
Álbum: «Iwaou» [Celebrate]
Artista: MASS OF THE FERMENTING DREGS
Fecha de lanzamiento: 14 de agosto de 2026
Género (s): Post-Hardcore
Texto por Catherine Guichard
Lo nuevo de MASS OF THE FERMETING DREGS ya está disponible en todas las plataformas digitales. Formada en Kobe, Japón, en 2002, el trío integrado actualmente por Natsuko Miyamoto (voz y bajo), Naoya Ogura (guitarra) e Isao Yoshino (batería) ha desarrollado una particular síntesis entre la intensidad del post-hardcore, la densidad del shoegaze y una melodía sutil capaz de transformar una descarga ruidosa en alquimia para el alma. Después de “Awakening:Sleeping” (2022), la banda pasó cuatro años expandiendo su presencia internacional mediante sus primeras giras por Norteamérica, Europa y Asia. Ese recorrido constituye parte importante del contexto de “Iwaou”, un trabajo autoproducido que, según la propia banda, recoge tanto las experiencias adquiridas durante ese período como las transformaciones personales de sus integrantes.
El resultado es un disco que no parece interesado en demostrar que MASS OF THE FERMENTING DREGS sigue siendo una banda poderosa. Eso ya está fuera de discusión. Lo interesante es observar cómo expresa ahora esa potencia. “Iwaou” encuentra a la agrupación en un punto de madurez donde la distorsión continúa funcionando como una fuerza física y como una herramienta narrativa. Hay canciones que golpean fuerte, otras que flotan y algunas que hacen ambas cosas simultáneamente.
El inicio con “Simmer Summer” establece inmediatamente esa dualidad. La guitarra de Ogura conserva el carácter expansivo que históricamente ha permitido al grupo moverse entre la crudeza y la luminosidad, mientras bajo y batería construyen una base de enorme movilidad. La producción, registrada y mezclada por Yusuke Shinma y masterizada por Tsubasa Yamazaki, permite que el muro instrumental conserve aspereza sin convertirse en una masa indiferenciada. Miyamoto, por su parte, vuelve a utilizar su voz no como un elemento separado de la instrumentación, sino como una corriente más dentro del conjunto. Delicada en determinados pasajes, urgente cuando la canción exige romper la superficie.
“Let It Go” profundiza esa sensación de movimiento. Hay algo deliberadamente liberador en su construcción, como si la canción entendiera el desprendimiento como una forma de recuperar espacio. El contraste entre melodía y saturación resulta especialmente efectivo (y adictivo). Cuando las guitarras adquieren mayor peso, la canción no pierde sensibilidad; cuando el arreglo se abre, tampoco desaparece su tensión. Es precisamente esa capacidad de convivir con emociones aparentemente opuestas la que hace que el sonido de MOTFD resulte tan reconocible.
En “Hers”, la banda desplaza el foco hacia un territorio más introspectivo. Aquí la energía no desaparece, pero parece contenida, como si estuviera esperando el momento adecuado para manifestarse. Miyamoto asume nuevamente la composición y las voces, mientras Ogura y Yoshino aportan una arquitectura instrumental que deja respirar las melodías. El efecto emocional es menos inmediato que en los cortes más explosivos, pero posiblemente más persistente. Una canción que es difícil que pase desapercibida en los oídos y el corazón del oyente.
Uno de los momentos más significativos llega con “Dareka ga kizu wo ou sono shunkan wo”, cuyo título puede traducirse aproximadamente como “el momento en que alguien resulta herido”. Musicalmente, la canción parece construirse alrededor de esa premisa, donde la belleza no elimina la incomodidad y la intensidad no necesariamente significa violencia. La presencia de voces adicionales de Ogura refuerza la dimensión colectiva del tema, mientras el trío mantiene esa interacción orgánica entre bajo, guitarra y batería que constituye uno de sus principales atributos.
El tema que da nombre al trabajo, “Iwaou”, introduce otra lectura. El título remite al verbo japonés “iwau”, “celebrar”, en su forma volitiva, “celebremos”. Esa idea adquiere un peso particular después de cuatro años de transformaciones, giras internacionales y cambios personales. No se trata aquí de una celebración ingenua, sino de una afirmación de existencia. La canción reúne al trío completo en una composición de Miyamoto y suma coros de Yoshino y Ogura, ampliando la sensación de comunidad que atraviesa el registro.
El cierre con “Ghost”, compuesto por Ogura, cambia nuevamente la perspectiva. La canción incorpora también su voz junto a la de Miyamoto, y esa decisión le entrega un carácter distinto al resto del álbum. Hay en ella una sensación de presencia y ausencia simultáneas, apropiada para un disco que constantemente parece mirar hacia atrás sin quedarse atrapado en el pasado. Como cierre, funciona menos como conclusión definitiva que como una puerta entreabierta.
“Iwaou” es, en definitiva, un disco sobre movimiento. Sobre aquello que cambia y cuando las experiencias personales terminan inevitablemente filtrándose en las canciones. MASS OF THE FERMENTING DREGS no abandona la energía que la convirtió en una de las propuestas más singulares del rock alternativo japonés. La vuelve más consciente, más flexible y, en ciertos momentos, más humana. No intenta sonar como una banda que acaba de descubrir la distorsión, sino como una que aprendió qué hacer con ella. Entre guitarras que arden, melodías que se niegan a desaparecer y una sección rítmica que sostiene cada cambio de dirección, MASS OF THE FERMENTING DREGS convierte su regreso en algo más que una nueva colección de canciones. “Iwaou” es un llamado sencillo y poderoso a celebrar el estar presente, a celebrar la vida.
Y para honrar aún mas esa celebración, recordemos que la banda se presentará en nuestro país, el 20 de mayo de 2027 en Teatro Coliseo. Venta de entradas disponibles a través de Puntoticket. Produce Ni Vivo Ni Muerto.




















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