donde la cultura siempre sea prioridad.
Setlist:
1. Las Copas
2. Domingo de Ramos
3. Haz de mi
4. Prisión de Carne
5. Tumba
6. Angel
7. Liebre
8. Pecado
9. Tierra Maldita
10. Deseo,Carne y VOluntad
11. Fracaso
12. 3 Flores Blancas
13. Cáliz
14. Jose
Encore:
15. Refugio I
16. Refugio II
17. Dedo Chico
18. Señales
19. Piano a Piano
20. Madre





















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