Entrevista por: Hugo Hinojosa

Radicado ya desde hace un tiempo en nuestro país, Alain Johaness es ya una figura presente en la escena local, donde ha aportado toda su experiencia como músico, productor y colaborador con grandes nombres de la escena rock alternativa de los noventas y dos mil en Estados Unidos. Ahora, se presentará en formato solista este próximo sábado 11 de abril en Club Onaciú, y Zumbido.cl conversó con él acerca de su trayectoria, sus procesos creativos y un poco más, en un diálogo cercano y distendido.

Alain, un gusto conversar contigo y gracias por recibir a Zumbido.cl. Me gustaría comenzar la conversación en torno a un tema que ya probablemente has explorado antes en otras entrevistas. Tú naces en Chile, te vas a Estados Unidos, haces una carrera allá, vuelves a Chile. Estás como en esa itinerancia, medio entre dos mundos.

Sí, es impresionante la verdad, y alucinante. A veces no sé si estoy o no estoy (risas)

Claro, entonces quisiera que conversáramos sobre justamente ese tema, de tu arraigo con Chile, pensando que obviamente tienes una relación afectiva con Estados Unidos, y viendo también lo que está pasando allá ahora.

Es muy intenso. Bueno, ya hace rato que eso viene, y yo ya empecé a sentirme espiritualmente fuera de lugar en Estados Unidos, porque se ha notado que ya está empezando el regreso de la parte más negativa de la cultura europea, lo colonial, todo el racismo, todo eso. Cuando llegué a Estados Unidos en 1974, yo vi que cada día se estaba mejorando, mejorando, mejorando. Todavía en el colegio había acceso a instrumentos, el colegio, o sea, era gratis.

Yo viví varios años en un lugar que tenía mucha esperanza, tenía mucho y de repente, cuando llegó Reagan, ya no había instrumentos para los niños, entonces se puso más como para la gente que quería algo exclusivo, en vez de clases de arte. Yo tuve clases de trabajo en madera, de print para hacer pósters, etc. De repente había orquesta, había guitarra clásica, había jazz, había madrigal, había coro, y eso fue en un colegio normal donde no se pagaba nada. Y en eso estaba Estados Unidos en esa época.

Claro, hubo momentos en que los ochentas estuvieron bastante interesantes, pero ya se notó cuando empezaron a conectarse las corporaciones y el mundo farmacéutico, y también el mundo de las armas, y teniendo esa influencia sobre los políticos. Claro, pasó en todo el mundo, pero yo he notado que ahora el último clavo fue la tecnología, cuando todos empezamos a vivir en nuestro teléfono y ya no a conversar, a conectar entre nosotros. Claro, no quiero sonar como “viejo culiao” (risas), como quien dice, pero es que yo viví algo que era diferente. O sea, imagínate los fines de semana, nos juntábamos todos con un vinilo a compartir. Había una grabadora análoga de cinta para hacer una copia si uno quería.

Pero vuelvo a lo de Chile. Mira, yo creo que eso tiene que ver mucho con… obvio que falleció Natasha, falleció Chris, falleció Mark Lanegan, mi mamá. Solo queda mi hermana allá en Los Ángeles, y claro, la puedo visitar. Bueno, decidí en, no sé cuándo, como hace cuatro años…  no, antes que eso, en la gira del 2017 con PJ Harvey. Estaba viviendo en esa casa donde grabamos todos esos discos y donde Natasha y yo compartimos. Polly (PJ) me dijo que era un lugar que ya estaba congelado en el presente y el pasado, que ella no veía cómo podía yo salir adelante en un lugar con tanta memoria impregnada en las paredes.

