Texto por Catherine Guichard

La tarde del 13 de marzo, MIKU, vocalista de la legendaria banda japonesa An Café, se presentó en Santiago en el Teatro Cousiño, en el marco de su gira “Nyappy Lights Tour 2026”, ofreciendo una velada profundamente emotiva que quedará grabada en la memoria de quienes asistieron.

Nostalgia a flor de piel

Mientras a pocos metros el estridente pulso de Lollapalooza Chile hacía vibrar la ciudad, en el pequeño Teatro Cousiño se gestaba una experiencia completamente distinta. Allí, lejos del bullicio multitudinario, los fanáticos comenzaron a reunirse lentamente para vivir un encuentro íntimo.

La mayoría de los asistentes pertenecía a una generación que creció escuchando visual kei durante los años en que este movimiento conquistaba el mundo. Muchos lucían outfits que evocaban aquella época dorada, cabellos multicolores, maquillaje delicado, prendas que mezclaban lo gótico con lo colorido. Era evidente que la estética y la música del género no habían quedado en el pasado, sino que continúan latiendo en el alma de quienes lo adoptaron como parte de su identidad.

El recinto, decorado con exquisita sobriedad y bañado por la tenue luz de velas que evocaba el formato Candlelight, creó una atmósfera cálida y mágica. Fue en ese escenario delicado donde MIKU hizo su aparición, desatando una emoción inmediata entre los presentes.

Con su característica aura dulce y luminosa, profundamente ligada al espíritu oshare kei, el artista inició el viaje musical con “My Heart Leaps For ‘C’”. Desde los primeros acordes, su voz, clara, firme y cargada de sensibilidad, logró envolver al público en un abrazo colectivo de nostalgia.

La conexión fue inmediata. Los asistentes corearon las letras en perfecto japonés, demostrando no solo respeto por el artista, sino también el profundo vínculo cultural que durante décadas ha unido a Chile con la música japonesa.

El recorrido continuó con “Kakusei Heroism”, una pieza publicada en 2008, cuando el visual kei vivía uno de sus momentos de mayor expansión en Latinoamérica. La interpretación despertó una ola de recuerdos entre los asistentes, muchos de los cuales descubrieron el género precisamente en aquella época.

Entre canciones, MIKU, se dirigió al público con visible emoción. Agradeció la cálida bienvenida, pidió disculpas por el tiempo que había pasado desde su última visita y expresó, en inglés, cuánto significaba para él reencontrarse con sus seguidores chilenos.

Uno de los momentos más inesperados de la noche llegó cuando interpretó “Gurenge”, el famoso opening del anime Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba, originalmente interpretado por LiSA. Acompañado por virtuosos músicos en formato acústico, MIKU, ofreció una versión profundamente emotiva del tema, demostrando una solidez vocal impecable. El resultado fue un instante de pura magia: una reinterpretación delicada, intensa y conmovedora que arrancó aplausos prolongados del público.

A lo largo del concierto también desfilaron piezas queridas por los seguidores de An Café, como“Snow Scene”, “Cherry Saku Yuuki”, “Sennen Dive”, “Laugh Song”, “Escapism”, “Orange Dream”, “You”, “Wagamama Kousshinkyoku”, “Aroma” y “Smile Ichiban Ii Onna”, cada una recibida con entusiasmo y afecto.

Pero más allá del repertorio, lo que hizo especial la velada fue la emoción genuina que MIKU expresó en repetidas ocasiones. Conmovido por la respuesta del público, el cantante declaró que Chile era “el mejor país del mundo”, que el cariño recibido le devolvía la confianza y las alas para seguir adelante, y que aquella era, sin duda, una de las noches más felices de su vida.

Tras abandonar el escenario entre aplausos, regresó para el esperado encore. El cierre no pudo ser más simbólico: “Meguriau Kiseki”, una canción cuyo significado parece escrito especialmente para momentos como este.

Tal como dice uno de sus versos, “abracemos fuertemente este encuentro milagroso”. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el pequeño teatro iluminado por velas: un abrazo invisible entre artista y público, construido a partir de años de espera, recuerdos compartidos y amor por la música.

Antes de despedirse, MIKU selló la noche con un gesto profundamente japonés: una promesa de meñique, asegurando que volverá muy pronto.

Así concluyó una velada íntima y luminosa, un refugio musical que, por algunas horas, logró aislarse del ruido de la ciudad para recordarnos algo esencial: que existen lazos invisibles, como el legendario hilo rojo, que conectan destinos lejanos.

Y en este caso, ese hilo une para siempre a Japón con Chile.

Setlist

“My Heart Leaps For ‘C’”

“Kakusei Heroism”

“Snow Scene”

“Cherry Saku Yuuki”

“Sennen Dive”

“Laugh Song”

“Gurenge” (cover de LiSA)

“Escapism”

“Orange Dream”

“You”

“Wagamama Kousshinkyoku”

“Aroma”

“Smile Ichiban Ii Onna”

[Encore]

“Meguriau Kiseki”


Zumbido.cl

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