Texto por Claudio Escalona

Fotografías por: Joselyn Heyden

Este jueves 24 de septiembre, Festival En Órbita volvió a tomar vida en su primera fecha, con tres bandas que hicieron estallar los sentidos de los asistentes y que siguen consolidando al festival como un espacio importante dentro de la escena indie, un evento que año tras año nos sorprende con nuevas propuestas y sonidos.

Puntualmente a las 8, el sonido nacional comenzó a darle vida al festival En Órbita con la fusión sonora y experimental de Dinastía Moon. Desde el primer momento, la banda chilena te mete en un trance de pasajes psicodélicos, donde destaca el tremendo swing de su baterista, la distorsión precisa de las guitarras y el sonido del sitar, que aparece como un elemento perfecto para adornar su viaje espacial.

Luego fue el turno de Dry Cleaning. La banda inglesa arrancó con una descarga sonora marcada por su particular propuesta post-punk, mientras el público comenzaba a ocupar el espacio vacío de Basel. Las frases recitadas de Florence Shaw y su característica voz penetran con facilidad, construyendo una atmósfera cargada de suciedad, tensión y oscuridad. Su tímido desplante sobre el escenario contrasta con una expresividad que se apodera de cada canción.

Las guitarras raspan, las líneas de bajo toman un protagonismo fundamental en la experiencia sonora de la banda y la batería sostiene cada quiebre. Dry Cleaning construye su sonido desde esa contradicción, canciones que parecen avanzar con absoluta tranquilidad, pero que por debajo llevan una tensión constante, oscura y cargada de electricidad.

El cierre y número más esperado de la jornada estuvo a cargo del trío neoyorquino Blonde Redhead, en su esperado regreso a nuestro país.

La voz de Kazu Makino regaló sutileza, cruzando momentos frágiles y bellos, envolviendo cada canción en un relato íntimo que poco a poco fue creciendo frente al público. “Bipolar”, “Falling Man” y “Melody Experiment” fueron parte de ese recorrido, dejando que su voz transitara entro la delicadeza y una intensidad contenida que terminó apoderándose del escenario.

Amedeo y Simone Pace, en tanto, levantaron la estructura sobre la que se mueve Blonde Redhead. Guitarras, batería y teclados realizan una constante búsqueda sonora que atraviesa distintas épocas de la banda, pasando por “Snowman”, “Dr. Strangeluv” y “Doll Is Mine”, demostrando cómo esas canciones siguen respirando en vivo y conviviendo perfectamente con su material más reciente.

Un recorrido por buena parte de su historia, con un respaldo escénico minimalista y la saturación de luces magenta constante, pero también una demostración de que la banda no necesita grandes artificios para llenar un escenario. Las imágenes y la psicodelia visual acompañaron el espectáculo, aunque el verdadero peso estuvo en la música, melancólica, desgarradora, delicada por momentos y capaz de golpear cuando menos lo esperas.

La intensidad fue creciendo canción tras canción hasta convertirse en una verdadera avalancha sonora. “Blood Spill”, “Spring and by Summer Fall” y “Distilled” fueron llevando ese viaje por distintos niveles, entre capas de guitarras, pulsos envolventes y una tensión que nunca terminó de desaparecer. Y ahí estaba Blonde Redhead, tres músicos completamente conectados con lo que ocurre sobre el escenario, demostrando que después de tantos años todavía tienen esa capacidad de llevar al público a un lugar propio, entre la belleza, el ruido y la fragilidad.

Raya para la suma, Festival En Órbita nos deja una primera jornada intensa, diversa y cargada de buenas dosis de música.


Zumbido.cl

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