Entonces ella me ayudó a salir de eso y empecé a flotar. Me quedé con mi hermana, estuve en Europa, siempre flotando, nómade, y de repente me sentí como con un sentido de pertenecer, porque ya había estado varios años regresando a Chile después de 46 fuera. En 2010 conocí a mi padre, Danny Chilean, mis hermanos, primas, o sea, toda la junta de familia, éramos como 20 personas, y ellos me aceptaron con cariño, me abrazaron. Y claro que ellos sabían de mí antes de yo saber de ellos, porque mi abuela me contó de que mi padre no era mi padre cuando tenía 27 años o algo así, y por fin logré conocerlo y compartimos cuatro años. Un poco de tiempo, o sea, cuando vine para Maquinaria, 2010, tres o cuatro días, después Maquinaria con Chris, 2011, cuatro o cinco días, y la próxima vez que vine para tocar el show solista, él estaba en gira. Después empecé con los Foncea, y él falleció. Imagínate que mi mamá falleció el 2 de enero, en la luna nueva, y había una segunda luna nueva el 30 de enero, algo que no pasa mucho, y falleció ese día también. Una crisis muy intensa, y ahí logré llegar justo al funeral, porque mis hermanos me contaron que el funeral era al otro día, que había fallecido recién. Y era mañana, yo estaba en Los Ángeles, entonces yo llamé a un amigo en el taxi, y le dije, “cuida a los perros, y pide a alguien que me busque al aeropuerto con algo de vestir, un traje”, y ahí aparecí. Bueno, he estado un poco en círculos ahora, pero algo raro me pasó, de repente me sentí… como le dije a un amigo, “¿sabes qué? Quiero regresar a casa ¿Los Ángeles? No, Chile”. Y salió de mi boca, increíble. Ahora aquí estoy en Pirque, me encanta estar al lado del cerro, y un estudio en la casa. Ya tengo varios instrumentos listos para grabar, tengo un estudio, y yo feliz.

¿Y cómo finalmente esa sensación un poco de desarraigo/arraigo que estás teniendo ahora con Estados Unidos, como desconectándote de un lado, pero conectándote con esas otras raíces está impactando en tu música, en tu desarrollo como artista? ¿Has tenido que volver a explorar, digamos, con nuevas sonoridades? ¿Cómo te conectas con eso?

Yo creo que hay una coincidencia de energías y de caminos. Yo después de la pérdida de seres queridos, he trabajado mi habilidad de procesar eso, y cómo convertirlo en una energía hacia adelante, hacia el futuro, en vez de estar triste por el pasado. Tengo una conexión con ellos, solo a través de simplemente callar mi mente y escuchar las voces de ellos que existen. Si le pregunto a Mark Lannegan, ¿qué opinas de este riff? el Mark Lanegan, dentro de mí, dice, “sí, me gusta, no me gusta, ya, otra vez más.” (risas) Con Natasha y Chris igual.

Y últimamente, cómo logré el disco “Hum” (2020), que fue durante la pandemia, nos quedamos todos encerrados, yo seis meses en Providencia, en un Airbnb, fue una locura. Llegué para tocar en Lollapalooza, se supone que iba a ser Euphoria Morning con los Foncea y Edo. Entonces ahí me di cuenta de que yo puedo simplemente confiar en la Musa, y me he preparado suficiente para poder acceder a mi talento, sin sobrepensar las cosas y lograr un momento creativo. También Instagram me ha ayudado mucho a tener una especie de cuaderno donde uno dibuja todos los días, estudios de imágenes, o sea, improvisando todo. Y además me ha ayudado a conectar con los fans y la gente que le gusta mi música.

Entonces, he coincidido justo con ese sentido de pertenecer a algún lugar por primera vez. Porque imagínate toda mi vida viviendo en Suiza, viviendo en Panamá, en España, en Ciudad de México, después de Estados Unidos, desde el 74. Siempre me preguntaban, ¿de dónde eres? Aunque ni siquiera tenía acento, pero se sentía algo de otro lugar. Al fin me dije a mí mismo, “¿sabes qué? Soy ciudadano del mundo, yo no pertenezco a ningún lugar”. Pero de repente me pasa algo que debe ser la ADN, ¿no? y la conexión obvia que tengo con mi padre y a Tío Peter, que aunque nació en Austria, fue gran parte de la cultura chilena. No sé, me di cuenta por primera vez, que yo siempre me miraba a mí como una persona diferente que el resto de mi familia, mi familia europea, mi mamá, la hermana de Tío Peter.

