
Fotografías: @el.eme (Ramón Gómez)
Texto por: Tomás Bascoli C.
“Ecos” es el nombre de la gira que trae de vuelta a los escenarios al trio argentino que dió vida a una de las bandas latinoamericanas más importantes de la música contemporánea. Y es que Soda Stereo no solo es sinónimo de himnos generacionales, grandes discos producidos bajo este titulo y un estilo sonoro propio, sino que también es un símil de una religiosidad que ha rodeado su existencia, marcando especialmente su relación con Chile en la década de 1980, aura que se extendió, casi como un manto sagrado, con la martirización de su líder y vocalista Gustavo Cerati, a quien se le apunta ser uno de los músicos más influyentes de nuestra región.
Hoy, y gracias a la tecnología, el baterista Charly Alberti y el bajista Zeta Bosio tienen la oportunidad de volver a compartir escenario con el fallecido guitarrista amparado en una puesta en escena modernísima que, en base a artilugios audiovisuales, permiten representar aquello que se encuentra ausente por las limítrofes circunstancias de la vida.

Con un lleno total, el Movistar Arena respiraba ansioso a la espera del primero de varios conciertos, en la cual se lograba palpar en el aire el deseo de dilucidar las dudas en torno a esta puesta en escena del trio trasandino. Que, tras algunos minutos pasada las 21:00 horas se parapetaba en la tarima envuelta en una interpretación de “Ecos”que golpeaba, sorpresivamente, con la voz de Gustavo Cerati en vivo acompañado de Alberti tras los platillos y el bajo de Zeta Bosio colgando de su cuello. Pero, durante toda la canción, son solo sombras las que se mueven en el escenario.
Un enérgico “olé, olé, olé, olé, soda, soda…” servia de introducción ambiental para “Juegos de Seducción” y “Nada Personal”, la cual por primera vez en el concierto se iluminaban las sombras para dar reconocimiento a Alberti y Bosio, además de la primera imagen nítida de Gustavo Cerati en las pantallas que limitan al escenario, aparición fantasmagórica que fue recibida por un grito ensordecedor y una emoción contenida por ver, tras más de diez años desde su fallecimiento, a una de las figuras claves de la música contemporánea latinoamericana.

El ojo humano es fácil de engañar, y Cerati, por primera vez, volvía a la vida frente a nosotros en el escenario del Movistar Arena. Imposible no emocionarse a primeras mientras se interpreta “Hombre Al Agua” y “Ella Usó Mi Cabeza Como Un Revólver”. El escenario se construye a partir de una triada de pantallas gigantes que se colman de audiovisuales con un alto contraste para hacer notar de mejor forma la presencia del vocalista en espíritu y cuerpo.
Un interludio musical a cargo de “Cuando Pase El Temblor”llenaba las pantallas con figuras tridimensionales, las cuales se disfrutarían de forma inmersiva por los lentes 3D que acompañaban la entrada al recinto capitalino. Uno más de los artilugios sensoriales en los que se sostiene el espectáculo.

A continuación, “Luna Roja” y “Toma La Ruta” encaminaban el concierto que, inesperadamente, se interrumpió con un “Hola Santiago” en la voz de Cerati antes de comenzar con una potente interpretación de “(En) El Séptimo Día” que mantenía concentrados a Alberti y Bosio en sus instrumentos, como en gran parte del show, pero que éste último rompía con tal esquema a través del esbozo de una sonrisa ante cada coro masivo que se generaba a partir del público. De las pocas cosas fuera del guión.
“En La Ciudad De La Furia” marcó uno de los grandes momentos de la noche, con un sonido potente y fulminante, amparando a Cerati para despachar uno de sus solos más hermosos del repertorio de Soda Stereo. Y ahí estaba él, con sus movimientos y su forma tan característica de tocar la guitarra. Si bien, no es una imagen estática, pues tiene sus limites espaciales, en cada injerencia individual se naturaliza sus movimientos en el espacio que tiene determinado este holograma.

Saltos, gritos y cantos a destajo acompañados nuevamente con un “olé, olé, olé, olé, soda, soda…”, algo recurrente como respuesta del público, que se mantenía expectante ante “Sobredosis De TV”, “Persiana Americana” y una hermosa y emocional versión de “Un Misil En Mi Placard”.
“Zoom” era el próximo interludio inmersivo, el cual daba inicio al último tercio del concierto. Primero el binomio de “Planeador” y “Final Caja Negra”, luego la avasalladora “Primavera 0” y el emocionante cierre con “Prófugos” y la mítica “De Música Ligera”, que contó con Alberti y Bosio tocando entremedio del masivo público que lleno la cancha del Movistar Arena.
Y así, con “Zona De Promesas” como outro musical, el telón de ecos se cierra.
Por un instante volvimos a reencontrarnos con Gustavo Cerati: sus movimientos, expresiones y voz aparecen como un eco, como una presencia ausente de algo que sabemos que ya no existe en este plano terrenal pero a quién encontramos en cada rincón de nuestras vidas, especialmente aquellos que vibran con lo que significó Soda Stereo. Pero, de todas maneras, hay algo que no termina de cerrar. Hay un engaño que sabemos y tenemos conciencia de ello, y lo dejamos que nos atraviese y se cuele por nuestros oídos y ojos. Una contrariedad que te acompaña todo el concierto. Emocionante a ratos, filosóficamente inquietante en otros, con una energética potencia instrumental y una hermosa puesta en escena, Soda Stereoimpresiona por su apelación a una retromanía que se compartía entre generaciones, pero se sentía, en el fondo, como algo nada personal.
Setlist:
1. Ecos
2. Juegos De Seducción
3. Nada Personal
4. Hombre Al Agua
5. Ella Usó Mi Cabeza Como Un Revólver
6. Luna Roja
7. Toma La Ruta
8. (En) El Séptimo Día
9. En La Ciudad De La Furia
10. Sobredosis de TV
11. Persiana Americana
12. Un Misil En Mi Placard
13. Planeador
14. Final Caja Negra
15. Primavera 0
16. Prófugos
17. De Música Ligera





















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