
Texto por: Franco Zurita
Fotografías por: Bastián Flores
La noche de ayer vivimos el desembarco de uno de los fenómenos más punzantes y políticamente incómodos de la música actual. KNEECAP, el trío irlandés debutó en suelo latinoamericano aterrizando por primera vez en nuestro país con su “FENIAN WORLD TOUR”, promocionando su incendiario último trabajo del mismo nombre, además de un repaso por los himnos más subversivos del grupo.

Desde temprano, la expectación se apoderó de los rincones del Barrio Bellavista y para ambientar la espera, DJ Dacel y su arsenal de beats se dejaron caer a través las mezclas para sacudir la ansiedad de la previa y condensar el ambiente para lo que estaba por venir. Tras ese despliegue y ante la desesperación por parte de los fanáticos, «Favourite» de Fontaines D.C. saltó desde los altavoces para unir a la masa en este guiño a sus compatriotas para mostrar dos expresiones distintas de un mismo territorio, aunque lo que vendría después sería algo mucho más intenso. En total penumbra y con unas palabras dedicadas íntegramente a la masacre que azota al pueblo Palestino, KNEECAP entró al escenario reafirmando una causa que atraviesa su discurso para dejar en claro que su propuesta es inherente a la protesta social y la memoria de la clase trabajadora.

Tras ese manifiesto inaugural, la transición fue estricta y demoledora. El trío dió el puntapié inicial desenfundando el corazón de FENIAN con «Éire go Deo» poniendo la identidad irlandesa en el centro de la noche. «Smugglers & Scholars» y «Carnival» desencadenaron los primeros pogos entre beats electrónicos y el pulso del rave insolente que palpitaba con fuerza a través de los parlantes. La respuesta del público era total transformando el espacio en un choque constante de cuerpos que canalizaron toda la energía acumulada. El concierto avanzó entre toda su discografía convirtiendo la pista de baile en un espacio de resistencia en donde la rabia y la irreverencia bailaron al mismo ritmo. La crítica ácida de «Get Your Brits Out» fue el grito colectivo que atravesó todo el club congeniando con «Guilty Conscience» y el ruido bailable de «Sayonara».

No hubo pausas entre canciones, solo euforia, descontrol y un público que desafió lo establecido enardecidos por el aura rebelde de KNEECAP. «I bhFiacha Linne» volvería a remecer las raíces académicas de su lenguaje y junto a «Fine Art» y «FENIAN», sostendrían esta tripleta de identidad y reivindicación cultural. El tramo final estuvo diseñado para elevar la intensidad al máximo nivel. Con «H.O.O.D», el recinto se derrumbó ante un mosh multitudinario que acompañó el pulso vibrante de la pista y «THE RECAP» encapsuló este caos hacia uno de los puntos más intensos de la noche. Tras esa última frecuencia y ante el agradecimiento de todos los presentes, KNEECAP se retiró del escenario dejando que el impacto de todo lo vivido, hablara por sí mismo.

El paso de KNEECAP por nuestro país y su recorrido por el continente no es algo impulsado por el morbo mediático ni un mero acto de provocación. Es un acto crudo de coherencia y potencia escénica que logra articular la rabia y condensarla junto a la cultura electrónica de manera implacable. El lenguaje como protesta y la urgencia que se vive en las calles encuentra en los bajos y la saturación su lenguaje más directo y su paso por Chile, dejó en claro que la memoria histórica y la revolución no habitan sólo en los libros, sino que se bailan y gritan a 140 BPM.




















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