Texto por Lucas Araya

La banda conformada por Chizzo Nápoli y los hermanos Tete y Tanque Iglesias regresa a Santiago este 31 de enero para presentarse en el Parque Ciudad Empresarial en el marco de su gira Latinoamericana. Un show esperado por miles de fans para reencontrarse con La Renga y desatar el rugido gutural más potente del rock hecho en este continente.

En Zumbido recordamos tres discos increíbles de esta verdadera caravana de riffs y letras donde la calle, el viaje y la voz de la experiencia siempre tienen algo que decirnos de forma implacable.

Ojo que Despedazado por mil partes no está en esta lista… ¿tendrá su propio posteo? Escuchemos a La Renga, mejor será.

  1. La esquina del infinito: iniciando el siglo XXI, La Renga lanzó un disco incendiario, lleno de ritmos frenéticos, guitarras metálicas y chirriantes y frases que hablan de un comienzo circular, donde la miseria, el pánico, el colapso y la resistencia forman un círculo sin fin. Un presagio quizás de lo que ocurría un tiempo después en Argentina y un misil en el tiempo para la realidad desangrante latinoamericana. 

De acá se destacan, entre tantas, “Todas las vidas, las mismas calles”, “Panic show”y “En el baldío”, clásicos que suenan a todo volumen y con una fuerza emotiva cada vez que forman parte del repertorio en vivo de la banda.

  1. La Renga (el disco de la estrella): ya instalados como uno de los grupos más convocantes y masivos del rock argento en la década de los 90 y con canciones que ya rotaban constantemente en la radio y de cassette en cassette, La Renga publicó su álbum homónimo para confirmar sus pasos agigantados para transformarse en referentes locales e internacionales,cruzando las ondas sonoras y las fronteras para alcanzar el paso a la eternidad. Un disco que hoy suena tan crudo y fresco como hace casi 20 años.

De aquí siempre disfrutaremos “El reVelde”, “El terco”, “Cuando estés acá”, “Vende patria clon” y “Ser yo”. Todas altas declaraciones de principio e himnos del descampado para traer la esperanza y la lucha.

  1. Esquivando charcos: primer disco (casi accidental) editado en 1991. Un grito honesto y visceral. Con un sonido básico y elemental que da cuenta de la sinceridad de una banda en desarrollo donde la influencia del rock clásico, la vida de barrio, arrabal y calles nocturnas se unen para dar forma a un puñado de canciones que pasarían a ser clásicos del bajo fondo y de estadios repletos. 

Acá la voz de Chizzo busca su identidad mientras canta sobre moscas, bares y desilusiones. Basta escuchar “Somos los mismos de siempre”, “Negra mi alma, negro mi corazón”, “Blues de Bolivia” o “Voy a bailar a la nave del olvido” para darse cuenta de todo el corazón que hay en esta grabaciones casi caseras. Lo más cercano a estar en la sala de ensayos del grupo hace más de 35 años. 

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¡No te pierdas el rugido de las bestias más potentes del rock latinoamericano!


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