
Texto por: Pablo Castillo
Fotografías por: Bastián Flores
Las fiestas patrias nos dejaron con ganas de más, y gracias a dios existe el concepto de dieciocho chico para así brindarnos un último aliento de carrete dentro del mes de septiembre. Un fin de semana cargado de música y de conciertos, pero por sobre todo, ruido, donde los encargados de abrir esta mini celebración llegaban desde Carolina del Norte para compartir un poco del nuevo sonido del indie rock, de la música country y de la energía que dejó a Club Chocolate sediento por más decibeles. Wednesday vino a abrir la temporada primaveral con un debut no apto para oídos sensibles.

Fosfenos dio el puntapié inicial a nuestra ruidosa cita, con un setlist ajeno a su repertorio clásico apuntando así a la nueva etapa de la banda, una que se mimetizaba mucho con el acto principal de la noche y que logró ser el acompañante perfecto entre esos difusos acordes llenos de fuzz. Jugando con la música de raíz americana y sus elementos tradicionales, perdiéndonos entre el riff como un héroe de la guitarra y demostrando que con poco se puede hacer mucho, olvidándonos un poco de todo lo que fue su sonido midwest emo para así abrir un nuevo capítulo en su carrera.

Alan, Xandy, Ethan y Jake ya con sus instrumentos esperaban ansiosamente a que dieran las 9.15 para partir, mientras que todo el público -especialmente yo- no se podía sacar a MJ Lenderman de su cabeza deseando que también estuviera ahí. Luces abajo, y con la misma humildad con la que se paseo por Bellavista comprando su merch bootleg llegó Karly Hartzman, para así tener el quinteto completo y dar inicio al speedrun de sordera más esperado del año. Y que no te mienta esa cara bonita en medio, porque esa mujer gritó mejor que en muchos conciertos hardcore a los que he ido y tan solo llevaba 10 minutos sobre el escenario, partiendo el set con “Reality TV Argument Bleeds” y “Got Shocked” marcando pauta en el sonido indie rockero que se apoderaría de todo el show.

El sello característico de la noche no fue el slap steel ni los gritos con lo que Karly a veces coqueteaba, si no que fueron los altos decibeles que reventaron amplificadores dentro del local, con un show dispuesto a demoler cualquier etiqueta de indie rock que se le pudiera poner a la banda. Muy ruidosos para el indie, muy melódicos para el noise. Wednesday entre baladas sin coros y explosivos puentes de ruido, construyó un setlist que hizo vibrar a todo Club Chocolate, con un público que se contagió de la energía que expresaba la banda sobre el escenario, y que lo tradujeron en intensos moshs que se apoderaron del repertorio más pesado.
Pero no todo fue ruido, recordemos que la tarea principal de esta gira es celebrar e interpretar su último lanzamiento “Bleeds” (2025), un trabajo hecho con el corazón roto y que desvía la mirada hacia un slacker más noventero, funcionando perfectamente para tomarnos una pausa entre tanto escándalo y ver la química interna de la banda. “Wound Up Here (By Holdin On)” unificando al público, “Candy Breath” intensa a su propia manera, “Phish Pepsi” como uno de sus números más alt-country y “Pick Up That Knife” donde se terminaron fumando un cigarro de dudosa procedencia con el público.

Y por más que este show se centrará en promocionar esta última entrega, Wednesday se tomó la libertad de darle en el gusto a su fiel público, quienes saltando y gritando consiguieron un poco más de energía en el setlist agregando un par de canciones que no estaban preparadas para el set. También emocionando a los más fanáticos tocando cortes clásicos de su disco “Twin Plagues” (2021) y de “I Was Trying to Describe You to Someone” (2020), obviando todo el repertorio de lujo de “Rat Saw God” (2023) que puso en jaque al público mientras “Quarry” y “Hot Rotten Grass Smell” reventaron el local.
Con pocas intervenciones dentro del show más que risas y sorpresas del aguante que tuvimos durante el set, además de una sonrisa de parte de Karly que se mantuvo durante la hora y cuarto de música en vivo. Ya cerrando el set tiraron toda la carne a la parrilla, con una emocionante interpretación de “Elderberry Wine” que me tuvo al borde de las lágrimas y también con el corazón roto, “Townies” como el hitazo que todos queríamos escuchar, y “Bull Believer” que perfeccionó cada aspecto de la presentación, evolucionando la composición hacia una oda al ruido, un final que abrió paso a “Wasp” y el adiós definitivo de la banda con todo Club Chocolate saltando con sordera.

El tipo de banda que dices “ellos jamás vendrán a Chile”, pero por una especie de suerte divina los tenemos aquí y definitivamente no decepcionaron ni un poco. Karly y compañía mantienen el alma viva de la música en su país y vinieron desde un continente a otro para defender el título del indie rock de esta década. Me devuelvo a mi casa más sordo de lo que estaba, pidiendo que me repitan todo lo que me dicen y con un pitido que no se me irá al dormir, pero valió la pena ver a Wednesday en su hábitat natural, reventando los amplificadores y ganándose el premio al show más ruidoso del año.
Setlist:
01. Reality TV Argument Bleeds
02. Not Shocked
03. Fate Is…
04. Wound Up Here
05. Hot Rotten Grass Smell
06. Candy Breath
07. Gary’s II
08. Phish Pepsi
09. June 2
10. Cody’s
11. The Way Love Goes
12. Quarry
13. Pick Up That Knife
14. Elderberry Wine
15. Bitter Everyday
16. Townies
17. Bull Believer
18. Wasp





















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