Texto por: Vanessa Vidal Durán

«La vida de Jagna» es una película polaca, donde cada frame fue pintado al óleo de forma magistral, logrando un indiscutible sello y belleza inspirada en la pintura. Ésta, ha servido como referencia para el cine desde muchas aristas, como inspiración para la paleta de colores, composiciones, recreaciones, entre otros, y me atrevería a decir que mayoritariamente por la luz. La historia del arte pictórico la podemos ver reflejada muchas veces en la historia del cine, el séptimo arte, que es mucho más reciente que la pintura misma, por lo mismo, hay mucho de donde inspirarse.

«Chłopi» – que significa ‘’campesinos’’es el nombre original del largometraje, inspirado en el libro homónimo de Władysław Reymont, quien recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 1924. El libro está dividido en cuatro capítulos: otoño, invierno, primavera, verano. Está ambientada en una aldea de campesinos en el siglo XIX. Es dirigida por Dorota Kobiela y Hugh Welchman.

La protagonista, Jagna (Kamila Urzędowska) es una joven encantadora, bella, deseada por muchos hombres. La aldea está dirigida en todo aspecto por el varón, retratando el nivel de patriarcado de la época. Existen muchos personajes en el largometraje, cada uno vital debido a que poseen una personalidad marcada, con más o menos relevancia en ciertos momentos y en la trama. Son parte de una aldea llena de rumores, chismes -donde tratan a Jagna de mujerzuela, siendo que es una mujer que al inicio, al parecer, entendemos que no ha estado en ninguna relación-; hay distintas clases sociales. Sin embargo, todos son partes de tradiciones, ritos donde nadie queda afuera, llenos de música, colores, danzas, todo lleno de fulgor.

«La vida de Jagna» es una joven que tiene el pelo largo, rubio, con dos trenzas, que hace hermosas siluetas con papel. Se enamora de Antek (Robert Gulaczyk), un hombre con esposa –Hanka (Sonia Mietielica)- y dos pequeños hijos. Ambos comparten el sentimiento y llega el punto donde simplemente se dejan llevar por su pasión a escondidas. Dominikowa (Ewa Kasprzyk) es madre de Jagna, una mujer que busca ‘’vender’’ a su hija al mejor postor, y decide finalmente casar a su hija a la fuerza por tres hectáreas de tierra, las mejores que tiene Maciej (Mirosław Baka), padre de Antek. La celebración fue simplemente magnífica en cuanto a costumbre, colores, sabores, cantos, música en vivo; inclusive un personaje dijo que la fiesta estuvo tan buena que celebraron durante tres días. Sin embargo, la vida de Jagna dará un vuelco de ciento ochenta grados, ahora siendo esposa de alguien social y económicamente ‘’superior’’ a ella, alguien que no ama, duplica, por no decir triplica su edad, donde la familia de su esposo la trata como usurpadora, pierde su libertad, y se ve truncado el amor con Antek, aunque encontrarán la manera para salirse con la suya y eso tendrá altas consecuencias. Incluso su mirada cambió, ambas trenzas, su vestuario.

«La vida de Jagna» es una película al óleo simplemente hermosa a la vista, increíble a los oídos, con su música tanto diegética -que es oída por el espectador y también por los personajes, en sus celebraciones y cánticos femeninos-, como extradiegética -simplemente oída por el espectador, que no es parte presente en la historia, sino añadida en post producción- con distintos instrumentos que nos sumergen en la época cuan viaje al pasado, junto a el vestuario. La paleta de colores es amplia, predominando los colores cálidos, a excepción de por ejemplo cuando llega el invierno y todo el pueblo está cubierto de nieve y el cielo está azul, reflejando su color en el lienzo blanco bajo él. La aldea es simplemente bella a los ojos como espectador debido a todos los elementos que la componen, y resalta su belleza en cada cambio de estación.


El largometraje está dividido en cuatro estaciones, comenzando con el otoño. Es un deleite poder admirar el trabajo pictórico diseñado para este filme, y el cambio notorio de las estaciones del año en los exteriores; la luz de vela o lámparas en los interiores, ya que no existía la luz eléctrica. Cada estación es un capítulo del libro, por lo que nos encamina de la mano hacia el final de la cinta. Existe un cambio brutal en su desarrollo. Al inicio todo era dulce, y a media avanza «La vida de Jagna» comenzamos a ser testigos de escenas violentas, giros impensados y un final fuerte en todo sentido de la palabra, protagonizado por el pueblo y Jagna. Distribuye Cinetopia Chile y está en cartelera en Centro Arte Alameda.


Zumbido.cl

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