
La segunda jornada de Lollapalooza Chile 2026 estuvo marcada por la diversidad musical y por varios momentos de alto impacto, con grandes artistas internacionales y una fuerte presencia de la música chilena de principio a fin, regalando instantes memorables sobre los escenarios.
Texto por Tomás Bascoli, Lucas Araya Araya y Franco Zurita
Fotografías por Claudio Escalona
Fonosida, ampliación del campo de batalla
El indie local se toma la segunda jornada del festival y eso queda demostrado desde temprano. Fonosida y su mezcla de fuerza, texturas, latidos y ternura, abrió diversas sendas con un set preciso y revelador. Gran inicio en el escenario Lotus. Tremendo momento para la banda y la escena.
Mano de obra, un acto político

“Quién creería que alguien como nosotros estaría algún día en un escenario como este” vocifera el líder de Mano de Obra ante un público que, desde un inicio, se dejó tentar por el sonido y las líricas punzantes del grupo chileno. Con mensajes cargados de crítica social y política, la banda quebró los esquemas del Lollapalooza como un golpe seco en la mandíbula, haciendo del escenario un espacio de resistencia cultural a partir del hardcore chileno.
CAF, amor por el ruido que trasciende
Con aforo completo en el escenario Lotus, Como Asesinar a Felipes desató la fuerza once diaria de su sonido experimental y orgánico a todo volumen. Con un mensaje de resistencia, mucha y ruptura de esquemas y cadena, CAF trajo el fuego necesario en un mundo que se cae a pedazos. Acompañados por María de los Templos, el combo musical humano dejó la vara alta, como suele ser.
Candelabro, la carne ultrasónica y contingente

Confirmando su gran momento, este combo maravilloso trajo la estridencia y la potencia de su entrega y su combinación de acordes eléctricos, vientos punzantes e historias del colapso que vemos pasar. Con un mensaje claro y directo y toda la coherencia estética y política de su trabajo, Candelabro deja en alto la impronta y la fuerza del indie chileno en una jornada memorable y fogosa.
De saloon, los clásicos nunca mueren
Ante un avasallador sol de tarde, De Saloon aplacó tal clima a punta de un setlist cargado de éxitos y clásicos que fueron cantados por la totalidad de la gran masa de público que se encontró con una banda que aún mantiene vigencia tras más de 25 años de trayectoria. Una sonoridad que, a pesar de ciertos errores técnicos al inicio, terminó conquistando a las y los asistentes.
Turnstile, es una cuestión de actitud

Probablemente uno de los mejores shows de esta versión festivalera. Los de Baltimore regresaban más grandes que nunca ha coronar un último año a lo grande y no defraudó. Actitud, explosión y potencia sostuvo un setlist que no dejó a nadie sin saltar, gritar y participar de los múltiples mosh que se formaron en el Parque O’Higgins en una experiencia única. Esperamos pronto su vuelta en formato solitario, por favor.
Tyler, The Creator, Un debut electrizante y necesario.
Una de las deudas musicales que muchos teníamos, tras la cancelación de su presentación en nuestro país, era con Tyler, The Creator quien este 2026 llegó por fin a este rincón del planeta para su primer encuentro con los fanáticos locales. Fuego, luces, artificio y una energía inconmensurable se desplegaron sobre el escenario con la locura del rapero como protagonista. Un set impecable, enérgico, y un Tyler evidentemente emocionado con la complicidad de su público, fueron parte de una presentación hipnotizante y frenética que recorrió desde sus joyas más preciadas, hasta su reciente “Don’t Tap The Glass”. Uno de los mejores shows de esta jornada.
Lorde, siempre en el lugar perfecto


Un regreso altamente esperado y una promesa cumplida con creces. Lorde en su mejor momento, desplegó un show teatral semi melodramático basado en el minimalismo escénico, sombras, luces y con un repertorio cuidada mete diseñado para que canciones de todas sus eras y fases fuesen el hilo conductor de un show tan íntimo como masivo y potente, donde el baile desenfrenado y libre abraza la intimidad sin disfraz para luego estallar como un sol luminoso y poderoso en una noche inolvidable. Lorde, real alma diamante.
Los bunkers, bailando con todo(s)

Un regreso potente y sin matices. Volver al festival, volver al Parque O’Higgins, volver al formato eléctrico, volver a triunfar. Un camino que Los Bunkers siguen transitando y diseñando. Sin importar la hora, la primera banda chilena en ser headliners lo dejaron todo en el escenario para demostrar que son un número indispensable de la música local. Con clásicos como “Miño”, “Miéntele” o “No me hables de sufrir”, los de Conce también tuvieron la visión de poner la coyuntura en juego y traer a su repertorio eléctrico las música libre de Silvio Rodríguez y un discurso de consciencia y alerta, estallándolo todo con “Llueve sobre la ciudad”, “Bailando solo” y “Ven aquí”. Tod@s en la misma, bailando y festejando en la oscuridad antes del caos en el horizonte.





















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