Nota por: Homero Ramírez Leiva
Fotografías: Maygerbri Fernández

Este viernes 19 y sábado 20 de abril vivimos una nueva experiencia del Ultra Chile, en su cuarta edición del festival de la música electrónica el Espacio Riesco fue el lugar escogido. El equipo de Zumbido.cl disfrutó del energético set de Amalia Balbontín, valor nacional de exportación que calentó el ambiente desde el Resistance Stage, que exprimió las texturas de la productora encargada del escenario con gráficas audaces y luces atrapantes.

Nadie se quedó indiferente durante la presentación de Korolova, ucraniana que no dejó de entregar muestras de cariño ante el afecto recibido y que en un par de horas de salto, EDM y baile alcanzó a vestir la camiseta de la selección chilena de fútbol y desplegar su bandera con el fin de la guerra como eje principal. A diez minutos del cierre, falló el sonido y hubo un corte abrupto.



Kasablanca lo ha entregado todo en el Main Stage. Micky, uno de los miembros del dúo, está en un duro régimen debido al cáncer que se le acaba de diagnosticar. Y pese a la quimioterapia, jamás ha borrado la sonrisa de su cara mientras deslumbró hasta cantando en un Live Set que corona un lustro en el circuito fiestero. La banda tiene mucho por dar y lo ha dejado en claro. Y bastante ayudó que cayera la tarde y comenzaran a imponer su presencia las grandes luces del escenario gigante, mismo en el que Slander vio su propuesta drum & bass recortada por otro fallo en la energía que llevó el ambiente a negro por diez minutos en los que se vació la explanada.

La atención giró a Camelphat y el binomio británico ha dejado en claro por qué son reyes de la fiesta por más de 20 años. Con sus secuencias trance y un mood technero muy elegante, Dave Whelan y Mike Di Scala vieron enriquecido el momento merced a las bailarinas del evento, que en trajes futuristas conectaron con una cancha que sabía exactamente lo que estaba esperando: al máximo exponente de la jornada a nivel alternativo.

Y es que Adam Beyer iba a arrasar con todo a su paso durante 120 minutos sin sobresaltos y con mucho, pero mucho techno. El histórico sueco de Drumcode Records vendió tickets y atrajo atención quizá como ninguno otro en la jornada y, es más, le ha quedado pequeñísimo el centro de convenciones utilizado para los números del Resistance, y por momentos faltaba el aire por el delirio generalizado y el baile sin prejuicios ni límites. Beyer metió hit tras hit, lo codearon hasta cuatro de las musas del festival y la entrega fue íntegra, coronando así con nota azul un fest que acertó en el cartel.


Zumbido.cl

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