
Texto por: Ricardo Arredondo
Fotografías por: Hugo Hinojosa
Una jornada histórica. Así sencillamente se podría definir lo que fue la décima edición del Festival Neutral que volvió luego de años de ausencia y apostando a lo grande. El lugar elegido fue Matucana 100, que contó con 4 escenarios y algunas de las bandas más destacadas de la nueva escena musical chilena.

Los primeros actos del día fueron Alfilera, Cámara Chilena de la Destrucción, Estoy Bien y Javiera Electra, que fueron los encargados de inaugurar los escenarios: La Huerta, Sala Bunster, Teatro Principal y Explanada de Matucana 100 respectivamente. La gente respondió desde muy temprano asistiendo y llenando los aforos permitidos de los escenarios con capacidad limitada, donde para ver a Estoy Bien hubo que hacer filas de incluso 30 minutos debido a la alta demanda.

Luego en el segundo bloque, Inundaremos presentó lo mejor de su último lanzamiento “Tanquemante” (2026) que los ha llevado a estar en la palestra de las conversaciones de este 2026. María y los Templos hizo lo suyo con su álbum “Fiebre” (2026), donde pudimos ver la gran actuación de María Segú y su banda. Por su parte, Cicuta, uno de los proyectos anexos a Hesse Kassel sorprendió con un show explosivo y con una música que es caos, distorsión y baile al mismo tiempo. ¡Gran sorpresa Cicuta! Y uno de los shows más convocantes de la primera mitad fue el de Teodioteodio, quienes vienen teniendo un exitoso año y están a pocos días de hacer el show de lanzamiento de su disco “Echaremos el cielo abajo a patadas” y coronar su mezcla de música rock experimental con poesía.
Comienza a caer la tarde, y Nando García repleta el teatro principal de Matucana para presentar “Lover Man”, donde lo vemos a él y su banda vestidos con overoles con la temática del álbum. Nando realizó una gran performance donde tuvo como invitados a Matías Ávila y Chini.png (uno de los nombres que extrañamos en el cartel).

Ya casi sin luz natural, fue el turno de Hesse Kassel, quien presentó uno de los shows más poderosos de la jornada, demostrando talento y destreza instrumental, además de emoción y visceralidad. Con apenas dos discos, esta joven banda sigue exhibiendo en cada presentación sus credenciales y explicando con ellas el porqué muchos los consideramos uno de los grandes nombres del rock nacional del presente y con un gran futuro por delante.
Luego de eso, la mitad de Hesse Kassel se movió al escenario de la Sala Bunster, para desatar más su locura. Le pusieron la distorsión al máximo a sus guitarras y despacharon otro de los grandes espectáculos del día, pero esta vez como Cóclea. Una banda que puede tener similitudes a los momentos más pesados de Hesse Kassel, pero que acá se mantiene ahí y explora el universo a través de murallas de sonido que desplegaron los mosh más potentes del día.

Ya para cerrar, el nombre estaba cantado. Candelabro es, sin duda, la gran banda chilena de este último tiempo y que ha tenido un ascenso meteórico marcado por su segundo álbum “Deseo, Carne y Voluntad” (2025). Con Matías Ávila a la cabeza, la banda se presentó en una explanada repleta (al igual que Hesse Kassel, no se cruzaban con nadie en el horario) y demostraron el por qué de su popularidad. “Domingo de Ramos”, “Pecado” y “Fracaso” fueron cantadas a todo pulmón por el público que llegó al lugar. Además, la banda interpretó algunas canciones nuevas que serán parte de su próximo disco que está exactamente en este momento en proceso de grabación y que podría ver la luz durante los próximos meses. Probablemente no había mejor forma de cerrar la jornada.

Un día lindo, donde además el clima acompañó y que fue una muestra de lo que es la escena chilena que ellos representan: compañía, hermandad y buena onda. El ambiente fue muy grato y la gente se mostró cercana, comprometida y agradecida de contar con un festival de este nivel que nos trajo lo mejor de la escena indie chilena. La vara queda demasiado alta para una próxima edición.
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