Y de repente regresando me di cuenta que, “¡ah! pensé que venía de la nada”, que esas características de mi papá, como que él exigía que el arte y el comercio no se junten, también las tenía. Tengo una grabación de él, usando un fuzz pedal en 64, o sea, loco. Y autodidacta, sin miedo. O sea, de repente a los 60 decidió aprender cómo tocar Rachmaninoff en el piano, sin miedo. Eso igual lo tengo yo.

Ese sentido de juventud en la exploración. Yo todavía cada día me levanto en la mañana y miro la citara, después de afinar como 20 minutos (risas) y empiezo a tocarla. Y aprendiendo nuevos instrumentos. Recién me conseguí un Kamanché que me encanta, y sigo en eso, con esa energía. Claro,  ahora mi cuerpo, mi edad y varios excesos de mi vida empieza a pasar la cuenta. Especialmente en la pandemia subí más de peso. Estoy demasiado gordo ahora y mi cardiólogo me dijo “¡te voy a cerrar el estómago”(risas).

Y a propósito de esta idea, como que dijiste, hiciste las paces con el pasado, y con el presente. Entonces, ¿qué está ocurriendo con el futuro de Alan Johainnes? Porque está tu veta como productor, tu propia carrera solista. Ahora apareció este proyecto Drink The Sea. Cuéntame un poco cómo estás pensando tu futuro ahora como artista.

Bueno, en lo inmediato, recién hablé de intentar mejorar mi salud para lograr más años de creatividad. Pero yo tengo planeado hace rato Fragmentos 2, el próximo disco de solista, que tiene que ver con pequeños fragmentos que yo he subido a Instagram. Algunos se van a convertir en canciones enteras, y otras se van a quedar como pequeñas miniaturas o viñetas. Eso es lo interesante de ese disco, que hay canciones que son así como pequeñas.

Me acordaba mucho con el disco blanco de The Beatles. Hay canciones que de repente son algo pequeño y después algo más extenso…

Son como transiciones.

Transiciones, eso pueden ser, por eso se llaman fragmentos y enteros. Lo interesante es que ya la semilla apareció durante la improvisación en Instagram, y uno puede decidir en ver cómo hacerla crecer en una canción entera. Eso quiere decir que el proceso está presente fuera del tiempo, y también conectado en diferentes horas. ¿Por qué no tomé ese fragmento en 2015 cuando grabé Fragments and wholes 1? ¿Y por qué ahora decidí tomar ese? Porque me di cuenta de que los que he elegido ya para intentar aumentar la canción, tienen un hilo que los conecta, que es diferente de lo que fue originalmente. Y también el desafío para mí, como logré en Hum, es componer y grabar un disco en un periodo muy limitado de una semana o dos. Yo encuentro que resulta en cosas que no son perfectas.

Obviamente si requieres más tiempo para planear, para hacer un demo, una maqueta y después mirándola dices “hay que mejorar esto o esto otro”. Pero al final yo encuentro que la energía que tiene la música cuando se capsula en una grabación, la energía que tiene lo más cercano a la inspiración original, es un poco más fuerte para mí. Y lo bueno es que yo me he preparado bastante en mi vida para lograr por lo menos algo adecuado en términos de arreglo, de atmósfera, de tocata.

O sea, no voy a decir que es la mejor versión de esta canción, pero es la más poderosa en términos de comunicación para mí. Y eso me gusta también porque he conocido mucha gente, grandes artistas, y he estado en el proceso de ellos también de desarrollar algo durante un largo periodo de tiempo. Y es difícil, muy difícil.

