Texto por: Catherine Guichard
Fotografías por: Jaime Valenzuela

La chispa del verano pronto llegará a su fin, pero no es razón para dejar de disfrutar de una noche de fiesta de música en vivo, más aún cuando esa celebración es Rock n’ Roll, y del puro.

Llegando a Chile en el marco de su gira por el aniversario de su álbum debut «Shake Your Money Maker» (1990) y con una trayectoria de más de tres décadas de carrera, pretendían revivir el rock clásico en los corazones de sus seguidores, y lo consiguieron con creces.

El Teatro Caupolicán se iluminó con la apertura de The Versions, la superbanda nacional formada por integrantes de The Ganjas, Perrosky, Solar y Los Chinches, quienes se unieron en este proyecto influenciados por el rock de los años 70’. Calientan motores con su sonido garagero-espacial, a punta de guitarras afiladas y altas melodías vocales. Encienden el ánimo del público, compuesto por variadas edades pero predominando los maduros, de esos que crecieron escuchando este tipo de música en vinilos y cassettes. Sam Maquieira, interpretando en inglés con voz potente balsámica y Alejandro Gómez, Luciano Mariño y Álvaro Gómez muestran un rock que denota experiencia, con energía algo etérea que deja el ambiente en un estado de trance melódico.

Luego de una pausa y con una ansiedad latente en un recinto casi lleno, el fondo del escenario muestra una ilustración de dos cuervos negros, que representan a los hermanos Chris y Rich Robinson, almas principales de The Black Crowes. Las luces se apagan y se siente lo que viene; se eriza la piel con la eléctrica entrada de los integrantes marcada por una ovación al unísono.

Todos entonan la primera canción del álbum, «Twice as Hard», con el famoso riff de Rich como introducción y con Chris con una energía envidiable. Se podía divisar un mar de caras sonrientes disfrutando cada segundo de Rock, Blues, Soul y tintes de psicodelia. Desde el primer acorde dejaron claro que la calidad y la fuerza interpretativa es una de las claves de su extensa leyenda. Dispuestos a tocar el disco completo y en orden, «Jealous Again» hace bailar a la audiencia, liderado por el carisma del vocalista que no pierde su entonación a pesar de recorrer de aquí para allá el escenario, bailando con sus movimientos a lo Jagger. Lo acompañan dos animadas coristas y un conjunto de músicos que definitivamente están en la misma sintonía.

Chris se mueve levantando el soporte del micrófono y su hermano menor hace lo suyo de manera más moderada detrás de la guitarra. Seguramente todos los presentes agradecen que hayan superado sus conflictos para volver a la aventura de las presentaciones en vivo, algo que se les da de una manera tan natural y fluida. Tocan con tanta confianza que parece que los años en nada los afecta, transcurriendo los minutos ardidos y atemporales.

Sigue la interpretación del disco, con clásicos como «Sister Luck» y «Seeing Things», pero al llegar la conocida «Hard To Handle» el público estalla con las manos alzadas en canto y baile. «Stare It Cold», la última canción del disco, es interpretada con tal calidad que parecieras estar escuchándolos en estudio con audífonos. Chris baila moviendo sus caderas y parece el final, pero no lo es, ya que sin pausas dejaron caer un repertorio corto y contundente haciendo un repaso de su carrera. «No Speak No Slave», «By Your Side», «Wiser Time» y «Remedy» fueron una lección de cómo hacer Rock and Roll del mejor añejado, para cerrar definitivamente con «Rocks Off», de The Rolling Stones en un concierto sin puntos bajos.

En pleno 2023, con tantas variedades en el rock, se agradecen este tipo de presentaciones, donde predomina lo clásico y de alta calidad, que rescata los sonidos primarios que nos encantaron en antaño y que gracias a bandas como The Black Crowes, seguirán haciéndolo en el futuro.


Zumbido.cl

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