Dos de los grandes nombres del nuevo math-rock nacional se unen más allá de la estética, con un ejercicio en comunidad y fragilidad. “Banana Split” es el nuevo álbum colaborativo de Nisuyai y Matar a GraX, que ofrece ocho canciones con espacio suficiente tanto para sacar a relucir talentos individuales, como para expandir las zonas de confort de cada proyecto. El resultado es una sinergia de melodías y coros grupales que alaban el fin de un ciclo para abrazar el comienzo de otro.

A pesar de su alegre portada, “Banana Split” tiene a la pérdida y el fin de los ciclos como su tema principal, lo que significa cosas distintas para cada proyecto. La sensibilidad de Nisuyai siempre ha dialogado con el paso del tiempo y la muerte desde un aspecto reflexivo, expresado a través de metáforas y referencias al mundo natural como se ve en “Paso de Fauna”, su disco debut estrenado a fines de Julio. El caso de Matar a GraX y su caótico “GraXverso” es literal: “Reptiliano Máximo” del pasado agosto le pone fin a una trilogía de EPs además de ser el último trabajo de estudio con su baterista original, con lo que la banda entrará en una pausa temporal.

Aún considerando estas diferencias, el disco es un trabajo comunitario que saca a cada proyecto de su zona de confort manteniendo el espíritu colectivo, y que va más allá de dividir el tracklist a la mitad. “Arreglo Floral” es el mejor ejemplo: una maqueta incompleta de Matar a GraX llega a su estado final y también sirve como base para una nueva composición al estilo de Nisuyai, con ambas bandas participando en la versión de la otra. Las melodías cálidas y ritmos juguetones de los segundos explotan en gritos de catarsis que se inclinan a una estética más pesada en “Primer Movimiento”, mientras que el math-punk de los primeros baja los decibeles hacia el rock alternativo más tradicional para ofrecer un momento de vulnerabilidad en “El Final”.

En una línea similar, “Domingo de Depresión” y “Banana Split” (canción que le da el nombre al proyecto) muestra a ambas bandas trabajando en una misma grabación. La cantidad de músicos presentes abre la oportunidad de añadir instrumentos poco comunes (al menos para estas bandas) y jugar con armonías corales, funcionando como puntos focales del proyecto. Ambas canciones refuerzan el ambiente agridulce del disco, invitando a contextualizar lafragilidad de la existencia humana como parte de un ciclo natural, y encontrar refugio en la belleza que rodea al presente cuando el interior está atormentado.

También hay espacio para que cada banda brille por sí sola, siempre como parte de la misma moneda. Nisuyai abrió las puertas de su proceso creativo por primera vez, ganando feedback externo junto a la confianza de explorar sus tendencias más ruidosas, siempre manteniendo el espíritu crítico de observación que los caracteriza. La muerte no es siempre natural, física o instantánea, también puede ser un arma de desesperanza como lo implica “Sin Nombre (1973)”, o un proceso largo de desconexión como en “Reminiscencia”, el tema más pesado de su discografía hasta la fecha.

Para Matar a GraX, la pérdida ya no es graciosa o metafórica sino inminente. El quinteto hace uso de su lado más pop, sin perder de lado la angustia de su catálogo. Por una parte, la incertidumbre de no encontrar un lugar en el mundo (interno o externo) alimenta la desesperación de “Normie”. Por otro lado, “Mi Vecino, Jaimito Guillermo” es uno de sus trabajos más introspectivos y poéticos, viendo la muerte de un otro y aceptando ese hecho como una parte necesaria de la belleza inherente de la vida.

A través de 30 minutos, NisugraX le da un giro al existencialismo de la muerte, no tan enfocado en el rito de paso sino que en las experiencias que enriquecieron un ciclo pronto a terminar, y sanar el dolor de fallecer al conectar con el ciclo natural de las cosas, algo más grande que la diminuta experiencia humana. En “Banana Split” no hay incertidumbre por la muerte: sabemos que llegará para todos, y hasta ese entonces, Nisuyai y Matar a GraX nos tomarán de la manito para ir a disfrutar el aroma de las flores.

El álbum fue grabado en Pequen Audio y Catedral Estudios, y mezclado y masterizado por Cristóbal Labbé.


Zumbido.cl

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