
Nota por: Ricardo Arriagada Gómez
Pocos son los casos de artistas que son irrepetibles, o que su influencia es tan grande que se percibe en otras leyendas. Prince es parte de esa categoría, un verdadero cometa luminoso que pasó por la vida terrestre y en el décimo aniversario de su fallecimiento, lo recordamos con el mayor don que tuvo en sus manos y mente: la creación artística.
No es necesaria una biografía resumida porque sabemos parte del largo camino que ha tenido que pasar entre situaciones familiares o personales, pero el mayor legado de Prince Rogers Nelson es conocer a alguien que amaba la música, y transformarse en un Midas donde, todo lo que tocaba ejercía riqueza. Desde sus inicios artísticos, fue pionero del llamado Minnesota Sound, subgénero que mezclaba el funk setentero o las raíces del R&B con la evolución que se desarrollaba en el new wave o en elementos electrónicos desde la aparición de los sintetizadores, con una seguidilla de discos como “Dirty Mind” (1980) y “Controversy” (1981) en su primera etapa, pronto a dejar su huella por la eternidad.
En 1982 en adelante, nunca paró de sacar joyas, obras maestras y canciones que nos sacaba todo tipo de emociones entre la alegría, introspección y melancolía, como también en pensamientos más sexuales. ¿Qué podemos agregar más lo que es “1999” o la banda sonora de “Purple Rain” (1984)? junto con las maravillas que son “Around the World in a Day” (1985) o esa extensa monumentalidad llamada “Sign «☮︎» the Times” (1987) que nadie ha podido igualar. Se nombran los casos más emblemáticos, pero es impresionante que Prince haya sacado música como loco, entre lo comercial, a escondidas como el caso de su alter-ego Camille y de explorar nuevos sonidos que surgieron en aquella época como el New Jack swing.

Como es de esperar, no estaba a salvo del lado oscuro de la industria, al punto de que se haya bautizado simplemente con su icónico símbolo del amor O(+> por muchos años en los noventa hasta el cambio de milenio por sus diferencias con Warner. La inquietud seguía y siendo dueño de sus decisiones durante el S. XXI, sacaba música para comercializarse en tiendas, o ser libre en la era digital publicando exclusivamente en internet. Es una lista enorme nombrar todo su catálogo -incluyendo los 2000’s-, pero a esas alturas Prince ya era toda una entidad intergaláctica e inspiración para millones, desde su estética deslumbrante, el uso de voz, la performance, etc.
Hasta el día de hoy se lamenta que no haya visitado nunca Chile para un concierto, siendo de los casos más especiales, pero desde este rincón del mundo hasta cada lugar que tuvo el privilegio de tenerlo en frente, recordará al príncipe musical a diez años de su muerte con sus canciones, esas composiciones que suelen ser complejas o simples, pero que su actitud y voluntad o el amor desde sus médulas con el arte, ha hecho que el funk, el pop, rock, R&B y muchos géneros musicales sean gracias a él. Prince no está físicamente, sin embargo, su luz es omnipresente.

Un regalo para esta fecha de conmemoración es la publicación por primera vez en streaming de “With This Tear” que el artista escribió para Céline Dion a inicios de los noventa y que fue parte de su disco Homónimo de 1992. Ahora conocemos de forma oficial la versión realizada por Prince que, según sus herederos, estarían planeado próximamente un nuevo compilado con tracks inéditos y de archivo.




















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