
Texto por Gonzalo Díaz
No cabe duda y está más que claro, si hay un nombre que es parte del registro nacional, al punto de ya casi tener cedula de identidad, RUT y dirección en Chile, ese es precisamente Mike Patton. Es que claro, el líder de Faith No More y un sinfín de bandas, se ha logrado consolidar como uno de los personajes emblemáticos en territorio local. Con una personalidad que ha marcado momentos icónicos a nivel país, partiendo incluso desde su debut junto a Faith No More en la ya recordada presentación en el Festival de Viña del Mar en el año 1991, pasando por el Monster of Rock de 1995, evento marcado no solo por la presencia de Patton y compañía, sino que recordado principalmente por la lluvia de escupitajos recibidos (abiertamente) por un Mike Patton que en esos años vivía su mayor esplendor creativo junto a Faith No More. Pero claro, los momentos de reencuentros se mantuvieron y en cierta medida se agradecía, no solo para dar vuelta la página de lo vivido en el concierto que hoy es más recordado por los escupitajos más que por la misma presentación, sino que para dar énfasis a una relación que poco a poco se consolidaba.
Las presentaciones siguieron adelante, en ello, el anhelado regreso en el año 2009, sumado a su pronta visita el año 2010 que era marcado por ser una despedida de los escenarios (la cual no fue así), pero que también sería recordado por su paso por la Teletón y el comentado saludo a Don Francisco (uno de los mejores momentos entregados por la televisión local), además de los conciertos en los ya recordados Maquinaria (2011) y Santiago Gets Louder (2015), cerrando en ello, una extensa etapa de visitas con Faith No More, visitas que transformaron a Patton en un nombre esencial en este lado del mundo y que a su vez, el multifacético vocalista siempre supo aprovechar.
Es que cuando hablamos de lo multifacético de Mike Patton, nos referimos a la presencia de un personaje movedizo, creativo, inquieto y en este caso, de constantes pasos por Chile, ya no solo con Faith No More, a ello se le puede sumar sus aterrizajes con Mondo Cane, Fantômas en el extinto Rockout (2014), Tomahawk o incluso Moonchild junto a John Zorn, todos proyectos que hicieron de la figura de Mike Patton, un ciudadano más del país, sumando en ello a las serie de anécdotas, entrevistas y situaciones vividas por el cantante estadounidense. Sin embargo, existía una deuda, lo cual es extraño, considerando la serie de visitas realizadas por parte de Mike Patton, cabía preguntarse ¿Qué le podríamos exigir a esta altura? Pero si, existía una deuda y una muy difícil deuda que saldar llamada Mr. Bungle.

Es que claro, era una deuda de difícil acceso considerando un elemento clave: la banda no estaba activa. Sin embargo, la experiencia misma y ejemplos como la reunión de Fantômas, cuyo concierto reunión fue en nuestro país, pero más aun, la propia movilidad de Mike Patton, hicieron que el esperado regreso a los escenarios de Mr. Bungle se transformaran en una realidad, siendo el año 2019, el momento exacto de su regreso ¿La forma? La reedición del disco The Raging Wrath Of The Easter Bunny original de 1986, pero que en este caso venía con un nuevo sonido, formación de lujo y que a su vez, les permitió volver a los escenarios, saldando una deuda con los seguidores de Mr. Bungle, llevándolos de gira a diversos lugares del mundo, entrando en los principales festivales y en nuestro caso, logrando ser parte del Knotfest del año 2022 en un cartel que además incluía a Pantera, Slipknot, Sepultura, entre otros, sumado además, a dos presentaciones que incluían el Teatro Coliseo y una inédita visita a la ciudad de La Serena, rompiendo con ello una vez más, los parámetros protagonizados por un siempre sorpresivo Mike Patton.
