
Texto por Claudio Escalona
Fotografías por: Joselyn Heyden
La segunda jornada de En Órbita nos regaló un espectáculo breve, pero intenso, que se movió entre el pop de Denver y el indie rock de Beach Fossils, dos propuestas que, desde veredas distintas, terminaron por darle cierre a una noche marcada por melodías, guitarras y una buena dosis de energía sobre el escenario.
De forma puntual la banda chilena Denver, se subió al escenario para dar inicio a la segunda última jornada del Festival y como ya es característico, dio paso a su espectáculo siempre bien compuesto entre visuales aesthetic y su cálido pop, acompañado por el cautivador look de Mariana y Milton, una fórmula a la que nos tienen acostumbrados y que una vez más, no defrauda.

De a poco fueron encendiendo la fiesta ante una tímida asistencia en esta segunda noche, pero eso no fue impedimento para que la pista comenzara a transformarse en una verdadera pista de baile al ritmo de sus canciones.

El plato fuerte de la noche no tardaría en llegar. Mientras el público comenzaba a corear y exigir su presencia sobre el escenario, otros aprovechaban la espera para hidratarse con una cerveza o algún destilado, haciendo largas filas en la barra.

Cuatro músicos ingresan al escenario ante una euforia descontrolada. Beach Fossils arremete con “Don’t Fade Away”, encontrándose rápidamente con un público que se entrega como cómplice a una performance discreta, pero potente, cargada de pasajes sonoros envolventes, crudos y honestos. “Sugar” abre paso a una descarga que comienza a tomar forma, mientras “What a Pleasure” eleva la conexión con una audiencia que responde cada vez con mayor intensidad. Las guitarras disonantes se convierten en uno de los ingredientes fundamentales del espectáculo, alcanzando en “Shallow” uno de sus momentos más envolventes, donde la banda deja que su sonido respire y golpee al mismo tiempo, consolidando una presentación que crece canción tras canción.

Desenfundan su máxima artillería en pocos minutos para dejar rápidamente en claro que estos cuatro músicos hablan en serio cuando se trata de entregar un show honesto. “This Year” abre paso a una descarga que encuentra en “Out in the Way” uno de sus momentos más celebrados, mientras “Be Nothing” y “Generational Synthetic” terminan de empujar la noche hacia terrenos más envolventes, con guitarras que se cruzan y una base rítmica que mantiene al público completamente conectado.

Los gritos y aplausos aparecen después de cada canción y con “Adversity” y “Sleep Apnea”, el espectáculo crece, demostrando que aunque su único apoyo visual sea una gráfica trasera que por momentos repite el nombre de Beach Fossils, para el indie rock lo importante sigue estando en el sonido, las canciones y la entrega sobre el escenario.

Ya a la mitad del show nos encontramos navegando naturalmente entre las olas sutiles de una sonoridad que solo “Social Jetlag” puede entregar. La banda se deja llevar por esa atmósfera y su entrega es recibida con sutileza, entre aplausos, gritos y una complicidad del público que a esta altura ya se siente instalada “Tough Love” y “Numb”.
El paso de Beach Fossils por Chile dejó una noche inundada de actitud, guitarras y una energía que fue creciendo sin necesidad de gran parafernalia. Un espectáculo directo, envolvente y honesto, donde la banda demostró que el indie también puede golpear fuerte cuando existe complicidad entre quienes están arriba y abajo del escenario.




















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