
Álbum: «Come this Madness»
Artista: Europe
Fecha de lanzamiento: 25 de septiembre de 2026
Género (s): Hard Rock
Texto por Catherine Guichard
Nueve años después de “Walk the Earth” (2017), la agrupación sueca vuelve con “Come This Madness”, su duodécimo trabajo de estudio y una obra que, desde su propio título, parece anunciar una voluntad de enfrentamiento con el presente, con el ruido de una época cada vez más convulsa y, también, con la expectativa de permanecer eternamente asociados a una canción que terminó trascendiendo a sus propios creadores.
Hablar de Europe implica inevitablemente hablar de “The Final Countdown”. Pero “Come This Madness” no parece interesado en mirar hacia atrás. La producción de Tom Dalgety, (conocido por su trabajo junto a artistas como Ghost, Opeth, Royal Blood y The Pixies), consigue otorgarle al álbum una sonoridad contemporánea, despojándolo levemente de aquello que históricamente ha definido a la banda.
Desde “One on One”, el disco establece una premisa bastante clara. Europe no insta a reconstruir los años ochenta, sino utilizar parte de su lenguaje para hablar desde el presente. La guitarra de John Norum conserva esa cualidad áspera y expresiva que ha sido fundamental en la identidad posterior de la banda, mientras Joey Tempest mantiene su icónico virtuosismo en la voz. “The Cult of Ignorance” profundiza esa dirección. El contraste entre guitarras y sintetizadores, junto a un estribillo deliberadamente expansivo, recupera parte del ADN más hímnico de Europe, aunque revestido con una producción menos luminosa y más dura. Aquí la banda parece particularmente cómoda entre la épica y cierta oscuridad. Y es precisamente esa dualidad la que sostiene buena parte del álbum.
“Come This Madness”, la canción que da nombre al trabajo, introduce una dimensión más tensa, mientras “This Time of Year” abre una zona considerablemente más melódica y contemplativa. No es un álbum monocorde. Hay espacio para el hard rock directo, para la atmósfera y para composiciones que privilegian la emoción. Con “Scandinavian Eyes”, la banda parece observar su propia trayectoria desde una distancia prudente. Hay una especie de conversación entre la banda que fueron y la que han decidido seguir siendo.
Uno de los aspectos más interesantes de “Come This Madness” es, justamente, su madurez. Europe lleva décadas interpretando música que podría haber quedado atrapada en una época determinada. Sin embargo, su discografía posterior a la reunión de 2003 demostró que la banda estaba mucho más interesada en explorar las posibilidades del hard rock que en convertirse en una pieza de museo. Este nuevo álbum continúa esa trayectoria y, en ciertos pasajes, parece llevarla hacia un territorio particularmente orgánico. “The Angels Must Have Flown” recupera una dimensión más grandilocuente, con teclados prominentes y una estructura que remite al Europe más clásico, mientras “The Devil’s Back” introduce nuevamente esa tensión entre melodía y rudeza que atraviesa el álbum.
Pero quizá el verdadero punto de cierre se encuentra en “Nothing Can Follow This”. El título podría interpretarse como una simple frase grandilocuente, pero situado al final del disco adquiere otra resonancia. Después de nueve años de silencio discográfico, Europe parece cerrar el álbum con una composición que no compite con su pasado, sino acepta la imposibilidad de reproducirlo. Un crepúsculo se observa desde esta vereda, no porque la banda suene agotada, sino porque parece comprender que ciertas etapas de una trayectoria artística no necesitan ser repetidas para continuar siendo significativas.
El resultado es un álbum que se mueve entre el hard rock clásico y una producción contemporánea, entre la contundencia de Norum y la melodía de Tempest, entre los teclados de Mic Michaeli y una sección rítmica que mantiene el pulso sin convertirlo todo en una exhibición de virtuosismo. Después de más de cuatro décadas de carrera, Europe parece haber alcanzado una posición particularmente interesante, donde ya no necesita demostrar que pertenece a la historia del rock, porque esa discusión quedó resuelta hace mucho tiempo. Lo verdaderamente relevante ahora es qué decide hacer con esa historia. Sin mirar atrás. O, al menos, no hacerlo demasiado tiempo.





















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