En cuanto a la respuesta del público, esta desde el primer minuto estuvo marcada por el alto entusiasmo frente a la venta de entradas, la formación de la banda, pero más aún, el esperado set a presentar. Sobre este último punto, había algo más que claro, la banda venía con una propuesta marcada por presentar su último trabajo, el cual traía de regreso su sonido ligado a elementos sonoros del thrash metal, estilo que simbolizaba sus inicios como banda y a que su vez, venían a ser la marca registrada para este regreso. Es que claro, la formación de por si era un indicio, considerando a nombres fuertes del metal como Scott Ian y Dave Lombardo, sumados a Trey Spruance, el siempre presente Trevor Dunn y el propio Mike Patton, quienes en medio de este regreso avisaban desde un inicio que llegaban a presentar su último trabajo, algo que la fanaticada local recibió de buena manera, pero que a pesar de ello, dio espacio para la discusión sobre canciones esperadas, principalmente de la etapa noventera de la banda, entre discos como Disco Volante (1995) o el aclamado California (1999), ambos discos que muestran la parte más experimental de la agrupación, pero que sin embargo, no tenía espacio en este regreso.
No fue mucho el tiempo de espera para su vuelta al país, pero si en este caso lo podemos considerar como sorpresivo, considerando que repentinamente la banda liderada por Patton daba espacio para Sudamérica en su agenda, poniendo una vez más a Mr. Bungle con fecha para el mes de octubre, con una presentación en el Movistar Arena. Por lo mismo, junto con tener nuevamente una amplia y rápida reacción de la fanaticada local, surgió de inmediato una discusión que venía desde su primer paso por Chile en el año 2022 ¿Habrá espacio para la etapa experimental de Mr. Bungle o nuevamente se centraran en el aspecto más thrash metal? ¿Podremos escuchar canciones como Retrovertigo, Pink Cigarette o Goodbye Sober Day? Al parecer no, pero la discusión ya está presente y hoy es exigencia, no precisamente por un elemento de cliente que pide su cuarto de libra o en este caso, un set especifico por parte de la banda, sino que por la importancia que abarca una etapa de Mr. Bungle para su amplia fanaticada, seguidores que en su mayoría conocieron a Mr. Bungle gracias a Faith No More (a pesar de que Mr. Bungle es un proyecto previo) y que lograron ´por medio de álbumes como California y Disco Volante, conocer aspectos mucho más experimentales de parte de Mike Patton, llevando a ser un elemento de conexión a proyectos como Tomahawk, Peeping Tom o Mondo Cane, permitiendo ahondar en sus trabajos que siempre por este lado fueron bien recibidos. Por otro lado, la etapa thrash metal de los primeros demos de Mr. Bungle siempre estuvieron relegados a solo un grupo más interiorizado en la banda o simplemente eran de menor acceso. Pero de manera específica y simplificando la situación, Mr. Bungle es sinónimo de ser una banda que viene a reflejar a un público más curioso y experimental y que precisamente en Mr. Bungle, se refugiaba bajo sonidos atípicos, incluso fuera de lo presentado por Faith No More, banda que a esa altura, era ya masiva. Por lo mismo, el hecho de que se discuta abiertamente la necesidad de lograr escuchar algunos himnos de Mr. Bungle es una realidad totalmente válida e incluso necesaria, considerando la importancia para muchos de la existencia de la agrupación, su segunda visita y con ello, la propia relación de Mike Patton con este lado del mundo. En este caso, en pedir no hay engaño.
Durante los últimos conciertos de este año Mr. Bungle ha logrado interpretar en mayor medida My Ass Is On Fire, uno de los clásicos de su álbum homónimo de 1991, sin embargo, la espera y la necesidad por ampliar su set a otros discos es un hecho y en este caso, tendremos la oportunidad en el mes de octubre de salir de todo tipo de dudas, las cuales a pesar de que todo apunta a ser un set cargado a The Raging Wrath Of The Easter Bunny, sumado a una serie de cover que ya son parte del registro de la banda, no está de más recordarle a Patton y compañía que en este lado del mundo, hay un público a la espera del viejo y querido Mr. Bungle.





















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