Se va diluyendo el proceso.

Sí, diluyendo y a veces dudas. Claro, uno tiene que sufrir hasta llegar a un punto en que ya de repente te regresa la inspiración. Eso lo he visto con Polly, con PJ Harvey. Ella tiene un proceso muy largo de crear sus discos, pero cuando al fin canta, toca o se mezcla todo, tiene una energía visceral que es casi igual que con sus demos. Ella es la única que yo creo que puede, porque tiene ese proceso como poeta, porque la poesía que escribe también tiene un proceso largo de llegar a la última versión.

O sea, todos son diferentes. Yo me enredaría (risas). O sea inclusive con Natasha, con Eleven, nos gustaba componer las canciones al último segundo antes de grabarlas, y a veces se supone que teníamos que enseñarle a la disquera, “¿podemos escuchar las canciones que van a grabar? Sí, sí, casi estamos. No te preocupes, todo bien” (risas)

Sí, estamos avanzando, estamos avanzando (risas)

Sí, una vez que nos pasó en el periodo donde perdimos el contrato con Hollywood, y Chris Cornell nos consiguió el contrato con A&M y grabamos «Avantgardedog» (2000), pero salió después de «Euphoria», porque nos pidieron de esperar para sacarlo.

Para que no se chocaran.

Sí, para estar presentes en el ciclo de «Euphoria». Lo que pasó es que grabamos 14 canciones, antes de tener el estudio grande, en un grabador de ocho pistas, y solo una de esas canciones logró ser parte de «Avantgardedog». Porque de repente sentimos como que “esas son del año pasado, ya no tienen nada que ver.”

Era otro ciclo de creación.

Sí, y ahora las puedo escuchar y son canciones increíbles, inclusive varias son súper buenas, pero nunca las lanzamos así de forma completa. Es interesante.

Podrían aparecer esas canciones por ahí.

Sí, yo te las paso.

Oye Alain, tenemos tiempo para hacer una última pregunta, porque tienes show este sábado. Me gustaría saber cómo lo tienes pensado, porque aparte es un show acústico, ¿cómo cambia el sujeto Johannes cuando está guitarreando, digamos, eléctrico, a tener que hacer un show más personal, más íntimo?

Bueno, lo interesante de eso es que yo estoy tocando acústicamente con cigar box desde 2010. Un poco antes, cuando apareció Spark (2010). Pero yo creo que para este show, o sea he tocado cientos de shows con acústicas de 6 o 12 cuerdas y la cigar box, pero para este de ahora estuve preparando una pedalera, inclusive con looper, para poder meter la cigar box, eléctrica, acústica, todo en el mismo lugar y poder de repente improvisar un poco. Hacer un looping, hacer un poco de una sonoridad un poco más así, dura, con efectos y no sé qué. De repente algún tema de Euphoria morning podría ser así, inclusive teniendo a Edo como telonero, ahí está disponible con su voz. Podemos intentar hacer un par de canciones de Euphoria, después de repente puedo tocar un par de temas de mi colaboración con Mark Lanegan, o sea, se abre un poco más la posibilidad de visitar canciones que normalmente acústicamente no he intentado. Bueno, cada canción se puede interpretar acústicamente, pero lo interesante es ver como es el Johannes 2026 (risas). Y claro, me encanta tocar eléctrico y me encanta tocar con el trío, pero yo creo que esto vez voy a intentar ver qué puedo agregar a lo que ya sé, a la gente que ya me ha visto en vivo, para que no sea simplemente otro show, algo especial.

Claro, te entiendo. Bueno, nuevamente, muchas gracias por tu disposición. Me habría encantado tener más tiempo para conversar. Podríamos haber conversado como dos horas más de procesos creativos (risas),

Sí, ¿por qué no vamos en eso? Algún día pronto hacemos eso.

Gracias nuevamente y mucho éxito con el show del sábado.


Zumbido.cl

0 Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *