
Texto por: Ricardo Arriagada Gómez
Fotografías por: Hugo Hinojosa
La vez pasada, en junio de 2023 en el mismo recinto capitalino, Rubén Blades con Roberto Delgado Big Band fue una eminencia, en resumida cuenta con todo lo que fue. Han pasado solo tres años y millones de cosas han cambiado. El contexto actual tenía dos factores importantes: una gira que viene con el álbum «Fotografías» (2025) mostrando sus últimas creaciones, y la decisión de ya a comenzar a despedirse de los escenarios, por lo que era un concierto que tenía que dejar la vara altísima para el panameño de 78 años que, a esa edad sigue dándolo todo como en los gloriosos años de la Salsa dura.

Originalmente a las 19:00, pero se decidió comenzar todo media hora después para la comodidad del público siendo un viernes en la tarde, mucha gente saliendo de sus trabajos o comprender atrasos por el tráfico vehicular, el acto de apertura fue llevado por los Hermanos Ilabaca en su segunda ocasión como teloneros en el Movistar Arena, como pasó en las cinco fechas de Simply Red. El repertorio tenía que priorizar el aspecto más latino en la propuesta del dúo nacional, además de su contenido entre canciones del proyecto y parte de su historia, por lo que esos 30 minutos de música fue un «megamedley», acortando sus temas para que no quedaban algunas afuera.
De su único disco «HI» (2023), nueve tracks pasaron, junto con las nuevas «Venus en Marte», «Señorita» y «Verdadero Amor», además de «Pucon 2» de Jaco Sánchez y éxitos de Chancho en Piedra como «Multirricachón» y «Tren a la Luna». Para armar ese popurrí con un público que va a otras tendencias, se apreciaba el hecho de que las piezas más pop rock y de esencia latina fueran seleccionadas para un gran previa, y se reconoce el valor detrás.

Mientras se ajustaban los últimos detalles con el escenario dispuesto para toda la Big Band, en la pantalla principal se mostró una especie de créditos del equipo detrás y los músicos, todos con una fotografía de cuando eran pequeños, incluyendo la de Rubén que daba la señal a las 20:30 para el comienzo del show. Como suele ser para llevarse el público al bolsillo, “Plástico” es la apertura perfecta, pero lo interesante venía después al ser un setlist diferente a su última vez, con otros clásicos y temas escogidos por sus temáticas frecuentes en conciertos, sobre la identidad de los pueblos, de su nación e historias del ciudadano latino en sus contextos socio-políticos. “Las calles”, “Decisiones”, “El padre Antonio y el monaguillo Andrés” eran parte de esta seguidilla de temas.

“Emigrantes”, del último disco fue una de las novedades que tenía la necesidad de estar presente, junto con poderosas obras que eran “Patria”, “Prohibido Olvidar” y “País portátil”, con letras más vigentes que nunca. Todo eso mientras Blades cantaba como los dioses y la orquesta completa de Delgado nada la detenía, especialmente con el trompetista, tecladista y percusionista que fueron los más aplaudidos con sus solos. «El éxito no viene de uno, sino de un colectivo» agradeciendo a cada músico que ha pasado por su vida y los actuales que hacían que sea un recital digno para los asistentes, pasó un lado más emotivo con “Todos vuelven” con fotos de estrellas de la Salsa que ya no están, pero perduran en la memoria, siendo Héctor Lavoe, Willie Colón y Celia Cruz los más aclamados, e incluyó de manera simbólica a Victor Jara y Violeta Parra en la lista. Con “Cuentas del Alma” y “Amor y Control”, fueron las otras que emocionaron a todos en el Movistar Arena.

En el disco «Fotografías», se incluye “La Belleza del Son» que tiene un arreglo moderno por el bajista y director musical Roberto Delgado, daría el paso para más clásicos del panameño: «Paula C.”, “Arayué” y “María Lionza”, siendo ésta dedicada para los venezolanos y colombianos -muchos de ellos presentes en el concierto- mandando ánimos y compasión ante las catástrofes de los terremotos ocurridos el 24 de junio y 10 de agosto. Al igual que el inicio, la parte final siempre se deja las piezas emblemáticas con su cover de “El cantante” de Lavoe como homenaje a su legado en una interpretación sublime. Como se dice en la actual jerga juvenil, Rubén solo farmeaba aura, como artista y ser humano.

Era que no, “Pedro Navaja” sería la indicada de cerrar su show ante un karaoke masivo que también dejaron sus sillas para bailar. Cumplió la tarea de mantener todo a la altura ya que el maestro no se equivoca y el prestigio poético va a quedar para siempre, a pesar de su despedida en los escenarios. ¿Eso fue el final? la gente quería algo más y los músicos estaban preparados para esa señal del adiós definitivo. “Buscando América” de su enorme álbum de 1984, dio en el clavo para cerrar dos horas y media casi exactas.
Rubén Blades con Roberto Delgado Big Band en su última ocasión en Chile, quedará en la memoria de cada asistente, con sus recuerdos el pasado, el aguante y sobre todo, disfrutar de la mejor Salsa y música latina. Eterno agradecimiento al poeta.





















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